El embalse de La Viñuela está ya a un tercio de su capacidad total y llega al umbral de sequía

La presa de La Viñuela amenaza con tocar fondo. /A.PELÁEZ
La presa de La Viñuela amenaza con tocar fondo. / A.PELÁEZ

La Junta, que sigue sin acometer actuaciones para aportar nuevos recursos a la Axarquía, se comprometido a no fijar nuevas restricciones para el campo hasta octubre

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

Los peores augurios se confirman. Tras dos años en situación de prealerta, la posibilidad de que la comarca de la Axarquía pueda verse afectada por un decreto de sequía, algo que no sucedía desde noviembre de 2008, son cada vez más reales. La presa de La Viñuela acaba de situarse esta semana en los temidos 54 hectómetros cúbicos, que según el Plan Especial de Sequía de la Cuenca Mediterránea Andaluza, marcan para el caso del embalse malagueño el umbral de sequía para los meses de julio (54,50 hm3), agosto (54,78) y septiembre (54,38), lo que enciende la luz naranja previa al umbral de emergencia, situado entre los 24 y 23 hectómetros cúbicos para los meses de verano. Rebajado ya el nivel de los 55 hectómetros cúbicos y con el ritmo actual de consumo de los municipios que se suministran de la presa y de los regadíos, que en la última semana ha sido de 1,1 hectómetro cúbico, para el inicio del nuevo año hidrológico (1 de octubre), siempre que las precipitaciones no reviertan la fotografía actual, la comarca oriental de la provincia habrá entrado de lleno en el estado de sequía.

El Plan Hidrológico sitúa el umbral de sequía durante el mes de octubre en 47,91 hectómetros cúbicos. Si no se producen aportaciones al embalse en septiembre y el volumen de consumo sigue como ahora es muy probable que a finales del año hidrológico las reservas de La Viñuela se encuentren por debajo de los 45 hectómetros cúbicos.

El compromiso de la Junta es sin embargo el de no decretar el estado la sequía antes del final del actual año hidrológico (1 de octubre de 2016 a 30 de septiembre de 2017).

Mueven ficha

Al menos, así se lo han transmitido a las asociaciones agrarias y representantes de la comunidades de regantes de la zona los responsables de la Consejería de Medio Ambiente. Se trata de una postura en la línea mantenida hasta ahora por la Junta al asegurar antes del verano que las reservas permiten garantizar el abastecimiento y los regadíos este verano.

El decreto de sequía para la Axarquía conllevaría el inicio de las restricciones a partir de octubre, algo que afectará sin miramientos a los suministros a la agricultura, siendo el sector de los subtropicales (aguacates y mangos) el más afectado, así como al resto de los cultivos hortofrutícolas. De producirse, la prioridad pasará a ser el abastecimiento a la población.

La última vez que la comarca oriental fue incluida en un decreto de sequía fue en 2008 y ello después de que la Junta lo dictara para Málaga capital y el Valle del Guadalhorce. Hace nueve años el decreto afectó a 18 municipios (Algarrobo, Almáchar, Benamargosa, Benamocarra, Comares, Cútar, El Borge, Frigiliana, Iznate, Macharaviaya, Moclinejo, Nerja, Rincón de la Victoria, Sayalonga, Torrox, Totalán, Vélez-Málaga y La Viñuela). La Consejería de Medio Ambiente anunció entonces una inversión de 11 millones de euros en obras de emergencia, entre las que se encontraba la incorporación de caudales de aguas subterráneas del Molino de las Monjas, la reutilización de las aguas residuales regeneradas de la EDAR de Vélez en la zona regable del Plan Guaro y la conexión a la red general de abastecimiento de los pozos del Chillar, entre otras. La inversión final apenas alcanzó los siete millones de euros y la mayoría de las actuaciones no llegaron a entrar en funcionamiento.

Algo menos preocupante es la situación de la comarca del Guadalhorce y Málaga capital. Los pantanos del Guadalhorce (Guadalteba, Guadalhorce y Conde del Guadalhorce) almacenan actualmente 153,54 hectómetros cúbicos, mientras que el umbral de sequía se sitúa entre los 120,90 hm3 del mes de julio a los 119,83 de septiembre próximo. Ello significa que las poblaciones y los regantes que se suministran del sistema del Guadalhorce, entre los que se encuentra la capital, cuentan aún con un colchón de algo más de 33 hectómetros cúbicos. Málaga además dispone de más recursos almacenados en Limonero (11,38 hm3 frente a apenas 6,06 en el mismo periodo del año anterior) y Casasola (10,15 hm3 frente a los 5,19 del año anterior).

La llegada del verano ha disparado el consumo de las reservas de agua en los embalses malagueños, 281,79 hm3, frente a los 315,52 de mitad de julio del pasado año, 33,7 menos.

La ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, aseguró ayer en Estepona, que el abastacimiento de agua está asegurado en todo el país pese a las situación de esasez de lluvias registradas. Respecto al trasvase de Iznájar, apuntó que su ministerio tiene « identificadas cuales son las necesidades» pero hay que definirlas, labor que debe realizar la Junta. «Una vez acreditadas las necesidades de la cuenca deficitaria, es cuando se puede tramitar un trasvase», dijo.

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