La investigación apunta a que el detenido por matar a su madre discutió por dinero

Agentes de la Policía Nacional, en la puerta de la vivienda donde ocurrieron los hechos. / Eugenio Cabezas

El autor confeso del crimen reconoció los hechos, aunque mostró su arrepentimiento ante el juez, que lo envió a prisión por homicidio

JUAN CANO y EUGENIO CABEZASMálaga

El parricidio de Caleta de Vélez tuvo un móvil económico. Es la conclusión a la que han llegado los investigadores del caso, que sospechan que la muerte de María Inés (63 años) a manos de su hijo estuvo precedida de una discusión o al menos de un desencuentro por dinero, según confirmaron a SUR las fuentes consultadas.

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El autor confeso del crimen pasó ayer por la mañana a disposición del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Vélez-Málaga. Piero, de 35 años, volvió a reconocer los hechos, como ya hizo el martes por la mañana, cuando se presentó en comisaría y manifestó: «Creo que he matado a mi madre. El cuchillo está en el sofá».

En su declaración en sede judicial, y como también hiciera ante la policía, Piero se mostró muy arrepentido de lo que había hecho. Al parecer, aludió a que estaba «fuera de sí». Fuentes cercanas al caso achacaron esa situación a un supuesto síndrome de abstinencia provocado por el consumo de drogas, lo que había ocasionado no pocos conflictos en la convivencia familiar.

Sin fianza

Tras escuchar su testimonio, el titular del juzgado veleño decretó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza por un presunto delito de homicidio con el agravante de parentesco, tal y como informaron ayer fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).

Los hechos que confesó sucedieron el martes en el domicilio familiar, en la urbanización Zayamar, donde Piero convivía con su madre después de que ésta se separara del padre, Elio, aunque ambos seguían regentando juntos un supermercado en Torrox-Costa.

El cadáver de María Inés, a la que todos en el pueblo conocían como Pepa, lo encontró precisamente Elio cuando fue a recogerla por la mañana para ir al súper. Al ver que ella no le abría la puerta del piso, decidió entrar y halló el cuerpo de su expareja en el suelo del salón, junto al sofá, sobre un gran charco de sangre.

Elio avisó a la policía y esperó en la entrada del bloque. Las patrullas, al llegar, lo encontraron visiblemente abatido y con las manos ensangrentadas, por lo que los agentes pensaron que se trataba de un caso de violencia machista.

Poco después descubrieron que Piero, el hijo, acababa de entregarse. Un vecino se cruzó con él a las seis de la mañana, cuando se dirigía a la comisaría de Torre del Mar con una mochila al hombro. Nada más entrar, confesó los hechos por los que ahora se encuentra preso.

Piero se ganaba la vida pescando en los puertos de la Caleta de Vélez y Adra (Almería), aunque también solía ayudar a sus padres en el supermercado. Los vecinos sabían de sus problemas con las drogas y sólo algunos de ellos apuntaban ya el que parece el móvil del suceso: habían escuchado gritos y discusiones en los últimos meses motivados por asuntos económicos. «Es un chico muy tímido y reservado. Esto es dantesco», comentó una vecina que aún no daba crédito al desenlace del caso.

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