Diario Sur

Indignación en La Cala de Mijas por la proliferación de ratas en el arroyo

Vista del arroyo y detalle de una rata en calle Río Aguas. :: M. Gámez
Vista del arroyo y detalle de una rata en calle Río Aguas. :: M. Gámez
  • La concejalía de Sanidad dice que es competencia de la Junta y que solo pueden poner trampas en lugar de veneno al tratarse de un entorno natural

Los vecinos de Mijas residentes en zonas cercanas al Arroyo de La Cala están indignados por la proliferación de ratas en dicho lugar, un problema que subsiste desde hace más de un año. La cercanía del Colegio García del Olmo, donde cursan estudian cientos de niños, ha llevado a padres y madres a preocuparse por la posibilidad de que se convierta en un foco de infección. Aunque no ha cesado esta problemática a lo largo de 2015 y 2016, es en las últimas semanas, con la escasez de lluvias, cuando los roedores están más a la vista, ante la impotencia de los caleños.

«Es horrible. Nunca he visto tantas ratas en mi vida. En la calle Teba ya he visto ratas en tres ocasiones. Incluso vi a cuatro ratas corriendo antes de llegar al puente y a otras nadando en el río. Es algo denigrante. Vamos a coger alguna infección», se lamenta María Gracia Mata, una de las vecinas afectadas. José Luis Olmedo, otro vecino, indica que las ratas se han comido los huevos de los patos que hay debajo del puente y han matado a las crías, así como parte de la comida que facilitan a los gatos callejeros los trabajadores con permiso para alimentarlos.

Las ratas están entre el citado centro de enseñanza y el Hotel Costa del Sol, en la desembocadura del arroyo. Una de las zonas afectadas es la urbanización La Butiplaya, sin olvidar las calles que hay al otro lado del río, donde hay residencias de alto standing: Reina Fabiola, Benaoján y Antequera. Cerca del arroyo están el restaurante La Carreta, el restaurante chino Nueve Dragones y la Peña Flamenca del Sur.

Se trata, según los vecinos, de cientos de roedores en una zona poblada por una gran colonia de extranjeros, muchos de los cuales alimentan a los patos que hay en el arroyo, e indirectamente a las ratas. Cerca del arroyo hay establecimientos, entre ellos una panadería, la Peña Flamenca del Sur y un restaurante chino, por lo que están cercanas a zonas de habitual paso de personas que no pueden evitar sentir asco e impotencia, además de la máxima preocupación.

«Llevamos un año y pico con este problema en La Cala. Las ratas son como gatos de grandes. Hay que buscarle una solución inmediata. La situación se ha descontrolado», expresa Rafi Arroyo, propietaria del estanco de La Cala. Una comunidad de 60 vecinos de la calle Río Aguas ha contratado por su cuenta a una empresa para desratizar su zona, ya que han entrado varias ratas en la cochera.

Otros vecinos, que han preferido no facilitar sus nombres, señalan que años atrás, además de las trampas a cargo de la empresa Serviplaya, varios residentes acabaron con muchas «a perdigonazos». Desde el ayuntamiento señalan que la Junta solo les autotiza «a poner trampas, pero falta colaboración ciudadana, porque cada semana roban unas cinco trampas, y cada una cuesta 25 euros. No pueden echarse productos químicos porque contaminaría el agua del arroyo, que va al mar», expresa Mari Carmen González, concejala de Sanidad.