El abandono de los yacimientos romanos de Benalmádena impide su visita

Latas, papeles y otros residuos se juntan con la maleza en los desatendidos yacimientos romanos.
Latas, papeles y otros residuos se juntan con la maleza en los desatendidos yacimientos romanos. / Alberto Gómez
  • Los tres principales asentamientos históricos del municipio están rodeados de maleza, reducidos a improvisados vertederos de residuos

Rodeados de maleza y convertidos en improvisados vertederos de latas y otros residuos, los yacimientos arqueológicos de Benalmádena apenas pueden vislumbrarse. Pese a que el Ayuntamiento otorgó a sus principales villas romanas la máxima protección urbanística hace más de una década, la visita a estos antiguos asentamientos es prácticamente imposible. La falta de inversión y la dejadez municipal impiden la explotación de estos yacimientos como recursos culturales y turísticos. El Consistorio, que desde hace años no destina presupuesto a la protección de este patrimonio, ha incluido una partida de más de un millón de euros para la puesta en valor de estos asentamientos en la solicitud de fondos europeos recientemente presentada.

En su trabajo sobre las villas romanas de Benalmádena, el arqueólogo Gonzalo Pineda de las Infantas recuerda que, con el inicio del Imperio Romano y la implantación del sistema de villas como modelo de explotación de recursos, la costa del municipio malagueño comenzó a ser escenario de este tipo de asentamientos, de patrones muy precisos. Entre las villas romanas destacan las de Torremuelle, Benalmádena Costa (Benalroma) y Los Molinillos. SUR recogía en 2004 la información del descubrimiento del yacimiento de Los Molinillos, cuya construcción se remonta al siglo I d. C. y que fue calificado como zona no construible pese a que el desaforado urbanismo de la Costa del Sol estuvo a punto de arrasar la antigua villa: «Junto a los numerosos hoteles y bloques de apartamentos, la costa benalmadense tendrá un rincón para la historia».

Importante embarcadero

La llegada de los romanos a Benalmádena transformó la economía y la organización territorial de la zona, que protagonizó un importante desarrollo como consecuencia de las actividades generadas por el aprovechamiento de recursos marinos y la elaboración de sus productos, como los salazones. Algunos historiadores ya hablan de la presencia, en esta época, de un importante embarcadero que tenía su origen en la ocupación musulmana y que actualmente está situado en la zona de Torremuelle. Su yacimiento es uno de los más descuidados del municipio por la falta de mantenimiento y apenas es visible debido a los matorrales y la suciedad. De la ocupación romana quedan los asentamientos de Benalroma, del que se recuperaron lucernas, vasijas y agujas. Unas excavaciones pusieron al descubierto los restos de la villa en 1980, con motivo de la plantación de unas palmeras en la avenida Erasa. Un equipo de la Universidad de Málaga dirigido por Pedro Rodríguez llevó a cabo varias campañas arqueológicas hasta 1985, trabajos que propiciaron varios hallazgos, como una conducción hidráulica hecha con sillares.

Los arqueólogos también destacan los descubrimientos realizados en 2002 en Los Molinillos durante las obras de cimentación para la construcción de un apartahotel en la calle García Lorca, trabajos que fueron paralizados por la solicitud de intervención arqueológica. Allí fueron hallados varios pavimentos y piletas y una pila de escasa profundidad que habría servido para despiece y preparado del pescado.

En el último pleno, ante una pregunta del portavoz de Vecinos por Benalmádena, Juan Antonio Lara, que recriminó la falta de inversión para la protección del patrimonio histórico-artístico, «al que en 2016 se ha dedicado cero euros», la concejala de Cultura, Elena Galán, respondió que el Ayuntamiento destinaría una partida en los presupuestos de 2017 para poner en valor los yacimientos, especialmente los de Benalroma y Los Molinillos, sin especificar cantidad ni actuaciones. La propia Galán anunció en primavera la elaboración de un informe sobre el estado de los yacimientos. Desde el Consistorio aseguran que el informe no llegó a realizarse porque, meses después, la Junta rechazó declararlos Bienes de Interés Cultural (BIC).

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