Diario Sur

Madres de niños autistas denuncian a la Junta por la ausencia de servicios mínimos

Dos de las madres, Alba Cepero y Arantxa Fernández, con las firmas recogidas. :: m. gámez
Dos de las madres, Alba Cepero y Arantxa Fernández, con las firmas recogidas. :: m. gámez
  • Educación asegura que el alumnado del Colegio María Zambrano «está correctamente atendido»

Juan (14 años), Adriana (13), Esperanza (12) y Miriam (5) son cuatro alumnos autistas que cursan estudios en el Colegio María Zambrano de Mijas. A ellos se les sumará en breve un pequeño más, que está en la guardería. Sus madres, que aseguran que en los colegios Santa Amalia y Campanales «hay aulas de autismo con lista de espera», han recogido en las últimas semanas alrededor de 600 firmas por escrito y 930 a través de la plataforma digital Change.org, denunciando a la delegación de Educación de la Junta de Andalucía y, en concreto, al área de Necesidades Educativas Especiales (NEE), «por la ausencia de servicios mínimos», expresa Arantxa Fernández, portavoz de las madres y que trabaja en un bufete de abogados de Fuengirola. Fernández, además, defiende la postura de la dirección del mencionado centro de enseñanza. «El director del Colegio María Zambrano, Raúl Ávila, ha enviado más de un escrito, solicitando que se cumplan esos servicios mínimos», apostilla.

Las mujeres reclaman, sobre todo, «una monitora de Educación Especial» para sus hijos, «que se encargue de los cuidados básicos», ya que aseguran que «los niños solo cuentan con una profesora, Laura».

«Nos amparamos en la Ley, que recoge que nuestros hijos tienen derecho, además de tener una profesora, a una monitora en exclusividad. No es que no exista monitora. Hace siete años, presionamos a la delegación de Educación para que los niños tuvieran una monitora, y lo conseguimos. Pero, a diferencia de años atrás, este curso la monitora tiene que atender a 13 niños que se encuentran repartidos en tres aulas normales de Infantil y que tienen problemas de dislexia, hiperactividad o que no controlan los esfínteres, mientras que nuestros hijos están desatendidos. No es culpa de la monitora, que hace una labor de apoyo», manifiesta Fernández.

Otra de las madres afectadas, Alba Cepero, expresa al respecto: «Siempre he tenido la sensación de que tratan a mi hija de forma desigual. El otro día, mi hija llegó mojada, ni siquiera la habían cambiado».

Una tercera madre, Esperanza Torrealba, valora el trabajo de la monitora, pero añade que está «saturada de trabajo». «Isabel, la monitora, lleva muchos años con nuestros hijos, los conoce muy bien, y debería seguir con ellos. Nuestra clase requiere una monitora fija. Queremos que nuestros hijos hagan deporte y manualidades. Pero si solo está la profesora, no puede dejar sola a la clase, por lo que hace falta otra monitora. Y nos gustaría saber si se cumple con las dos horas de integración de cada niño», indica Torrealba.

Todas ellas esperan que Necesidades Educativas Especiales atienda sus reclamaciones. Pero temen que no va a a ser así, por lo que se plantean exigir que sus hijos «sean reintegrados en las aulas normales, con los demás niños, al menos una hora al día», sostiene Fernández.

Sin respuesta

Este periódico ha intentado ponerse en contacto con el director del colegio, Raúl Ávila, tanto in situ como por teléfono, sin que haya obtenido respuesta.

Yolanda Bermúdez, coordinadora del alumnado con Necesidades Educativas Especiales (NEE), dependiente de la delegación de Educación de la Junta, indica por email que «el personal especialista que atiende el Aula Específica se encuentra ajustado a la normativa vigente, por lo que el alumnado se encuentra correctamente atendido».