¿Alcohol y drogas? «Mi hijo no»

Ana Barreales, Javier Álvarez, Álvaro Álvarez, Sonia Díez y José Javier Cortés. /Juan Soto
Ana Barreales, Javier Álvarez, Álvaro Álvarez, Sonia Díez y José Javier Cortés. / Juan Soto

Cuatro expertos de diferentes ámbitos analizan cómo deben afrontan los padres el consumo en adolescentes

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

Cuando los informativos y periódicos se llenan de noticias contando que los menores se inician cada vez antes en el consumo de alcohol y de drogas, y ocurren tragedias como el que una niña de 12 años muera a consecuencia de un coma etílico, todos nos echamos las manos a la cabeza y, a la vez, nos consolamos: «A mi hijo, no; a mi hijo no le puede pasar algo así». Pues sí, a cualquiera. Porque el alcohol y las drogas están más presentes que nunca en la sociedad y su consumo se ha normalizado. Por ello, ayer cuatro expertos del ámbito sanitario, policial, educativo y asistencial analizaron cómo deberían abordar los padres el consumo de sus hijos adolescentes en una jornada organizada por el Colegio Internacional Torrequebrada y la Fundación Ítaca en el hotel Estival Torrequebrada.

El director del área de Pediatría del hospital Costa del Sol, Javier Álvarez; el terapeuta y director del centro de rehabilitación Montenegral, Álvaro Álvarez; el agente de la Unidad de Participación Ciudadana de la Policía Nacional, José Javier Cortés, y la presidenta de la Fundación Ítaca, Sonia Díez, abordaron durante diferentes ponencias y una posterior mesa redonda moderada por la periodista de SUR, Ana Barreales, cuáles son las señales de alarma y sus posibles soluciones.

Acostumbrado a tratar en demasiadas ocasiones con padres que no conocen la realidad de lo que están haciendo sus hijos, el profesional policial explicó que existen una serie de comportamientos que deben hacer preguntarnos qué está ocurriendo: una extrema delgadez, un gasto elevado de dinero, la pérdida de algún objeto de valor en el hogar o un cambio en el grupo de amigos. Hablando del alcohol y de las drogas, José Javier Cortés dijo que el verdadero problema es que «es algo placentero que está asociado al ocio».

El terapeuta Álvaro Álvarez aseguró que no se puede consentir que haya niños de 13 y 14 años de botellón por las noches ni que todos los adolescentes tomen ahora cachimba. «Hemos perdido el principio de autoridad: no sólo hay que hablar de los límites sino también ponerlos», sentenció. Su voz cobraba aún más autoridad tras conocer la historia de su vida: tras probar un porro con 17 años y haber estado enganchado a todas las drogas existentes, ahora ha logrado salir y se dedica a ayudar a aquellos que han padecido como él: «Yo llegaba todos los días a trabajar como un pincel, pero con una jeringuilla en la chaqueta».

También fue muy claro el responsable médico, quien en los últimos meses ha tenido dos experiencias traumáticas con niños menores de edad. Javier Álvarez se basó en datos y dijo que el 68% de los niños asegura haber bebido alcohol en el último mes y que un 20% de ellos se inicia entre los 12 o 13 años. Por eso consideró fundamental que los padres se enfrenten a esta realidad aumentando la información, la comprensión y la autonomía: «Somos unos padres sobreprotectores y eso sólo hace que nuestros niños sean más débiles».

En esa misma línea también ahondó la directora de la Fundación Itaca, quien dijo que un centro escolar debe esforzarse en garantizar a los niños los elementos necesarios para que sepan decir que no. Y como todos aprendemos de nuestros errores, también consideró básico hablar con los niños de temas silenciados como el alcohol, las drogas o el sexo. «Si seguimos infantilizándolos no van a tener las herramientas necesarias», añadió. Según todos los expertos, a los niños habría que comenzar a hablarles de temas relacionados con su salud (como alcohol o tabaco) a partir de los ocho años, y de sexo y otras sustancias a los 10 o 12.

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