Frigiliana, un paraíso también para ir de bares

La localidad de la Axarquía ocupa el segundo puesto en el ‘ranking’ en Málaga de establecimientos de hostelería por habitantes empadronados elaborado por la marca Coca-Cola

La Cantina del Ingenio/E. C.
La Cantina del Ingenio / E. C.
Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

Frigiliana no sólo puede presumir de contar con uno de los cascos urbanos de origen árabe mejor conservados de España, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), su famoso ‘Barribarto’; de haber sido elegida el pasado año como una de las Siete Maravillas Rurales del país por el portal Top Rural; o de haberse quedado muy cerca de ser designado ‘el pueblo más bello y bueno’ por la marca de bombones Ferrero en diciembre de 2015. Ahora tiene un nuevo título honorífico al que sumar a su ya de por sí repleta vitrina de trofeos. Coca-Cola la sitúa como el segundo municipio de Málaga con una mayor proporción de bares por cada mil habitantes, sólo superada por el pequeño ‘Pueblo Pitufo’ de Júzcar.

El estudio elaborado por la marca de refrescos contabiliza 22 establecimientos en Frigiliana, aunque el Ayuntamiento estima que el número de negocios de hostelería ronda el centenar. Basta darse un paseo por las principales calles del municipio axárquico, situado a apenas 5 kilómetros de Nerja, para comprobar cómo se ha llenado de terrazas en estos últimos años. Sólo en la plaza del Ingenio hay 14 locales. A continuación contamos la historia detrás de cinco de estos negocios: desde uno de los más antiguos, el Bar Virtudes, hasta El Fandango, gestionado desde hace apenas cuatro meses por una pareja de británicos afincados en el pueblo.

Café Bar Al Ándalus Un clásico modernizado tras cuatro décadas

Este bar abrió hace unos 40 años, en la parte nueva de Frigiliana, de la mano de un grupo de vecinos. José ‘Cartucho’ fue el último que lo gestionó hasta que hace una década lo cogieron los dueños del local. Hace cuatro años fue objeto de una gran reforma, y desde abril de 2016 está gestionado por el matrimonio formado por María Baca, de 58 años, y Ángel Ortiz, de 57. A pesar de haber tenido tantos cambios de propietarios, el local se sigue llamando igual, “porque la clientela es muy fiel, aunque cada vez tenemos más turistas que también vienen a esta parte del pueblo”, comenta Baca.

El local abre a las 7.00 horas y cierra “cuando no hay gente”, bromea la empresaria, que trabajó antes como cocinera en el mismo establecimiento. “Nos lanzamos, pero nunca imaginé que esto iba a ser tan duro, si lo llego a saber me lo pienso más antes”, comenta entre risas, aunque reconoce que después de unos primeros meses más difíciles “ya le estamos cogiendo el ritmo y estamos satisfechos”, apostilla. Sus dos hijos, Ángel y María, son la otra parte fundamental de un negocio en el que se encuentra además la sede de la Peña Madridista de Frigiliana, por lo que todos los días que hay partido del club blanco tienen un lleno asegurado.

Bar Virtudes Un emblema en pleno corazón del pueblo

El Bar Virtudes no es sólo un lugar para tomar una copa, un café, charlas o comer. Es mucho más que eso. Toda una referencia geográfica. “Nos vemos en la esquina del Virtudes”, es una de las frases más repetidas por los ‘aguanosos’, como se conoce cariñosamente a los vecinos de Frigiliana. Dolores Retamero es nieta de María Lorenzo 'La Pajuela', que empezó sirviendo vino del terreno y pasas en los años treinta del pasado siglo. De ahí el negocio pasó a su madre, Virtudes Martín, de donde le viene el nombre a un local que ha ido ampliándose y cuenta con una de las terrazas más concurridas del pueblo.

A sus 70 años, Retamero confiesa que la hostelería “es muy dura, sobre todo porque hay que limpiar mucha ‘roña’ (suciedad)”, aclara. Sin embargo, el gusanillo del servicio se lo ha sabido transmitir también a sus tres hijos, que desde hace más de una década están al frente del bar. Antonio, Francisco Javier y Jorge son los responsables de que todo funcione a la perfección en un equipo compuesto por más de una docena de personas. “El pueblo está muy animado, no dejan de venir turistas todo el año y no paramos”, comenta la progenitora mientras sostiene varias fotos antiguas del local.

La Bodeguilla El templo de las comidas típicas caseras

Cuatro hermanas al frente de dos restaurantes, que fundó su madre, Rosario Castillo, en 1986. La historia de La Bodeguilla es la de un éxito en femenino, porque el padre siempre se ha dedicado a la construcción. María Jesús, María Elena, Rosario Piedad e Inmaculada son el alma de estos dos establecimientos en los que además de tomar un café, una copa o un refresco, es posible degustar los platos más típicos de la zona, como las migas, el ajoblanco, el choto en salsa de almendras o las papas a lo pobre. “Nuestra madre empezó porque unos turistas le preguntaron dónde podían comer, y tras mandarlos a un sitio, éste estaba cerrado, volvieron y les puso la comida que había hecho ese día para almorzar”, confiesan las cuatro hermanas.

De esta anécdota surge uno de los negocios de hostelería que mejores referencias tiene en Frigiliana, “será por la buena mano que tenemos en la cocina”, bromean las hermanas. Varios de sus hijos también están ya empezando a trabajar en el local, que está situado en la calle El Chorruelo, muy cerca de la iglesia de San Antonio de Padua. “Tenemos principalmente clientela extranjera, pero también hay muchas familias de aquí a las que les gusta comer fuera, sobre todo los fines de semana”, confiesan. La espectacular terraza, con vistas a los montes cercanos y con el mar Mediterráneo de fondo, es otro de los atractivos irresistibles del local.

El Fandango Un punto de encuentro para la comunidad extranjera

Chris y Alexa Davison son británicos y llegaron a Frigiliana junto a sus hijos hace dos años “por error”, “porque queríamos vivir en Nerja, pero alquilamos la casa aquí”, asegura. Sin embargo, aquella equivocación les cambió la vida porque decidieron quedarse en el pueblo vecino, donde desde el pasado mes de febrero regentan el bar El Fandango, que se ha convertido en un punto de encuentro de la comunidad extranjera en el municipio axárquico. Sirven bebidas, combinados, cervezas y una carta de comidas a base de ensaladas, sándwiches y platos combinados.

Tras trabajar como diseñador web, para Chris esta nueva etapa de su vida está siendo “realmente divertida”. “Conoces a mucha gente, el bar suele estar lleno, sobre todo por las noches, nos lo pasamos genial viendo el deporte por televisión”, describe el empresario, quien asegura que de Frigiliana le enamoró “el paisaje, el clima, la tranquilidad y la amabilidad de la gente”. “Es un paraíso para vivir y criar a tus hijos”, resume el británico.

La cantina del Ingenio Un paso obligado para los que van a trabajar al campo

El casco histórico de Frigiliana vivió una importante expansión en la primera década de este siglo, cuando se construyeron decenas de viviendas al pie de la circunvalación. Los locales comerciales están repletos de negocios, pero entre los bares el más antiguo en esta zona es La Cantina del Ingenio, fundado en 2007 por Conchi Pacheco. Su yerno, Antonio Francisco, es uno de los camareros y asegura que el local es frecuentado “sobre todo por vecinos que van al campo a trabajar por las mañanas”. Antonio López es uno de ellos: “Me paro a tomar el café temprano y luego al mediodía, la cerveza, como ahora”, dice. La barra de este bar es sitio para conversaciones de lo más diversas. “No me saques en la foto que luego mi mujer me ve y me dice que si no estaban trabajando, que porqué la engaño”, bromea uno de los clientes.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos