Jorge Ordóñez termina la vendimia con 350.000 kilos de uva y 200.000 litros de vino

Botani mantiene la biznaga.
Botani mantiene la biznaga. / Sur

La bodega malagueña celebra el cuarto aniversario de su Botani espumoso con unanueva etiqueta

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

El grupo de bodegas boutique Jorge Ordóñez acaba de finalizar la vendimia en Málaga de 2017 con una producción de 350.000 kilos de uva, cuyos viñedos se concentran en la comarca de la Axarquía, y una producción vinícola de 200.000 litros de vino. La vendimia de Jorge Ordóñez se caracteriza por realizarse manualmente en montañas con pendientes de hasta el 70 por ciento, que requieren la ayuda de mulas para ser transportadas. La recolección se ha extendido durante todo el mes de agosto. Entre las novedades previstas por la bodega para este año se encuentra el aumento de la producción de los dos moscateles espumosos (Botani Espumoso y Botani Muscat) que elabora.

Botani espumoso celebra su cuarto aniversario con el lanzamiento de un nuevo packaging, tanto de botella, etiqueta, como envoltura del cuello de dicha botella y del corcho.

La botella mantiene la biznaga, la flor emblemática de Málaga, aunque en tonos rosas, siguiendo la línea de Botani Muscat que se lanzó el año pasado y es un espumoso más suave. La nueva presentación, con dominio del color rosa, es más elegante y atractivo con el objetivo de destacar la excelencia de un vino único en el mundo.

El espumoso malagueño de Jorge Ordóñez fue el primer vino de este tipo que se elaboró en Málaga y ha supuesto toda una revolución para el sector, pues su consumo ha ido aumentando cada año y ha impulsado este mercado. Una tendencia que se mantendrá en el futuro, según la bodega, al considerarlo como un vino perfecto para comenzar o finalizar una comida, así como para maridar con algunos platos, que se adaptan muy bien al nuevo estilo de cocina más ligera y de fusión.

Botani espumoso se elabora con la variedad Moscatel de Alejandría de viñedos viejos situados en el Valle de los Lagares de Almáchar plantados entre 1940 y 1960 de cultivo orgánico. Una zona con una temperatura máxima de 30 grados en verano y mínima de 8 en invierno, que recibe muy poca agua, una media de 400 milímetros al año.

Según Jorge Ordóñez, es un vino muy vibrante, de color pajizo. floral, con aromas de frutos tropicales frescos. Opulento en boca y equilibrado con una acidez brillante. El vino está envejecido en acero inoxidable.

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