La Unesco examina con detalle sobre el terreno al sector de la pasa moscatel

El representante del Comité Científico de la FAO, ayer en un viñedo de El Borge. /SUR
El representante del Comité Científico de la FAO, ayer en un viñedo de El Borge. / SUR

Un experto de la FAO visita la zona de cultivo de la uva moscatel para conocerla a fondo antes de que se evalúe la candidatura a Patrimonio Agrícola Mundial

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

Las próximas dos semanas pueden resultar decisivas para que la pasa de Málaga, que tiene su zona de producción y elaboración en la comarca de la Axarquía, sea reconocida como Sistema Ingenioso del Patrimonio Agrícola Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). La candidatura fue presentada el pasado verano por la Junta de Andalucía e impulsada por la Asociación Moscatel en el Congreso Internacional de la FAO. Tras un primer análisis de la documentación, el comité científico encargado de conceder esta distinción -no hay ninguna en Europa- solicitó varias aclaraciones, la cuales se remitieron la pasada semana.

Concluida la candidatura, ayer visitó la comarca el profesor Mauro Agnoletti, único representante europeo en el Comité Científico Asesor de SIPAM, con el objetivo de conocer sobre el terreno todos los pormenores de la pasa, cultivo de la vid, paisaje, medio ambiente, cultura, gastronomía, incidencia económica, singularidad, procesos de elaboración, herramientas e incluso vino.

La visita se produce sólo unos días antes de que el comité científico asesor proceda a la evaluación de dos de las candidaturas europeas presentada: la pasa de Málaga y el Valle Salado de Añana (Álava). Existen otras tres candidaturas europeas, dos de Italia y una de Portugal, pero en una fase más temprana, según el delegado territorial de Agricultura, Javier Salas, que acompaño ayer a Agnoletti en su recorrido. También participaron en el recorrido del representante del comité científico asesor de la FAO que declara los Sistemas Ingeniosos del Patrimonio Agrícola Mundial la subdirectora general de Relaciones Internacionales del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Marta Cimas, junto a personal técnico y representantes del sector.

Elaboración artesanal

«Conseguir esta declaración es de una enorme importancia, equiparable a la declaración de Patrimonio Mundial que la Unesco ha hecho a los Dólmenes de Antequera», manifestó Salas, convencido de que no sólo servirá para preservar el sector y la forma artesanal de elaboración de la pasa, incrementará el turismo en la zonas de producción, favorecerá el incremento de precio tanto de este producto como del vino y mantendrá arraigada la población al territorio. «Ello abrirá además la puerta a posibles subvenciones y ayudas para preservar el cultivo y salvaguardar la producción», dijo Salas, que recordó que la comercialización de la pasa constituye una contribución indispensable para unas 2.000 economías familiares en pueblos como Almáchar, El Borge, Iznate, Moclinejo, Cútar, Cómpeta y Sayalonga.

Según Salas, de la evaluación que realice este mes el comité científico puede resultar tanto la declaración de Patrimonio Agrícola Mundial, como que haya que incorporar alguna nueva aclaración. Aunque el delegado se mostró bastante optimista, también reconoció que no es habitual que se obtenga la declaración la primera vez que se presenta. De cualquier modo, resaltó la singularidad de este producto único por su calidad y tradición, «ya que sus técnicas de cultivo y elaboración se han mantenido en el tiempo y de la misma manera».

La FAO creó estas declaraciones en 2002 para salvaguardar y sostener a los sistemas del patrimonio agrícola mundial. El programa SIPAM promueve la comprensión, la toma de conciencia y el reconocimiento nacional e internacional de los sitios de patrimonio agrícola. Persigue la salvaguarda de los bienes y servicios sociales, culturales, económicos y ambientales que estos sistemas proveen a los agricultores familiares, pequeños productores, pueblos indígenas y comunidades locales, la iniciativa fomenta un enfoque integrado combinando agricultura sostenible y desarrollo rural. En Europa no hay ninguno declarado hasta ahora.

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