Una urbanización de Benajarafe protesta por recibir facturas de agua de 10.000 euros al mes

La urbanización La Esperanza de Benajarafe tiene más de 60 años. /Eugenio Cabezas
La urbanización La Esperanza de Benajarafe tiene más de 60 años. / Eugenio Cabezas

Aqualia cortó en junio cinco días el suministroa las 123 familias de La Esperanza, que consiguieron recuperarlo tras abonar 7.000 de los 45.000 euros que deben

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

Las 123 familias que viven en la urbanización La Esperanza de Benajarafe, en Vélez-Málaga, llevan más de seis años con la amenaza de levantarse cada mañana y no tener agua corriente en sus grifos. Ya les pasó en 2011, cuando estuvieron tres meses sin suministro por el impago de varias facturas, que sumaban unos 30.000 euros. Tras conseguir reunir el dinero y pagarlas, la situación se volvió a repetir a mediados del mes pasado. Del 14 al 19 de junio estuvieron otra vez sin el líquido elemento en sus casas, en esta ocasión por una reclamación de otros 45.000 euros, correspondiente a sendas facturas bimensuales de 2016.

Y es que estos residentes veleños pagan el agua potable a verdadero precio de oro, pues tienen que abonar, de media, unos 10.000 euros al mes, que dividido entre los 123 inmuebles sale a unos 83,3 euros por familia. «Una auténtica barbaridad, cuando en cualquier domicilio de Vélez-Málaga no se pagan más de 20 euros al mes», sostiene Dulcinea Toboso, administradora de la comunidad. El problema que tienen es que la red de abastecimiento de la urbanización es muy antigua, y presenta numerosas fugas y enganches ilegales.

El Ayuntamiento alega que es una urbanización «privada» y que son los vecinos los que tienen que pagar su reparación

Sin embargo, ni la empresa concesionaria del agua en la capital de la Axarquía, Aqualia, ni el Ayuntamiento, se quieren hacer cargo de su renovación, ya que alegan que se trata de una urbanización «privada», de forma que estos costes tienen que ser asumidos «íntegramente» por sus propietarios. «La competencia de Aqualia llega sólo hasta el contador de entrada de la urbanización que totaliza el consumo efectuado. Se trata de una urbanización privada no recepcionada por el Ayuntamiento», apuntan.

Pérdidas del 75% del agua

Aqualia asegura que conoce el mal estado de las redes e infraestructuras de la zona, habiéndose reunido «en multitud de ocasiones» con la Junta Directiva «para asesorarles acerca de posibles soluciones al problema, proponiéndoles multitud de actuaciones e incluso la financiación de las obras necesarias», añaden. La firma resalta «el bajo rendimiento de la red de agua, con entre un 70 y un 75% de pérdidas por fugas y fraudes». Para la empresa la solución pasa por renovar las redes y acometidas de la urbanización, sacándolas de las propiedades individuales a la calzada y así poder realizar un correcto mantenimiento.

La compañía sostiene que desde julio de 2016 se ha facturado un consumo de 58.300 euros, de los cuales sólo han sido abonados 13.296, «lo que se traduce en que en casi un año cada familia ha pagado menos de 10 euros al mes por factura, lo que incluye agua, cánones, impuestos y saneamiento», remarcan. Tras llevar sus quejas al programa de televisión ‘Andalucía Directo’, de Canal Sur, los vecinos abonaron 7.000 euros y consiguieron que les restablecieran el suministro de agua a los cinco días.

«Pero seguimos inquietos porque si no pagamos lo que aún debemos, unos 38.000 euros, nos van a volver a cortar el agua, cuando aquí viven ahora muchas familias, que pasan sus vacaciones de verano», se queja uno de los vecinos, que prefiere mantenerse en el anonimato por miedo a las posibles represalias del Ayuntamiento. «Le hemos pedido al Consistorio permiso para poder hacer las obras imprescindibles para renovar la red de saneamiento, que nos costaría unos 60.000 euros, y nos dicen que no, que tenemos que reurbanizar por completo el sector, lo que costaría entre 2,5 y 3 millones de euros».

«Estos vecinos pagan el mismo IBI, la basura y la entrada de carruajes que otros vecinos de Vélez-Málaga, pero no tienen los mismos derechos. Nos dicen que tenemos que constituirnos como Entidad Urbanística de Conservación», apostilla Toboso, quien cree que se está produciendo «una clara vulneración de los derechos». «Existe una recepción tácita de la zona, porque se recoge la basura y es un sector de paso para otras urbanizaciones que se han construido más recientemente», apostilla. La mayoría de las casas de la urbanización de Benajarafe tienen seis décadas de vida, por lo que los viales están muy deteriorados.

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