Paquita Ramos: «Después de 35 años en México aún hago turismo gracias a la familia»

Paquita, a la izquierda, recibe estos días a su hermana Remedios y a su cuñado en el D. F.
Paquita, a la izquierda, recibe estos días a su hermana Remedios y a su cuñado en el D. F. / Sur
  • Esta empresaria de equipos de emergencias trabajó en negocios del mundo del turismo hasta los 21 años. Su marido tenía familia en el DF y montaron una empresa. Ha pasado la Semana Santa con una hermana y su cuñado

Anochece en México D. F. y, pese a que la ciudad está inmersa en las fiestas de Semana Santa, Paquita Ramos y su familia se mantienen un poco al margen. «Como en toda gran capital, hay colonias –barriadas o distritos– donde se vive con un fervor muy grande, que recuerda mucho a Andalucía y otras en las que ni se aprecia». Así describe una mijeña que se asentó hace 35 años en una de las capitales más pobladas de Latinoamérica las fiestas religiosas.

Ella es la segunda de seis hermanos que viven en Mijas Pueblo. Estos días la mayor–Remedios– está de vacaciones con su marido en el país azteca y van a aprovechar para conocer Chiapas, «que es una región muy visitada por sus ruinas arqueológicas», describe Ramos. Aquí, el estado es conocido por la revolución zapatista, «que aún está presente en los pueblos de la selva».

Fernando Rodrigo Moreno Pacheco –marido de Paquita– se suma también al viaje. Es mijeño y de la misma edad que su mujer. Hijo de emigrantes, a finales de los setenta la doble nacionalidad le permitió fundar, en la ciudad con mayor índice de crecimiento poblacional y económico de México, una empresa especializada en equipos de emergencia. «Cuando uno se va tan lejos, y más hace décadas, el día a día es muy difícil», recuerda una mujer que cambió su trabajo en una tienda de souvenirs del pueblo encalado de Málaga por la vorágine de la ciudad. Aquello no fue fácil: «La familia de mi esposo, todos andaluces, me hizo sentir como en casa, estuve muy arropada desde el principio».

Un nuevo encuentro hace que Pauita rememore estos sentimientos que se mezclarán con relax y excursiones entre la naturaleza. «Después de casi 35 años en México aún hago turismo gracias a la familia», admite esta amante del mar que ya ha perdido por completo el acento andaluz.

Y eso pese a que la relación con su pueblo sigue siendo muy estrecha, pese al paso de los años: todos sus hermanos menos el pequeño han ido en, al menos, una ocasión de visita y la tía de su esposo pasa su jubilación en el municipio costasoleño –casualidad o no, vive en una casa de la avenida de México–. «Sueño con hacer lo mismo, pero aún lo veo lejos», comenta sonriente.

Las previsiones de crecimiento del país son positivas. El Producto Interior Bruto (PIB) en 2014 fue del 2,1% y ante un panorama creciente, el trabajo y la vida en casa siguen siendo las prioridades de Paquita: «mi hija Esther está casada, tiene un niño y ha hecho su vida en el D. F., la pequeña vive ahora en Madrid».

Mientras acaban la cena las hermanas se ponen al día. Hacen todo lo posible por coincidir al menos una vez al año pero tienen mucho que contarse. «Beatriz –la segunda– está bien, sigue en la agencia de publicidad», relata Remedios, que pasó algunos días con su sobrina en navidades.

Empresarios y trabajadores incansables, Ramos y su marido educaron a sus hijas en universidades privadas. Como el grueso de la familia es española, para Paquita no supuso una sorpresa que la menor de sus hijas hiciese carrera profesional en Madrid, hace ya unos años. En opinión de la mijeña «si se cuidan los lazos familiares hay muchas probabilidades de abrirse camino; soy la prueba de que sale bien». Con un panorama así, entre hermanos, sobrinos e hija, cada vez que Paquita pisa suelo patrio «visito dos ciudades sí o sí».