Las obras de la depuradora de Nerja siguen paradas después de ocho meses

Los materiales están almacenados en la planta de tratamiento. /E. C.
Los materiales están almacenados en la planta de tratamiento. / E. C.

Los graves problemas financieros de la empresa adjudicataria, en concurso de acreedores desde el pasado julio, dificultan su terminación para 2018

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

El calendario encara ya las últimas semanas del año y la primera depuradora de Nerja debería llevar ya más de un año en funcionamiento, según lo contemplado en el contrato de obras firmado a finales de 2013. Sin embargo, la planta sigue sin terminarse, debido a los graves problemas financieros que atraviesa la empresa adjudicataria, Isolux-Corsán-Corviam, en concurso de acreedores desde el pasado julio y actualmente en fase de liquidación de sus activos.

A pesar de que la Subdelegación del Gobierno anunció el pasado 24 de octubre que se había alcanzado un acuerdo con la empresa para reactivar los trabajos, un mes y medio después las obras siguen sin retomarse, más allá de algunos trabajos menores en la planta de tratamiento, que está ya prácticamente finalizada. La última actuación de calado que se hizo fuera de la planta fue la colocación de un tramo de colector en la playa de Burriana, de apenas 300 metros, que se culminó el pasado abril, quedando aún pendiente un tramo de otros 200 metros en la misma zona.

Así, las principales actuaciones pendientes para poder llevar hasta la estación, situada en la zona nororiental del caso urbano, toda la carga de aguas residuales que genera el municipio, que cuenta con una población censada de apenas 20.000 habitantes, pero debido a su carácter turístico llega a alcanzar, en la temporada alta, hasta los 80.000 residentes, siguen paralizadas. Así, quedan por culminarse la principal estación de bombeo de aguas residuales, que se ubicará en la parte trasera del paseo marítimo de la playa de Burriana.

De momento, únicamente se ha realizado en esta zona una pequeña parte de la excavación. Igualmente, queda por terminarse de instalar el colector terrestre, y también el emisario submarino que permitirá lanzar al mar el agua depurada que no se emplee para el regadío, ya que la planta incorporará tratamiento terciario. La estación tiene una capacidad para depurar hasta 25.000 metros cúbicos diarios, lo que equivale a una población de 125.000 habitantes.

En el casco urbano también queda por instalar un colector de casi un kilómetro de longitud, desde la estación de bombeo de la desembocadura del río Chíllar, que sí está prácticamente finalizada, hasta conectarlo con el instalado en la calle Diputación a principios de 2015. En el entorno del mirador del Bendito también está pendiente otra actuación para unir el colector que se instaló con las obras de reurbanización de la calle Carabeo, ejecutadas entre 2009 y 2010 por el Ayuntamiento con cargo al llamado Plan Zapatero, con el tubo introducido por la empresa adjudicataria de las obras bajo el acantilado.

Proyecto complementario

Las obras, con un coste de 23,2 millones de euros, se iniciaron en enero de 2014, con un plazo de ejecución previsto de 30 meses, por lo que deberían haber finalizado hace año y medio. Sin embargo, a las actuaciones pendientes hay que sumar un proyecto complementario, que aún no está culminado, para incorporar ocho puntos de vertidos no previstos en el proyecto de ejecución aprobado, que sólo contemplaba tres puntos. En un principio, se estimaba que esto supondrá un sobrecoste de 2,2 millones. Los trabajos pendientes podrían prolongarse aún un año y medio.

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