Una batalla de coplas

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Numeroso público asistió al pregón en la plaza de la Constitución. / Álvaro Cabrera

  • El pregonero, Carlos Pariente, enseña con su 'guerrilla' qué es el carnaval

  • La emoción de alguien que ha crecido con el Carnaval de Málaga se funde con el tono didáctico de un pregón muy esperado

Que si sí, que si no. Advertía el pregonero Carlos Pariente por la mañana que se sentía como un lunes santo. Mirando al cielo y temblando, pensando en si sería un año más hombre de trono, o si tendría que esperar 365 días otra vez. Pero ayer era distinto, porque lo que la lluvia amenazaba no era con dejar a su trinitario en San Pablo, sino salir al escenario de la plaza de la Constitución, para brindar allí un pregón muy esperado desde que se hizo oficia la elección por parte de la Fundación Ciudadana Carnaval de Málaga

Pariente no es una figura más del Carnaval. Además de haber ganado varios primeros premios con su murga, La murga del Pariente, es desde hace dos años presentador del programa Taratachín en la televisión local 101Tv, lo que le convierte, no solo en un actor clave en esta fiesta del inverno cálido, sino que se traduce como esencia y ejemplo de lo que significa el Carnaval, especialmente en lo relacionado con el concurso de agrupaciones de canto. Anoche daba un paso más en lo que significa su consagración como esa clase de malagueño ilustre lejos de las instituciones, empoderado por la otra parte de la sociedad local, esa que está alejada de los grandes 'copetines' e inauguraciones de moda, de los actos institucionales y de los palcos presidenciales. Al fin y al cabo, era el momento de erigirse de cuasilíder de los movimientos que vertebran Málaga desde las bases de una ciudad que necesita estos poetas populares, a los que no les tiembla el pulso, año tras año, de disparar dardos envenenados, de «apuntar, cargas y disparar» -como decía anoche- contra lo que más de uno ha de callar por no involucrarse y ser señalado.

Y es que de eso iba anoche. De verde y 'morao' y una bufanda del Málaga, como el resto de su murga. Disfrazado también de reivindicación, de dura crítica ante las narices de los criticados, dando puñaladas de humor destacando el entresijo local que todos ven. El relato lo inició por el principio, por recordar que el Carnaval ya era grande hace años. «El Carnaval es joven por culpa de un hombre con 'mu' poca gracia, que hace muchos años los censuró y los prohibió, pero antes de que los quitara, el Carnaval de Málaga era la fiesta de invierno más importante de Andalucía». Yde ahí a un paseo a los últimos años, en los que el esplendor y la popularidad no ha hecho más que crecer. «Pero hace 35 años empezaron a surgir por la ciudad guerrillas rebeldes, que comenzaron a conquistar la ciudad disparando sus coplas a escondidas, para devolverle a Málaga la sonrisa que perdió, cada una de esas guerrillas tenía un comandante al frente, José Manuel Millán, los hermanos Romero, Miguel González, Fernandito... que no lo dudaron y se lanzaron a la calle para cantar».

Un nuevo tiempo, sin duda alguna, es el que Carlos Pariente representa. Una renovación generacional, pero de la mano de algunos que nunca se fueron, y que siguen trabajando como si fuera el primer día. «Y desde ese día ya nadie pudo parar al Carnaval, porque a estos guerrilleros se les unieron más soldados jóvenesque siguieron luchando contra viento y marea: Pepe León, Enrique Gutiérrez, Miguel Angel Crespo, Paco Gallego, Juambe Cobos y otros muchos que hicieron que el Carnaval recorriese cada rincón de nuestra tierra por lo que se convirtieron en héroes». Y febrero, desde entonces, parece que dejó de ser lo que era. «Y desde hace 35 años, cada mes de febrero, Málaga recupera la sonrisa, se ríe de si misma, se pone el mundo por montera y el mejor de sus disfraces, y se deja llevar por la imaginación…así que vamos a darnos un paseo para que veáis a alguna de las guerrillas…».

Inspiración

Y ahí Pariente fue dando paso a esas guerrillas invernales, cuando las coplas y pasodobles toman el teatro de los malagueños. Porque ya decía, no una vez, sino varias, que el Carnaval es cultura. «Málaga de mis amores a ver que te escribo, con tanto que te canté, la inspiración nunca faltó contigo. Yo le canté a tus playas, y dije seguro, la mejor es Guadalmar que allí no dan por culo. A tus sonidos también le canté, a ese que se escuchaba en calle Nueva. Ya no es lo mismo pasear por allí, sin escuchar, Ay que rica las almendras».

No era una actuación más de la murga del Pariente, como tampoco fue un pregón más en el imaginario ‘malaguita’ de la fiesta. Una oda a la poesía popular, un homenaje a lo que durante años fue contracultura. «Málaga la muchachita del mar, que pena que no sea eterno febrero, para poder tomar la ciudad en noches de carnaval; para cantar que te quiero -palabra de guerrillero-, Málaga cuánto te quiero».