Un estudio de La Mayora abre la puerta a ensayar nuevas variedades de mango que se cosechen en junio

Un árbol de mango en su segunda floración . /SUR
Un árbol de mango en su segunda floración . / SUR

El objetivo es encontrar ejemplares que produzcan frutos tras la primera floración que tiene lugar entre febrero y marzo

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

El cultivo de mango en la provincia está en plena expansión. Según la Junta de Andalucía, la superficie dedicada a esta fruta supera ya las 3.200 hectáreas en la comunidad -más de 3.110 están en Málaga-. De hecho, se trata de una de las grandes apuestas de los agricultores malagueños, lo que ha convertido a la provincia y especialmente a la Axarquía en la gran productora de mango en Europa. En la pasada campaña se produjeron más de 20.000 toneladas.

Sin embargo, Málaga y la Costa Tropical granadina, las dos grandes zonas de producción de mango, es la región más alejada del Ecuador a nivel mundial con una producción comercial significativa de mangos, por lo que este cultivo se encuentra en nuestras condiciones climatológicas al límite de su viabilidad, fundamentalmente debido a las bajas temperaturas durante los meses de invierno.

Las bajas temperaturas de invierno en Málaga producen anomalías en el desarrollo del polen

Esas bajas temperaturas hacen que la inducción floral sea excelente, pero que la primera floración, generalmente, no dé lugar a frutos, por lo que una práctica habitual entre los agricultores locales es la eliminación de esa primera floración para que se produzca una segunda floración cuando las temperaturas son más adecuadas. La primera floración, que en la provincia tiene lugar entre febrero y marzo, lleva a muchos productores a practicar en marzo una poda de flor con el objetivo de inducir otra floración en mayo.

Los investigadores del Instituto de Hortofrutricultura Subtropical y Mediterránea (IHSM) La Mayora, Jorge Lora e Iñaki Hormaza, acaban de publicar en la revista científica Plant Reproduction, un reciente trabajo (Pollen wall development in mango. Mangifera indica L., Anacardiaceae), en el que se estudia por primera vez con detalle el proceso de desarrollo de polen en mango. «Los resultados obtenidos permiten observar que las bajas temperaturas durante la primera floración en nuestras condiciones de cultivo producen anomalías en el desarrollo del polen, lo que puede explicar en parte la falta de cuajado que se produce en esas condiciones», ha señalado Hormaza.

Los importante de este estudio es que aporta un valioso conocimiento básico aplicable a también a otras especies cercanas al mango como el pistacho o el anacardo, a la vez que abre la puerta a investigar variedades cuya primera floración puedan ser viables, lo que permitiría adelantar la producción a junio.

Por lo general la cosecha de mango en la provincia comienza en el mes de agosto con algunas variedades tempranas (Tommy Atkins, Kensington y Osteen cultivadas en invernadero), y finaliza en noviembre. Adelantar la producción malagueña a junio sería por consiguiente un gran logro para el sector productor.

La variedad imperante en Málaga es la Osteen. Sin embargo, hay investigadores que consideran un gran riego depender de una única variedad, por los problemas que supondría para el sector las plagas y enfermedades, de ahí que defiendan introducir otras variedades. En este sentido, desde La Mayora se trabaja en ensayos para conocer la adaptación y posibilidades comerciales de otras variedades de mango más tempranas o más tardías a la actuales. Si se consigue encontrar variedades que produzcan con la primera floración se estará adelantando también la cosecha.

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