Mujeres y cultura: ellas consumen más, pero sus trabajos tienen menos presencia

La mesa de debate al completo
La mesa de debate al completo / Álvaro Cabrera
Foro MujeresMás

'Mujer y Cultura: la creación femenina rompe prejuicios', organizado por SUR, reivindica un equilibrio entre ambas realidades

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYANMálaga

Las mujeres leen más que los hombres, son mayoría en las salas de exposiciones y además ‘tiran’ del sector de la cultura en una proporción superior a la de ellos: en concreto, de las 561.900 personas que en la actualidad se dedican a este sector, más del 50% son mujeres. Ahí están los datos oficiales para avalar estas afirmaciones, como los del Ministerio de Cultura, que en su estadística más reciente arroja estos porcentajes y que confirma, en este sentido, que en España el desarrollo de la cultura en el último tercio del siglo XX y principios del XXI ha recaído, de manera exponencial, del lado femenino. Sin embargo, junto a esta realidad constatable en cifras hay otra paralela que da que pensar: el reflejo real de la presencia femenina en el arte y en la cultura no se corresponde con esa condición dinamizadora.

De las causas, las estrategias y las soluciones para que se llegue al equilibrio entre estas realidades se debatió ayer en el marco del foro ‘Mujer y Cultura: la creación femenina rompe perjuicios’, un encuentro enmarcado en el ciclo ‘MujeresMás’ que organiza Diario SUR en colaboración con el Instituto Andaluz de la Mujer (IMA), Banco Sabadell, el Instituto Internacional de San Telmo y los ayuntamientos de La Viñuela y Vélez, y que tuvo como escenario el Hotel B Bou La Viñuela & Spa.

«Las mujeres son más consumidoras de arte y cultura, pero su presencia no está a la altura» Tecla Lumbreras

Con este punto de partida, el debate en el que han tomado parte profesionales del mundo del arte y la cultura ha puesto el acento en la necesidad de trabajar por la visibilidad «desde la invisibilidad real de la que partimos». Es decir, impulsar la igualdad desde un sector eminentemente participado por mujeres pero igual de ingrato en cuanto a reconocimiento «que el resto de los ámbitos de la vida cotidiana». Sobre esta realidad debatieron la coordinadora del IAM en Málaga, María del Carmen Moreno; la vicerrectora de Cultura y Deportes de la Universidad de Málaga, Tecla Lumbreras; la galerista Isabel Hurley; la directora de +Arte y artista Marina Hernández y la técnico municipal del Ayuntamiento de la Viñuela Maribel Ballesteros. Todas ellas han compartido experiencias e impresiones con la moderadora del debate, la periodista de SUR Lalia González-Santiago, quien ha constatado que las mujeres están «ausentes del canon cultural: no hay mujeres en los libros de texto, en el arte o en el cine» a pesar de que desde hace unos años se haya rescatado las aportaciones de muchas de ellas al arte y la cultura.

«Hasta principios del siglo XX la creación sólo estaba reservada para aristócratas y monjas» María del Carmen Moreno

Precisamente esta herencia histórica que ‘penaliza’ a la mujer por el simple hecho de serla ha sido el punto de partida de la intervención de Moreno, quien echaba la vista atrás para recordar que hasta principios del siglo XX la creación artística «estaba reservada sólo a las aristócratas, que se lo podían permitir, o a las monjas». «La pintura era cosa de hombres», lamentó la coordinadora de Málaga del IAM tras poner muchos ejemplos de mujeres que se veían obligadas a firmar sus obras con nombres masculinos o con pseudónimos para que sus carreras salieran adelante.

En esta misma línea se expresó Lumbreras, quien puso sobre la mesa esos datos oficiales del Ministerio de Cultura que confirman que «las mujeres son más consumidoras de arte y cultura pero su presencia (y reconocimiento) real no están a la altura de esa posición tan activa». Además, la gestora cultural abordó este fenómeno desde su propia experiencia profesional, intercalando anécdotas como su estancia en París durante dos años, al principio de su formación, «y que se convirtió en la mejor universidad informal que he tenido». En concreto, Lumbreras recordó «cuando limpiaba oficinas en una casa de subastas y en una productora de películas de serie B, o pasaba el platillo con mi novio que era guitarrista». Aquella experiencia le abrió los ojos y le puso en la senda de una efervescencia cultural que divisaba desde su apartamento parisino: «Estaba al lado del Museo Picasso de París y desde allí también veía los tubos de colores del Pompidou». Con el paso de los años, Lumbreras ha podido celebrar la «fortuna» de tener en Málaga, su tierra, «un Museo Picasso y una franquicia de ese Centro Pompidou».

«En las vanguardias las artistas eran discriminadas, a veces por hombres que eran sus propias parejas» Isabel Hurley

De su experiencia como galerista y profesional de primera línea habló Isabel Hurley, quien construyó su intervención en base a acontecimientos históricos para concluir que «el papel de la mujer en el arte ha sido insignificante en cuanto a la trascendencia de su legado». «En las vanguardias, por ejemplo, las mujeres eran terriblemente discriminadas, a veces por los hombres que eran sus propias parejas», lamentó Hurley, defensora de la tesis que trata de marcar las diferencias entre sexo y género: «El género, a diferencia del sexo, se construye», destacó.

Y como artista vinculada no sólo al género sino a la nueva generación de artistas locales tomó la palabra Marina Hernández, directora de +Arte y mecenas de unos 300 creadores de trayectorias y discursos heterogéneos que tratan de abrirse camino en el mercado del arte. A pesar de su juventud, la autora constató también las dificultades a las que se enfrentan hoy algunas mujeres artistas por el simple hecho de serlo: «Conozco el caso de una autora, que se llama Isabel Roldán, que desde el principio tenía dificultades... Su padre era pintor, y cuando ella vio que no avanzaba lo necesario firmando con su nombre decidió usar el de su padre como pseudónimo. Entonces su suerte cambió», explicó la directora de +Arte.

«Las mujeres están ausentes del canon cultural: no están en los libros, ni en el arte ni en el cine» Lalia González-Santiago

Por su parte, la técnico municipal del Ayuntamiento de la Viñuela, Maribel Ballesteros, tuvo un recuerdo para todas esas mujeres que no sólo desde la cultura, sino también del resto de los ámbitos, «viven invisibilizadas por sus maridos, sus jefes o sus compañeros». A su juicio, la estrategia para invertir esta «realidad injusta» está en la educación entendida como una tarea global de construcción de personas: «En la actualidad se estimula el pensamiento convergente y deberíamos tender a todo lo contrario. Hay que dejar que los niños se salgan de los márgenes de los dibujos, que pinten las paredes y que sean capaces de hablar y expresar sus sentimientos», defendió Ballesteros.

Sobre las fórmulas y recursos que desde lo público se ponen al servicio de las mujeres habló, para cerrar el debate, la concejala de Igualdad del Ayuntamiento de Vélez, Zoila Martín, quien se reafirmó en su compromiso de «reivindicar y visibilizar a la mujer». En la misma línea ya se había manifestado el alcalde de La Viñuela, Juan José Jiménez, quien marcaba el largo camino que, a pesar de todo, se ha recorrido en los últimos años para ganar en presencia femenina a todos los niveles: «Hace 30 o 35 años, hablarle a una mujer del ámbito rural de otra cosa que no fuera estar en su casa era poco menos que un sacrilegio. Hoy, afortunadamente, hemos avanzado mucho en políticas transversales que favorecen esa integración».

Y como altavoz de esa necesaria justicia no sólo están los ámbitos educativos, sino también otros como el de los medios de comunicación, que han de estar comprometidos con la promoción de la igualdad. Así lo destacaba el subdirector de SUR, Javier Recio, al comenzar el acto que finalmente terminó por dibujar una realidad construida en dos frentes paralelos y que, a juicio de Recio, «a nosotros nos preocupa, pero también nos ocupa».

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