Una empresa rusa quiere criar cabras y producir en Rusia leche de raza malagueña

Rebaño de cabras de raza malagueña, una de las más lecheras del mundo. /cabrama
Rebaño de cabras de raza malagueña, una de las más lecheras del mundo. / cabrama

Una compañía de Moscú negocia con la Asociación Española de la Cabra Malagueña para importar animales vivos y semen para reproducción artificial

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

Rusia no es un país con demasiado ganado caprino. Todo lo contrario. No cuenta con un sector caprino potente ni tampoco existe una tradición de consumir carne de chivo. Sin embargo, no ocurre lo mismo con el queso de cabra, cuya calidad está haciendo que su fama se este difundiendo por todo el mundo. Con la intención de empezar a producir queso de cabra en Rusia, la empresa rusa Innovaciones y Tecnologías en la Ganadería está importando a este país cabras vivas españolas de las razas autóctonas Murciano-Granadina y Malagueña, además de su semen para la reproducción artificial. Rusia prohibió hace tres años y medio la importación de alimentos procedentes de la Unión Europea, pero las sanciones no afectan a los animales vivos.

Por lo pronto ya ha importado cinco ejemplares de Murciano-Granadinas, cuatro de ellas de apenas siete meses, que fueron expuestas en la feria Agrofarm de Moscú, y otras 140 - todos de entre cinco y siete meses- ya están en camino. Estos animales deberán adaptarse ahora al frío clima de este país y a una alimentación, para seguir creciendo hasta entrar en la edad en la que ya pueden dar leche.

Se trata de momento de cabras de la raza Murciano-Granadinas, que la empresa utilizará para producir quesos frescos, semicurados y curados y también para alimentación infantil, ya que el sabor de la leche que da esa raza, después de su pasteurización, es bastante suave que los niños.

Según ha declarado Vladislava Smáguina, directora comercial de «Innovaciones y Tecnologías en la Ganadería», a la agencia Efe, en una demostración realizada en Rusia de elaboración de queso fresco de la leche de tres tipos de cabra, de cuatro litros de leche obtenida de dos razas típicas en Rusia salieron 600 y 800 gramos de queso, mientras que de la misma cantidad de leche de la Murciano-Granadina se pudo amasar 1.450 gramos.

Mercado

La empresa persigue llevarse este mismo año entre 2.000 y 3.000 animales para formar un rebaño de razas españolas. Aunque en Rusia el consumo de carne de cabra no está extendido entre la población, los socios de la empresa están muy interesados en introducir este producto también en el mercado ruso.

Entre ellas, se encuentra también la raza de cabra Malagueña, que destaca por su alta producción de leche, y para producir carne de chivo. Según la Asociación Española de la Cabra Malagueña (Cabrama), que tiene su sede en Casabermeja, están manteniendo contactos con esta empresa para importar tanto cabras vivas como semen del catálogo de sementales de la asociación. Cabrama vende sobre todo animales vivos de la raza Malagueña a Italia, Marruecos y Portugal, donde ya cuenta con socios productores, sin embargo Rusia es un destino totalmente novedoso. «Nos han llegado a ofrece incluso la posibilidad de impartir un curso a veterinarios del país ruso para le enseñemos a llevar a cabo la reproducción artificial con el semen de nuestros sementales. No lo hemos podido llevar a cabo por problemas de agenda», ha explicado una de las veterinarias de Cabrama, Elena García.

La inseminación artificial es una herramienta básica que permite identificar los mejores sementales y difundir sus genes al resto de la explotación. Según García, los animales en los que se ha interesado esta empresa rusa son seleccionados, es decir, que cuentan con carta genealógica propia en la que consta sus datos de producción láctea.

Innovaciones y Tecnologías en la Ganadería también proyecta importar unos pocos ejemplares de la raza Florida sevillana, que además de dar leche es muy apreciada por su belleza. Esta empresa rusa también es pionera en importar el semen de ganado caprino español, algo que nunca antes se había hecho en Rusia. En este país los criadores no venden a sus machos cabríos, ni tampoco a sus mejores cabras.

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