Diario Sur

El ángel de la guarda de las urgencias

Placa en la sala de espera que recuerda a la enfermera. :: a. j. g.
Placa en la sala de espera que recuerda a la enfermera. :: a. j. g.

Cuando esperas en las urgencias del Hospital, sueles pedir, rezar, suspirar. buscando una rápida respuesta a la dolencia que te ha llevado al lugar. En Antequera, desde 1993, había una enfermera, Chica Rodríguez, que nada más verte entrar, buscaba rápidamente que te encontraras lo mejor posible y pudieras regresar rápidamente a casa.

Tras 28 años como técnica en cuidados auxiliares en Enfermería, falleció repentinamente el 21 de agosto, con tan solo 51 años. Su pérdida fue dura para su familia, compañeros y sociedad antequerana. Un mes después, el Área Sanitaria Norte de Málaga ha decidido dedicarle con su nombre la sala de espera donde tanto trabajó y ayudó «en reconocimiento a su labor asistencial y su gran calidad humana».

Fue el culmen de la Semana del Corazón, en la que la doctora María Jesús Morales explica el homenaje: «Era una persona tan especial, con tan buen y gran corazón que propusimos dedicarle las actividades de este año y promover que la sala de espera llevara su nombre». Francisco Peramos, celador del lugar, destaca su entrega: «Ella era la primera que exigía a quien tuviera que pedirle algo y la primera que trabajaba para conseguirlo, lo daba todo por disponer de los mejores cuidados».

Fuerza para compartir

Trinidad Palomo, compañera de turno, recuerda cómo trabajaba: «Estaba pendiente de la puerta y lo primero que hacía era buscar su comodidad en la espera y luego que se le atendiera lo mejor y más rápido posible». Juan Rodríguez compartió infinidad de noches: «Conseguía animarnos porque este trabajo es muy complicado y precisa de fuerza que ella la compartía».

Juan Hernández, cirujano, la pone de ejemplo como profesional: «Ella sabía cómo había que preparar a los enfermos y se exigía en que todo estuviera óptimo». Y como persona: «Fuera del trabajo, era igualmente todo entrega y alegría para conseguir ser una familia dentro y fuera del trabajo».

Carmita, su hermana, subraya que ella era el centro de su familia: «Era la alegría, la referente en casa, esa persona que hacía de tu problema el suyo, y no paraba hasta solucionarlo». Como agradecimiento, su marido Raúl Lara manifiesta: «Es un orgullo que se le dedique la sala, que se le ofrezcan tantos homenajes y se le recuerde como lo que era: una gran mujer de inmenso corazón».

Chica Rodríguez, la mujer adelantada a los tiempos, la que consiguió un sala de paliativos antes de que la ley la estableciese, la que peleó por los inmigrantes para que fueran atendidos, la que un día hasta llegó a trasladar la Virgen de la Milagrosa, desde el antiguo Hospital de San Juan de Dios hasta el actual, por su fe y ejemplo de persona religiosa. La sala de espera de Urgencias de Antequera, ya tiene nombre, el de la enfermera que ayudaba con su gran corazón.