Rincón, Ronda y Alhaurín de la Torre, los otros municipios que bonifican sin condiciones

Rincón, Ronda y Alhaurín de la Torre, los otros municipios que bonifican sin condiciones

El peso de la plusvalía en las cuentas municipales no ha parado de crecer, paradójicamente, durante los años en los que el ladrillo ha estado más parado

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

El Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU), conocido popularmente como la plusvalía, lo tiene que pagar sí o sí quien vende un inmueble o quien lo adquiere por herencia o donación. Tras la anulación del mismo por parte del Tribunal Constitucional en los casos de ventas a pérdidas, los ayuntamientos siguen a la espera de que el Gobierno central apruebe la modificación legal que lo regulará.

Lo cierto es que en la provincia de Málaga son muy pocos los consistorios que lo bonifican sin requisitos previos, de empadronamiento, renta o convivencia mínima, en los casos de transmisiones a familiares directos. En concreto, sólo en Rincón de la Victoria y Nerja se han aprobado bonificaciones del 95%, en ambos casos a propuesta de Ciudadanos. En otros dos casos, Ronda y Alhaurín de la Torre, también hay bonificaciones, pero no son el máximo que permite la ley. En la Ciudad del Tajo la bonificación es del 80% a familiares directos, con un tipo de gravamen del 29,32%, y en Alhaurín de la Torre es del 50% a familiares, con un tipo de gravamen del 17%.

Otros grandes municipios, como la capital, Marbella, Estepona, Mijas, Benalmádena, Antequera o Vélez-Málaga exigen distintos tipos de requisitos, de empadronamiento, renta y/o convivencia mínima, para acceder a las bonificaciones. En el lado opuesto está Torremolinos, que no establece ningún tipo de rebaja fiscal.

Lo cierto es que el peso de este tributo en las cuentas municipales no ha parado de crecer, paradójicamente, durante los años en los que el ladrillo ha estado más parado. En su conjunto, los ayuntamientos de la provincia recaudaron en 2016 unos 145 millones anuales por este concepto, muy por encima de los 135 de 2015 y, más aún, de los 99,8 de 2014 o los 80,3 de 2013. ¿Los motivos? Fundamentalmente dos: la escalada de los valores catastrales y los altos tipos impositivos que aplican, rondando en su mayoría el máximo legal, fijado en el 30%.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos