Frigiliana participa en un proyecto europeo pionero sobre calidad del aire

Sonia Castillo, en la estación de muestreo instalada en el pabellón. :: e. c./
Sonia Castillo, en la estación de muestreo instalada en el pabellón. :: e. c.

La doctora en Geoquímica Atmosférica Sonia Castillo es la responsable de la estación en la que se toman muestras para una iniciativa del Instituto Geológico y del CSIC

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

Sonia Castillo nació en Frigiliana hace 40 años. Estudió Geología en la Universidad de Granada y es doctora en Geoquímica Atmosférica por la Universidad Politécnica de Barcelona. Ha trabajado en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en la Universidad de Huelva y en una firma internacional en Londres. Sin embargo, desde el pasado año, decidió regresar a su pueblo natal junto a su familia. «Londres es una ciudad muy triste para vivir y criar a tus hijos», confiesa esta científica.

Ahora está a la espera de la resolución de un proyecto de investigación con la Universidad granadina. Sin embargo, no ha dejado de trabajar en lo que más le gusta. Desde el pasado año está participando en un proyecto pionero a nivel europeo sobre la calidad del aire en España, promovido por un compañero de doctorado, Jorge Pey, que reside en Zaragoza. La iniciativa busca conocer los niveles de deposiciones atmosféricas existentes en distintos puntos del país, a partir de unas estaciones de muestreo. La de la localidad axárquica está situada en la terraza del pabellón cubierto, gracias a la autorización otorgada por el Ayuntamiento a Sonia Castillo.

«El motivo principal por el que se estudian las partículas atmosféricas y la razón fundamental por la cual se mide su concentración en muchas de nuestras ciudades es porque éstas tienen efectos negativos en nuestra salud», explica la investigadora de un proyecto en el que participan el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), dependiente del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, el CSIC y la Consejería de Medio Ambiente de las Islas Baleares. El estudio comenzó en 2016 y se prolongará hasta final de este año, con un presupuesto de 96.800 euros. Participan once investigadores, repartidos entre Aragón, Navarra, Cataluña, Baleares y Frigiliana.

Según detalla Castillo, las partículas en suspensión proceden de fuentes naturales y antrópicas, es decir, emitidas por la acción del hombre, y su tamaño oscila entre unos pocos nanómetros y algunas decenas de micras. «Causan enfermedades respiratorias, cardiovasculares y, en algunos casos, neurodegenerativas», continúa. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) ha puesto cifras a la amenaza de la contaminación atmosférica sobre la salud: en 2014 causó la muerte prematura de 428.000 personas en 41 países europeos. Sólo en España, ocasiona 30.000 fallecimientos al año, según la AEMA.

«Una zona limpia»

Después de algo más de un año de muestreos, Frigiliana, en principio, se puede enclavar en una de las zonas llamadas «limpias», es decir, levemente afectada por emisiones locales de origen antrópico (como son el tráfico rodado y las emisiones domésticas). Por el contrario, debido a su situación geográfica, las emisiones de origen natural, como son las partículas de origen marino (por su cercanía a la costa) y las de origen desértico (por su cercanía al desierto del Sáhara), «pueden tener una importante influencia en el material particulado que respiramos», advierte.

«Dentro de estos dos tipos de emisiones, las partículas de origen sahariano o polvo desértico son las que más pueden influenciar sobre la calidad del aire de una zona», añade Castillo, quien no obstante asegura que el aire que se respira en el litoral malagueño es, «en líneas generales», de calidad. «No es una zona con grandes concentraciones industriales ni urbanas, como las capitales», concluye.

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