Una pequeña Sayalonga en Brasil

Descendientes de los primeros emigrantes de Sayalonga en el país sudamericano, reunidos en un acto a finales del pasado año./
Descendientes de los primeros emigrantes de Sayalonga en el país sudamericano, reunidos en un acto a finales del pasado año.

Un investigador recopila con la ayuda de Facebook la historia de cerca de 300 descendientes de los primeros vecinos que emigraron al país hace más de un siglo

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

La crisis de la filoxera, que arrasó por completo el entonces muy floreciente sector de la uva pasa moscatel de la Axarquía a finales del siglo XIX, y el terremoto de Alhama de Granada, en la Nochebuena de 1884, sumieron a la comarca oriental en la pobreza más absoluta. Localidades enteras se quedaron sin su principal sustento económico, provocando una considerable pérdida de población en muchos de estos municipios. Los vecinos, movidos por la necesidad y con la esperanza de encontrar una vida mejor, decidieron embarcarse rumbo a un nuevo mundo. Sudamérica fue uno de los destinos más elegidos, especialmente países como Argentina, Cuba, Chile, Uruguay o Perú. También Brasil acogió a muchos de estos malagueños que dejaban atrás familia, amigos y vivienda para, ligeros de equipaje, tratar de ganarse la vida al otro lado del charco. Salían de Málaga a un ritmo de más de 4.000 personas al año.

En el caso de Sayalonga, apenas una decena de vecinos pusieron rumbo al país más poblado y de mayor superficie del otro continente, donde la lengua era, sin duda, un 'handicap'. Sin embargo, consiguieron instalarse allí, encontrar trabajo y tener descendencia. En la localidad de Pouso Alegre, en la región de Minas Gerais, se instaló José Fernández Martín, en 1892, tras pasar unos años trabajando en la capital malagueña.

Más de 120 años después, un descendiente directo suyo, el historiador local Valentín Fernández ha conseguido reunir, valiéndose de la red social Facebook, a cerca de un centenar de los alrededor de 300 parientes lejanos que tiene en el país sudamericano. Así, con el grupo 'Los sayalonguinos brasileños' ha podido entrar en contacto con primos y tíos de la cuarta, quinta y sexta generación desde que el primer Fernández pisó la región de Minas Gerais, situada a unos 400 kilómetros de Río de Janeiro. «Mi abuelo era sobrino de José Fernández, y por ahí me vino la curiosidad, al saber que varios tíos suyos también se fueron a finales del siglo XIX, y después en los años 40, cuando uno de ellos vino a visitar a la familia», cuenta Valentín Fernández, que trabaja como profesor de Historia en el IES Reyes Católicos de Vélez-Málaga.

La crisis de la filoxera acabó con las viñas y redujo la población del municipio en un 30%

«Creé la página en Facebook sin mucho convencimiento de que pudiera encontrar a descendientes, pero a base de enviar muchos mensajes a gente de esa zona hemos conseguido localizar ya a casi cien personas», cuenta el investigador, que ha recopilado su trabajo en un artículo que tiene disponible en su blog personal. La iniciativa ha despertado tal entusiasmo entre estos sayalonguinos brasileños que a finales del pasado año organizaron un primer encuentro en Pouso Alegre, una cita que esperan repetir antes de que acabe 2018. Al mismo tiempo, los lazos de amistad creados han hecho que varios de estos brasileños, descendientes de esos emigrantes sayalonguinos, se hayan animado a acudir al municipio natal de sus antepasados, para visitarlo.

Llegó como polizón

Éste ha sido el caso de Mónica, Renee Torres y Carmina Fernandes Alcoba Muniz -el apellido original evolucionó con los años en la grafía al brasileño, sustituyendo la 'z' por una 's'-. Valentín les hizo este pasado martes de guía oficial, mostrándole los rincones más singulares de Sayalonga, como la plaza Rafael Alcoba, uno de sus cuyos también emigró. «Se han emocionado muchísimo, ha sido muy emotivo pisar el pueblo del que salieron sus antepasados», comenta el historiador sayalonguino, que trabajó durante 14 años como técnico de desarrollo local en el Consistorio, impulsando numerosos proyectos para poner en valor el entorno.

Entre las curiosidades que ha descubierto Valentín tras indagar en la historia de sus antepasados en Brasil está que José Fernández pudo llegar al país sudamericano «como polizón o por pura casualidad, ya que se habría quedado dormido en el interior de un barco en el que trabajaba en el puerto malagueño». «Eligió Pouso Alegre porque le recordaba a su Sayalonga natal», cuenta Fernández.

«José se dedicó durante su vida a comerciar con todo tipo de productos agrícolas, comercio con los que logró una gran prosperidad, aunque su mayor logro en la vida, según sus descendientes, fue ser una buena persona que tuvo 12 hijos, a los cuales pudo pagarles una carrera universitaria», detalla el investigador, que ha localizado incluso la calle en la que se ubicó durante décadas la tienda de aquel primer sayalonguino que llegó a Brasil. Ahora, más de un siglo después, en tierras brasileñas se ha descubierto que existe una pequeña Sayalonga, gracias al trabajo investigador de uno de sus descendientes.

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