Diario Sur

Ciudadanos se rearma en Benalmádena tras la expulsión de sus tres concejales

La nueva cúpula de Ciudadanos en Benalmádena pretende rearmar el partido para los comicios locales.
La nueva cúpula de Ciudadanos en Benalmádena pretende rearmar el partido para los comicios locales. / Alberto Gómez
  • La formación naranja nombra una nueva junta directiva con el objetivo de configurar un equipo sólido para las elecciones municipales de 2019

Ciudadanos comienza a rearmarse en Benalmádena. La formación liderada por Albert Rivera no está dispuesta a renunciar al municipio malagueño, con una tradición de voto que tiende a la dispersión. Tras los expedientes disciplinarios abiertos a sus tres concejales por un supuesto pacto encubierto con el PSOE, un proceso que concluyó con la expulsión del portavoz, Bernardo Jiménez, y con la marcha voluntaria, antes de la resolución de sus casos, de sus dos compañeros de bancada, Beatriz Olmedo y Óscar Ramundo. Pese al compromiso adquirido tras firmar la carta ética del partido, requisito que resultaba indispensable para formar parte de las listas electorales naranjas, ninguno de los tres ediles renunció a su acta. Su reconversión en no adscritos forzó la desaparición del grupo municipal de Ciudadanos, sin representación en el Ayuntamiento a pesar de haber obtenido un diez por ciento de los votos en las locales de 2015, donde fue la tercera fuerza más apoyada.

La formación naranja quiere pasar página tras su capítulo más oscuro en la Costa del Sol y, como resultado de los comicios internos, ya ha nombrado una nueva junta directiva local. Su coordinador y portavoz, Juan Antonio Vargas, sostiene que el principal objetivo de la recién elegida cúpula municipal pasa por asegurar que las personas que integren la lista que concurrirá a las elecciones de 2019 «estén comprometidas con el proyecto, conozcan la ciudad y sus problemas y tengan un nivel alto de preparación». Vargas, que tras el estallido de la crisis política abierta por la expulsión de Jiménez ya coordinó la gestora autorizada por la Secretaría de Organización del partido, recuerda que Ciudadanos «nunca ha dejado de existir en Benalmádena» aunque reconoce que su implicación en la vida política de la localidad «será más activa» a partir de ahora.

Decisión

El nuevo portavoz local de Ciudadanos afirma estar «de acuerdo» con la decisión tomada por la dirección nacional respecto a los tres exconcejales naranjas, que pocos meses después de la polémica entraron a gobernar junto a los ediles de Costa del Sol Sí Puede en la coalición presidida por el socialista Víctor Navas, pero prefiere «reservar» su opinión personal: «Tenemos que mirar hacia el futuro. Creemos en el proyecto, en una forma distinta de hacer política, y disponemos de tiempo para organizarnos antes de las elecciones». Junto a Vargas forman parte de la junta directiva Martín Fimia como secretario y tesorero, Miguel Ángel Reyes como responsable de Política Municipal, Francisco Javier Sánchez al frente de Ciudadanía y Juan Carlos Otarola como vocal de Comunicación. «Todos somos profesionales activos que nos dedicamos al derecho, la industria farmacéutica, la arquitectura o la gestión comercial», explica Vargas.

En marzo, el vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, envió al Ayuntamiento de Benalmádena tanto la resolución del expediente contra Jiménez como la petición de que Olmedo y Ramundo, que ya habían comunicado su baja como afiliados, pasaran al grupo no adscrito, «con la consiguiente pérdida de derechos políticos y económicos». Los concejales, a quienes el partido acusa de firmar un pacto «antimoción de censura» para blindar a Navas en la Alcaldía hasta 2019, recibieron desde el inicio de legislatura el mismo sueldo que los miembros del Gobierno local pese a estar en la oposición. Su anunciada renuncia a los salarios después del estallido de la polémica nunca se produjo y el partido tomó cartas en el asunto.

Navas consiguió en abril que entraran a gobernar los exconcejales de Ciudadanos y los dos representantes de Costa del Sol Sí Puede, también beneficiados por la polémica asignación salarial desde la constitución de la corporación. Esta última estrategia dio la mayoría absoluta a la coalición que presiden los socialistas, en la que ya estaban integrados Izquierda Unida y Alternativa por Benalmádena, un acuerdo de cinco grupos municipales y quince concejales que en las últimas semanas ha evidenciado sus primeras diferencias.