La reserva de sitio en la playa no se frena en Torrox pese a las sanciones

Agentes de la Policía Local y vigilantes del dispositivo de playas, en una de las intervenciones realizadas. /Eugenio Cabezas
Agentes de la Policía Local y vigilantes del dispositivo de playas, en una de las intervenciones realizadas. / Eugenio Cabezas

En lo que va de verano ya se han levantado casi el mismo número de actas de sanción que en 2016 incluyendo septiembre, con casi medio centenar

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

Torrox se convirtió en 2014 en el primer municipio malagueño que aprobaba una ordenanza de playas en la que se contemplaba sancionar las reservas de espacios en la primera franja del litoral durante los meses del verano. La práctica, muy habitual en zonas turísticas, se ha extendido como una plaga y provoca numerosos conflictos entre los bañistas. A partir de 2015 fue cuando el Ayuntamiento comenzó a sancionar esta práctica.

En concreto, aquel año se interpusieron 26 multas y se retiraron unos 100 enseres playeros. La ordenanza contempla una tasa de 30 euros por recuperar las pertenencias que han sido dejadas deliberadamente a primera hora de la mañana o a mediodía para reservar espacios en la primera línea de playa y una multa de hasta 300 euros. Fuentes municipales informaron de que únicamente se está sancionando con esos 300 euros a los bañistas «que tienen una conducta inadecuada cuando acuden a retirar sus pertenencias».

El pasado verano la cifra de sanciones se duplicó hasta las 52 en el cómputo de los tres meses estivales. Y en este 2017 los agentes de la Policía Local de Torrox se han visto obligados a intensificar la vigilancia en el cumplimiento de esta normativa, de manera que antes de que acabe este mes de agosto ya se han puesto un número prácticamente idéntico al del pasado verano incluyendo septiembre, con 42 multas hasta el pasado lunes.

Benalmádena y Algarrobo también sancionan esta práctica y en breve lo hará Nerja

Así, las fuentes consultadas explicaron que este año se han retirado unos 250 enseres de playa, que son depositados en dependencias municipales durante un periodo máximo de un mes. Si transcurrido ese tiempo el propietario no acude a retirarlos, pagando previamente los 30 euros, se consideran desechos y son reciclados convenientemente. Este verano se han retirado de la primera línea de playa, especialmente en zonas como Ferrara, sombrillas, sillas, toallas, colchonetas y hasta carritos de bebés.

Hasta ahora se han interpuesto además siete denuncias por incumplimiento de la Ley 4/2015 de Seguridad Ciudadana, por presuntas faltas de respeto a los agentes de la autoridad que intervienen en la retirada de estos enseres playeros. De esta forma, algunos bañistas han visto que su ‘picaresca’ para conseguir el mejor sitio en la playa, unida a una «actitud inadecuada hacia los agentesde la Policía Local», les ha salido muy cara, por hasta por 930 euros.

Otros municipios

Algarrobo también cuenta con una ordenanza similar desde 2014 para evitar esta práctica en los apenas 1.500 metros lineales de playas de los que dispone el municipio vecino. Nerja aprobó de manera inicial el pasado abril su primera ordenanza de playas, que también contempla sanciones de 30 euros para los que reserven espacios en las playas dejando sus bártulos playeros sin utilizar durante un tiempo prolongado. Está previsto que se apruebe definitivamente en el pleno de finales de este mes. En Benalmádena también hay una ordenanza que persigue estas prácticas.

Según informó a SUR la concejala nerjeña de Playas, Cristina Fernández (EVA-Podemos), era «inconcebible que en un municipio turístico por excelencia como es Nerja, no existiera aún una ordenanza de playas». «Es un documento que hemos elaborado con el asesoramiento y la ayuda de una consultora, que ha tenido en cuenta ordenanzas similares de otros muchos municipios andaluces», dijo la edil, quien aseguró que el artículo referido a la prohibición de las reservas de espacios «es uno más» dentro de los 35 que componen el texto.

«Entendemos que en momentos puntuales y en playas pequeñas como pueden ser las calas urbanas, como son las de El Chucho, Torrecilla, El Salón, Calahonda, Carabeo o Carabeíllo, puede tener una utilidad, para evitar ese tipo de abusos», consideró la concejala de Playas. La nueva ordenanza contempla asimismo la prohibición de realizar acampadas o moragas, salvo en jornadas autorizadas, como puede ser la Noche de San Juan. Igualmente, el documento nerjeño incluye la prohibición de realizar esculturas de arena, salvo en los casos con autorización municipal.

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