La verdadera historia de la fábrica de azúcar de Maro

Tras funcionar de forma intermitente entre 1880 y 1930, el complejo industrial abandonado ha sido testigo de acontecimientos históricos, escenario de rodajes y sobre la zona del pago de Las Mercedes hay un proyecto de Larios para construir un hotel y 680 viviendas

La verdadera historia de la fábrica de azúcar de Maro
Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

La Costa del Sol fue durante siglos la Costa del Azúcar. Cerca de 40 ingenios jalonaban los principales núcleos de población del litoral malagueño, que en lugar de viviendas y campos de golf estaban repletos de plantaciones de caña de azúcar. Introducida por los árabes en el siglo IX, esta planta fue el principal sustento económico de la zona hasta hace poco más de 50 años. Son numerosos los restos que se conservan de los antiguos ingenios y fábricas de azúcar, donde la caña era transformada en jugo, y con el mismo se hacían también destilados de alcohol.

De hecho, aún hoy en día se mantiene en funcionamiento en Frigiliana la última fábrica en activo de Europa, la de Nuestra Señora del Carmen, que data de 1720, y que desde 1930 es propiedad de la Sociedad de la Torre S. A. En Motril (Granada) está además la fábrica de Ron Montero, que sigue en funcionamiento. Nerja presume de contar con una de las mayores concentraciones de restos históricos de los antiguos ingenios y fábricas de azúcar. En su gran mayoría están en un pésimo estado de conservación, con la excepción de la antigua fábrica de San José, que era propiedad de Larios, y que fue transformada a mediados de los años 70 del pasado siglo en un instituto de Secundaria.

El Acueducto del Águila, construido para llevar el agua a las fincas. El periodista Iker Jiménez, en el programa sobre la fábrica de Maro. La chimenea, uno de los elementos mejor conservados

De entre los nueve ingenios y fábricas de los que se conservan restos en la localidad más oriental de la provincia, el de la fábrica de San Joaquín de Maro es uno de los más espectaculares. No en vano, sus enormes dimensiones y su ubicación privilegiada, en mitad de un pago, conocido como de Las Mercedes, rodeado de campos de cultivos e invernaderos, en una zona elevada con magníficas vistas sobre el Mediterráneo y del casco urbano nerjeño, lo convierten en un lugar muy frecuentado por vecinos y turistas.

Foto aérea histórica,
Foto aérea histórica,

Desde 1930 es propiedad de la familia Larios, que se lo adquirió al Banco Hipotecario de España, que a su vez se hizo con la propiedad después de que los herederos de su fundador, Joaquín Pérez del Pulgar, no pudiesen hacer frente al pago de un crédito hipotecario que pesaba sobre la antigua fábrica, según explica el historiador nerjeño Francisco Capilla, que está ultimando el lanzamiento de un segundo libro sobre la historia de la industria azucarera en Nerja y Maro. El pasado año editó un primer volumen sobre los antiguos ingenios preindustriales y para el próximo mes saldrá a la venta, también editado por Libros de la Axarquía, otro sobre las fábricas de azúcar.

“La adquisición de las tierras de Maro, la fábrica de San Joaquín y otros inmuebles por la Sociedad Azucarera Larios responde a la política mantenida por dicha ‘Casa’ desde mediados del siglo XIX de hacerse con el control de la producción de caña y de la fabricación de azúcar en las costas mediterráneas de Andalucía”, sostiene este doctor en Historia, jubilado tras más de tres décadas de docencia, la práctica totalidad en el IES El Chaparil, que ocupa lo que fue la antigua fábrica de azúcar de San José de Nerja.

“Los Larios apenas construyeron nuevos establecimientos, sino que prácticamente se limitaron a comprar los antiguos ingenios o las nuevas fábricas existentes. Algunos de ellos fueron cerrados, con objeto de concentrar la producción en determinadas factorías, y otros, modernizados y ampliados”, continúa Capilla, quien destaca el “gran valor histórico” que suponen los restos de las antiguas fábricas de azúcar, en su gran mayoría en manos de la Sociedad Azucarera Larios (Salsa). No obstante, lamenta el “pésimo” estado de conservación que presentan en la actualidad y la falta de protección con la que cuentan en la normativa urbanística vigente.

El conjunto de la antigua fábrica de San Joaquín ocupa una superficie de 37.000 metros cuadrados, pero en realidad la explotación estaba conformada por las tierras de cultivo alrededor, en el llamado Tablazo de Maro, que sumaban 1.410.160 metros cuadrados. La instalación promovida a partir de 1870 incluyó también el Acueducto del Águila, que fue restaurado en 2010, 24 viviendas adosadas destinadas a los obreros y alineadas en una sola calle, situada en el extremo norte del complejo industrial, una casa que servía de vivienda para el director de la fábrica, extensas superficies dedicadas al cultivo de la caña, y un amplio estanque para almacenar el agua.

La fachada principal del complejo industrial, que ha sido testigo de acontecimientos históricos como la huida por la carretera de Almería en febrero de 1937, conocida como ‘La Desbandá’, se orienta hacia el sur y está diseñada a la manera de un gran edificio noble, estructurada en tres cuerpos, los dos laterales a dos aguas y con empleo de vanos con arco rebajado, y el central más alargado y retranqueado con vanos igualmente rebajados, cuyo recercado llega hasta el nivel del suelo, según se describe en el blog especializado en arquitectura abandonadosalsilencio.blogspot.com.es

El complejo contaba con varias naves con cubiertas a dos aguas sobre cerchas de madera, y el interior de las naves se sustentaba a través de una cantidad de arcos. Uno de sus elementos más característicos es su chimenea, caracterizada por una doble banda de ladrillo oscuro que la recorre longitudinalmente, y que se conserva en relativo buen estado, a diferencia del resto de estancias, que están muy deterioradas.

Desde 2015, Salsa, propietaria de más de dos millones de metros cuadrados de terrenos y numerosas parcelas urbanizables en el municipio más oriental de la provincia, viene negociando con el Ayuntamiento un cambio en el planeamiento urbanístico que permita la ejecución de un campo de golf de 18 hoyos, 680 viviendas y varios hoteles de lujo, en las inmediaciones de la antigua fábrica de San Joaquín, en unos terrenos que actualmente están clasificados como no urbanizables y de especial protección agrícola.

En abril de ese año, apenas un mes antes de las últimas elecciones municipales, el entonces alcalde, José Alberto Armijo (PP), elaboró un convenio urbanístico en el que planteaba una serie de modificaciones del PGOU para compensar cesiones de suelos realizadas por Larios con anterioridad y dar vía libre a la ejecución del proyecto. La intención de Larios es rehabilitar la antigua fábrica como hotel de lujo.

Sin embargo, ese documento no se llegó a firmar ni a elevarse al pleno, por lo que carece de validez legal alguna. Con la llegada del gobierno tripartito (PSOE, IU y EVA-Podemos), se han producido media docena de reuniones con representantes de la promotora Larios, en las que se han analizado las posibilidades para poner en marcha esta iniciativa inmobiliaria. Sin embargo, hasta el momento, no se ha alcanzado ningún acuerdo para firmar un nuevo convenio.

“Estamos negociando con ellos, les hemos pedido cambios en el convenio para beneficiar al pueblo, Larios quiere ir de la mano con el Ayuntamiento, no quiere compensaciones en dinero por las cesiones de suelos realizadas en los años de gobierno del PP”, explica la concejala de Urbanismo, Anabel Iranzo (IU).

Estos planes han generado un movimiento de rechazo, a través de una plataforma ciudadana bautizada como ‘Otra Nerja y Maro es posible’. Al mismo tiempo, se ha creado otro movimiento vecinal, a través de las redes sociales, de respaldo a la iniciativa urbanística, bautizado como ‘Maro Golf, Proyecto Turístico de Gran Calado para Nuestro Municipio’. Los primeros llevan más de mil firmas recogidas a través de Internet y el pasado 15 de mayo desplegaron una pancarta en el Barranco de Maro, que fue rápidamente retirada “por operarios de Larios”, según denunciaron.

Además, han presentado un decálogo con iniciativas para promover un turismo sostenible y la puesta en valor del entorno, que tiene principalmente usos agrícolas, aunque sujetos a alquileres que se pagan a Larios. Estos “colonos” se quejan de que los arrendamientos han subido de precio en los últimos años y los contratos que se firman duran sólo nueve meses.

Lo cierto es que la antigua fábrica de Maro es un enclave que sigue despertando un gran interés entre vecinos y turistas. La facilidad de acceso, unido a la belleza y peculiaridad del entorno, lo convierten en un enclave muy frecuentado para realizar reportajes fotográficos, rodajes de cortometrajes, practicar el aeromodelismo o simplemente dar un paseo. No obstante, el mal estado de conservación de los restos lo convierten en un enclave con cierta peligrosidad. En la zona se han producido además acampadas ilegales, que han sido retiradas por la Policía Local y la Guardia Civil, tras la denuncia de los propietarios.

Hace un mes el programa de televisión ‘Cuarto Milenio’, de la cadena Cuatro, emitió un reportaje en el que aseguró que un grupo de investigadores de los fenómenos paranormales había grabado varias psicofonías en su interior. El asunto ha generado un gran revuelo en las redes sociales. Capilla lamenta que la fábrica sea conocida por este tipo de noticias y no por su valor histórico y patrimonial y teme que se produzca “un efecto llamada”. “Lo que hay que hacer es volcar las energías en conseguir su conservación y restauración, permitiendo su uso y disfrute por la sociedad”, concluye.

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