El sector coincide en que la FAO coloca en el mundo la pasa moscatel de Málaga

Concepción Martín, ayer en las instalaciones de La Borgeña envasando pasas./ A. P.
Concepción Martín, ayer en las instalaciones de La Borgeña envasando pasas. / A. P.

Agricultores, cooperativas y alcaldes consideran que la declaración de Patrimonio Agrícola Mundial protege el cultivo y potenciará el turismo

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

En Almáchar, que es el municipio que más pasas produce de toda la comarca de la Axarquía con el 60% del total, ayer no se hablaba de otra cosa. Primero, porque consideran que la declaración de Sistema Ingenioso del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) coloca al producto y a todo lo que le rodea en una plataforma mundial de repercusiones impredecibles para el sector y los pueblos que viven de la uva moscatel. «Somos 1.830 vecinos y no hay una familia que no tenga viñas y haya trabajado la pasa. Son pequeñas parcelas. La mayoría tiene entre media y una o dos hectáreas y desde pequeños han trabajado en ellas. Yo mismo de niño empezaba el colegio un mes más tarde porque estaba con mi familia en el campo elaborando las pasas», explicó el alcalde de la localidad, José Gámez.

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Como regidor se mostró convencido de que a partir de ahora las administraciones van a tener que prestar más atención a este producto. «No podrán negarse a ayudarnos. Además pone a la pasa de Málaga en el mapa mundial», explicó. Actualmente sólo existen 36 SIPAM en todo el mundo y la pasa de Málaga es el primero en Europa. «Sin duda creemos que va a poner en valor todo el territorio», incidió. Esa misma opinión la comparten las cooperativas de productores, entre ellas Ucopaxa, que agrupa a unos 800 productores; los alcaldes e instituciones como el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Pasas de Málaga, y por supuesto los vecinos.

«Muchos malagueños no conocen ni siquiera la Axarquía y si no se conoce la comarca no se puede conocer lo que significa y representa la pasa y su valor. Han oído hablar de ella. Posiblemente hasta la han probado alguna vez, pero no saben todo lo que hay detrás», dijo ayer el secretario general del Consejo Regulador, José Manuel Moreno.

Los almachareños lo interpretan además como un reconocimiento a todos sus antepasados, toda vez que el cultivo y el sistema de elaboración se ha mantenido prácticamente inalterables desde hace siglos, dibujando el paisaje y marcando incluso las costumbres de los pueblos. Para Manuel Gómez, que además de productor trabaja en la cooperativa del Santo Cristo de la Banda Verde de Almáchar, detrás de las pasas hay «mucho trabajo. La orografía es muy accidentada. Hay que podar las viñas, quitar los sarmientos, labrar la tierra, minar para quitar la tierra del mástil de la cepas, volverlo a mimar; despuntarlas, vendimiar la uva y secarlas. Todo ello para venderlas, cuando el mercado está bien, entre 4 y 5 euros el kilo. A veces ni resulta rentable», señaló.

La superficie de cultivo ha pasado de 13.000 hectáreas en 1980 a apenas 1.900 en la actualidad.
La superficie de cultivo ha pasado de 13.000 hectáreas en 1980 a apenas 1.900 en la actualidad. / A. P.

El cultivo de la uva moscatel no pasa actualmente por su mejor momento. Desde 1980 hasta la fecha la superficie dedicada al viñedo en la comarca ha bajado un 85%, pasando de 13.000 a penas 1.900 hectáreas. Cultivos como el mango le han ido quitando terreno, sobre todo en los campos donde hay agua.

Ante esta situación, para el presidente de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol-Axarquía, Gregorio Campos, la declaración como Patrimonio Agrícola Mundial puede ayudar a mantener el cultivo y la producción, actualmente de unos 400.000 kilos, frente a cerca de 1.500.000 hace sólo 15 años. Lo mismo opina el delegado territorial de Agricultura, Javier Salas, para quien el SIPAM puede significar una puerta abierta a la obtención de ayudas. En la actualidad, el cultivo recibe una ayuda por superficie de la PAC de unos 1.000 euros por hectárea, y una ayuda ambiental de 359 euros. «La declaración obliga a los países a proteger el cultivo», afirma.

Relevo generacional

Para el gerente de la cooperativa Ucopaxa, Salvador Muñoz, la declaración de este cultivo como Sistema Ingenioso del Patrimonio Agrícola Mundial puede asegurar el relevo generacional que requiere el mantenimiento del cultivo y la producción de pasas, un producto para el que se destina la uva de mayor calibre. Óscar Palomo, de la empresa La Borgeña, deseó que a partir de ahora los malagueños se interesen más por este producto, ya que en la actualidad es el Norte de España el que más las consume. «Lamentablemente muchos malagueños le ponen pega a la pepita y al rabillo, pero es un producto infinitamente mejor que las variedades sin hueso. La diferencia en calidad es abismal», aseguró.

El alcalde de Almáchar declaró que la crisis y la precarización del empleo han hecho que muchas personas hayan vuelto al campo. «Espero que esta distinción valga para que las administraciones nos apoyen más, y que sea rentable cultivar viñas para ser capaces de preservar este legado de más de 1.000 años», dijo Gámez.

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