«He estado tranquilo en todo momento»

El joven aprendiz de piloto comercial consiguió salir ileso tras el aterrizaje de emergencia. / Agustín Peláez

Un joven de 22 años logra aterrizar de emergencia en el aeródromo de la Axarquía

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

En el argot de los pilotos de aviación cuando se está en periodo de formación y se quiere conseguir el carnet de piloto privado el primer vuelo en solitario, sin instructor, se denomina 'la suelta'. Se trata por lo general de un vuelo que queda recogido en el recuerdo personal de cada uno. Pero 'la suelta' de Dani, un joven de 22 años, alumno de la escuela de pilotos One Air, una de las dos que operan en el aeródromo de la Axarquía, quedará reflejada seguro en los anales de la escuela y de la historia personal de este joven aspirante a piloto comercial. Tras un primer periodo de formación con más de 20 horas de vuelo acompañado de un instructor durante el cual ha realizado más de un centenar de operaciones de despegue y aterrizaje, a Dani le tocaba ayer 'la suelta', volar en solitario a los mandos de una avioneta bajo la estricta observación desde tierra del instructor.

Todo iba como debía ser. Sin incidencias. Pero Dani hizo un intento de aterrizaje en la pista del aeropuerto de la Axarquía que abortó porque notó que la rueda del morro de la aeronave había rebotado, sin darse cuenta que lo que en realidad había sucedido es que se había soltado de la horquilla y se había quedado sin rueda delantera.

El alumno de una escuela de pilotos perdió una rueda cuando realizaba su primer vuelo en solitario, pero pudo tomar tierrasin sufrir daños

Fue el personal de tierra, entre otros el instructor, el que observó que la rueda estaba rodando por la pista y que al tren de aterrizaje de la avioneta le falta la delantera. De inmediato comunicaron por radio la incidencia al único ocupante de la aeronave, a la vez que se informaba de lo sucedido al 112, que activó el correspondiente protocolo fijado para los casos de aterrizaje de emergencia. Ello sucedía poco antes de la 12.00 horas.

Hasta el aeródromo se desplazaron cuatro vehículos del Consorcio Provincial de Bomberos como medida preventiva, que vertieron abundante espuma sobre la pista; una ambulancia del emergencias sanitarias del 061 y varias patrullas de la Policía Local, Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil, a la vez que un miembro de la comisión de seguridad del aeroclub, Oliver Frutos, que se mantuvo en contacto por radio con el piloto en todo momento.

Antes del aterrizaje de emergencia y como medida de seguridad, se le pidió al piloto que continuara sobrevolando el área del aeroclub con el fin de agotar el combustible del aparato. «Ha pasado dos horas en el aire y hemos llegado a ensayar la operación de aterrizaje hasta en cuatro ocasiones para que tuviera muy claro todo lo que debía hacer», explicó Frutos, que estuvo acompañado en la radio por el instructor de la escuela.

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Habilidad

Siguiendo las instrucciones de ambos, Dani conseguía tomar tierra a las 13.25 horas, maniobra en la que la avioneta recorrió una distancia de unos 200 metros hasta conseguir parar sin la rueda delantera. Desde tierra, un sonoro aplauso, que el aprendiz de piloto no pudo oír desde el interior de la avioneta, dejaba constancia de su habilidad y pericia a los mandos de la aeronave y del éxito de la operación.

«Ha sido brutal. Lo ha clavado», afirmaba el alumno de otra escuela de pilotos, Miguel Zulaica. Por su parte, Frutos, que lo había dirigido por radio se limitaba a decir: «Ha sido de libro. Este vuelo no lo olvidará nunca y podrá contar lo que le sucedió en su 'suelta'», dijo.

El joven alumno salía del aparato por su propio pie, sin necesitar asistencia, y salvando también al aparato, que tampoco sufrió daños. Al mando de la avioneta tuvo la precaución de parar el motor nada más tocar tierra para que en el supuesto de que la hélice chocara contra la pista no rompiera el motor de la aeronave.

Tras comprobar los servicios sanitarios que no presentaba ningún daño, tanto el joven piloto como la avioneta eran conducidos por el personal de la escuela de pilotos al hangar, donde los compañeros del alumno, siguiendo la tradición cuando realizan el primer vuelo de suelta, le bautizaron, aunque esta vez no con un cubo de agua, sino con un par de botellas de cerveza para celebrar el éxito del aterrizaje de emergencia, ya que todo quedó en un susto sin más consecuencias. Dani, como el resto de los alumnos, seguirán desde hoy realizando vuelos de formación hasta conseguir convertirse en pilotos comerciales.

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