«Queremos encontrar los restos mortales de nuestro abuelo para no tener que seguir viajando a Rute»

María Luisa y Carmen, dos de las nietas de José Centurión, el pasado jueves en la localidad cordobesa.:: sur/
María Luisa y Carmen, dos de las nietas de José Centurión, el pasado jueves en la localidad cordobesa.:: sur

Los nietos de un 'maquis' nerjeño asesinado en Córdoba por el régimen franquista consiguen que se excave la fosa común en la que fue enterrado el 22 de junio de 1950

EUGENIO CABEZAS

Desde que tiene uso de razón, la nerjeña María Luisa Sánchez, de 60 años, recuerda los viajes a Rute, en Córdoba, en busca de los restos mortales de su abuelo, José Centurión Jiménez, 'Pepe', un guerrillero del 'maquis' que huyó a la provincia vecina cuando se supo perseguido por la Guardia Civil. Allí fue asesinado por las tropas franquistas el 22 de junio de 1950. Según los testimonios que han podido recabar durante todo este tiempo, fue enterrado en una fosa común en el cementerio de esta localidad cordobesa.

Ahora, 57 años después, los seis nietos que aún viven del que fuera alcalde pedáneo y militante comunista de la zona del Río de la Miel antes de la Guerra Civil, están muy esperanzados en que van poder recuperar sus restos mortales, ya que los colectivos memorialistas de la zona han iniciado los trámites ante la Junta de Andalucía para poder excavar la fosa común y exhumar los cadáveres que se localicen. «Queremos encontrarlo y así no tener que seguir viajando, cada 1 de noviembre, Día de los Santos Difuntos, hasta Rute. Allí le ponemos flores en el cementerio, pero no sabemos exactamente dónde está», expresa Sánchez.

Fue alcalde pedáneo del Río de la Miel y militante comunista en el bando republicano Cuando lo cercó la Guardia Civil, se suicidó cercenándose el cuello con una navaja

Esta nerjeña creció escuchando la trágica historia de su abuelo. «Para nosotros sería una alegría muy grande, poder enterrarlo dignamente junto a mi abuela, en el cementerio de Nerja. Mi madre, que murió hace 13 años, también estaría muy satisfecha si lo conseguimos», expresa Sánchez, quien el pasado jueves se desplazó nuevamente hasta Rute para reunirse con representantes de los colectivos memorialistas de la zona y entregarles toda la documentación sobre su abuelo de la que disponen.

«Apenas tenemos algunas fotos de él, y algunos documentos de mi abuela», detalla este nerjeña, quien se trasladó junto a su prima Carmen. En total, son seis los nietos de 'Pepe', el guerrillero antifranquista, que viven, de los que tres residen en Francia. «Siempre voy con mi hermano José y mi hija María Elena, además de mi nieta Paloma, y le ponemos flores en el cementerio, pero querríamos recuperar sus restos mortales», insiste.

La historia de su abuelo es similar a la de otros miles de represaliados. Cuando las tropas franquistas llegaron a Nerja, 'Pepe' huyó y luchó en el bando republicano como guardia de asalto. Al acabar la contienda civil lo encarcelaron durante tres años, parte de los cuales los pasó en la prisión de La Coruña. Al liberarlo, volvió a su casa en el Río de la Miel, uno de los principales enclaves de apoyo a la guerrilla en la costa, donde se producían frecuentes desembarcos de armas y guerrilleros procedentes de Argelia.

Como ex preso, tenía que presentarse periódicamente en el cuartel de la Guardia Civil, donde con frecuencia lo torturaban. En septiembre de 1947 lo detuvieron acusándolo de colaborar con la guerrilla, aunque fue liberado. Tras una nueva visita al cuartel, «con paliza incluida», y ante el temor de que le aplicaran la «ley de fugas», se incorporó en octubre de ese año a la guerrilla antifranquista junto a dos primos y otros vecinos.

En represalia, la Guardia Civil castigó a la familia metiéndole fuego a su casa y a la del hermano de su mujer, que tenía seis hijos, por lo que las familias tuvieron que asentarse en Nerja. Un hijo de José había emigrado a Barcelona para trabajar, pero como le quedaban pocos días para incorporarse al servicio militar, regresó para despedirse. Su visita coincidió con el asesinato por la guerrilla de dos confidentes de la Guardia Civil, por lo que, en venganza, lo detuvieron junto a su tío Ramón Centurión González y a otros dos jóvenes, a los que asesinaron el 11 de marzo de 1950.

Cuando la guerrilla antifranquista estaba en plena agonía, José Centurión, junto con otros guerrilleros, fueron a Córdoba buscando enlaces y colaboradores. Allí, el 22 de junio de ese mismo año, los cercó la Guardia Civil en el Cerro de la Mezquita, en el término de Rute, y para evitar caer en manos de las fuerzas de seguridad, «tal y como mandaba el código guerrillero», según los testimonios que recoge el historiador Arcángel Bedmar, se suicidó cercenándose el cuello con una navaja, aunque el Registro Civil lo inscribe como «muerto por heridas de arma de fuego».

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