Europa sigue pidiendo aguacates mientras la producción malagueña está estancada

Aguacates en una tienda en Londres. :: a. p./
Aguacates en una tienda en Londres. :: a. p.

La provincia cierra la cosecha 2017-2018 con 33.800 toneladas de esta fruta tropical, limitada por la falta de agua para poder realizar nuevas plantaciones

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

El interés del consumidor europeo por el aguacate como fruta sana y de moda parece no tener fin. Tanto es así, que en los últimos cuatro años se estima que ha crecido el consumo un 65% al pasar de 281.073 toneladas en 2013 a 463.604 en 2017. Según Asaja Málaga, sólo entre enero y abril de 2018 el consumo ha rebasado las 150.000 toneladas, frente a 135.392 en el mismo periodo de 2017. Pero lo más significativo es que si se mantiene este incremento todo apunta a que a finales del ejercicio se podrían superar las 500.000 toneladas de consumo de aguacate en la Unión Europea, lo que supondrá un nuevo récord.

Sin embargo, la producción de Málaga permanece estancada. El balance de la campaña de 2017/2018 es de unas 33.800 toneladas, frente a 52.000 a nivel nacional. El aguacate de piel verde, ha representado 7.900 toneladas, mientras que la producción de Hass, que es la variedad con mayor implantación en Málaga, es de 44.100 toneladas, según Asaja. la provincia acapara el 65% de la producción de esta fruta, mientras que Granada ronda el 30% (15.600 toneladas) y Cádiz el 5% restante (2.600 toneladas). La facturación de la campaña española en su totalidad ha sido de casi 142 millones de euros, con precios que han oscilado entre 1,55 y 2.2 euros el kilo para el aguacate de piel verde, y de entre 2,6 y 3,16 euros el kilo para el Hass, según Asaja Málaga.

Para Asaja, la producción española es cada vez menos significativa en el contexto europeo, aún cuando aporta una magnífica calidad, gracias que la cercanía de la zona productora de los mercados, lo que permite cosechar la fruta en su punto óptimo, frente a la de importación, que en su mayoría víene por vía marítima y que por tanto es recolectada como mínimo entre tres y cuatro semanas antes de que llegue a los consumidores.

Según la asociación agraria Jóvenes Agricultores, si en 2013 la producción española (cómputo anual) de aguacate representaba el 14,05% del total del consumo europeo, en 2017 ha supuesto sólo un 7,8%. No obstante, la puesta en marcha de nuevas plantaciones en la Comunidad Valenciana, Cádiz y Huelva, puede, a medio plazo, suponer un crecimiento del volumen disponible y evitar que el porcentaje de nuestra representatividad sea cada vez menor. En Málaga, por lo pronto, no hay previsiones de crecimiento, toda vez que el cultivo se encuentra limitado a causa de la falta de agua.

Existen colectivos de productores que consideran que la provincia podría duplicar su producción de aguacates si se pudieran incorporar nuevas explotaciones, siempre que se garantice el agua para regar. «Si observamos la variación comercial de los últimos años, vemos como Israel mantiene su porcentaje de mercado en la UE, al igual que México y Kenia. Colombia, que hace cuatro años no tenía ninguna importancia comercial en la UE, se situó la campaña pasada prácticamente al mismo nivel que España, Sudáfrica ha perdido seis puntos y Perú y Chile mantienen su preponderancia. La suma de ambos países representa el 55% del volumen total del mercado europeo», según Asaja.

Huella hídrica

Sobre las críticas relacionadas con la huella hídrica de este cultivo -recientemente algunos medios internacionales han calculado que son necesarios 2.000 litros de agua para producir un kilo de aguacate-, Asaja ha señalado que en Málaga el sector tiene una concesión de 5.300 m3/ha/año para riego de aguacates o lo que es lo mismo: 5.300.000 litros por hectárea y año, por lo que suponiendo una producción de entre 7.000 y 12.000 kilos por hectárea el consumo de agua por kilo producido oscila entre 757 y 441 litros por kilo.

Asaja considera que es muy importante resaltar las bondades de la única producción europea de aguacate -el 70% tiene sello de Málaga-. «El aguacate español es un cultivo catalogado como de bajo riesgo de utilización de productos fitosanitarios. (Real Decreto 1311/2012), el más cercano a los mercados, y por tanto con la menor huella de carbono y que es parte fundamental del vergel en que se ha convertido nuestra costa. No permitamos que una imagen sucia de determinados usos en países productores se generalice y se relacione con la producción española de aguacate», ha señalado la asociación.

Finalizada la campaña nacional, que abarca de septiembre a mayo, las empresas dedicadas a la comercialización de esta fruta han iniciado ya las importaciones de terceros países para poder seguir abasteciendo a sus clientes europeos y españoles.

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