El río Chíllar afronta una nueva temporada estival sin medidas para frenar la masificación

Coche aparcados en el cauce a pesar de la señal que lo prohíbe./E. C.
Coche aparcados en el cauce a pesar de la señal que lo prohíbe. / E. C.

El Ayuntamiento estudia colocar una segunda barrera para evitar que los coches aparquen en el cauce y elabora con la Junta un plan de gestión

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

En poco más de una década el río Chíllar de Nerja, enclavado en pleno parque natural de la Sierra Almijara, ha pasado de ser un lugar paradisíaco y casi desconocido para el público, a sufrir los efectos de una masificación creciente que parece no tener freno. El entorno de Los Cahorros , las conocidas paredes de piedra de apenas un metro de anchura que hay en el cauce medio, se ha convertido en un auténtico parque acuático de acceso libre, en el que los fines de semana del verano llegan a contabilizarse hasta 3.000 personas y cerca de un millar de vehículos en sus inmediaciones.

A pesar de ello, las administraciones competentes, tanto el Ayuntamiento como la Junta, siguen sin dar el paso y establecer medidas efectivas para frenar esta masificación, que amenaza con ocasionar graves daños a un paraje del que procede el agua de la que se abastece la localidad más oriental de la provincia, tanto para el consumo humano como para el regadío. Además, se están ultimando las obras para conectar tres pozos a la red de abastecimiento de La Viñuela, unos trabajos que lleva a cabo la Junta, con una inversión de tres millones. Este río, de unos 20 kilómetros de longitud desde la desembocadura en El Playazo hasta el nacimiento, a los pies del pico de Piedra Sillada, a casi 1.800 metros de altitud, mantiene un caudal muy estable todo el año, incluso en épocas de sequía. De hecho, tras las abundantes lluvias de los pasados meses de marzo y abril, la desembocadura sigue teniendo caudal en estos primeros días de junio. Sin embargo, esta imagen desaparecerá previsiblemente en las próximas semanas cuando se incrementen los riegos en las fincas del municipio.

El equipo de gobierno tripartito (PSOE, IU y EVA-Podemos) sostiene que continúan trabajando «coordinadamente» con la Delegación Territorial de Medio Ambiente para buscar soluciones a la masificación que sufre el paraje. En 2016 se elaboró un primer plan de autoprotección contra incendios forestales, un documento que se anunció que era «el paso previo» al plan de usos y gestión. Sin embargo, este otro texto legal aún no está concluido. Entre las medidas que se plantean está establecer cupos máximos de acceso diarios. No obstante, desde la Junta reconocen que es un asunto «complejo», que requiere de informes técnicos y jurídicos.

Peligroso en caso de incendio

Desde la Consejería se viene sosteniendo que el paraje del río Chíllar es un enclave «especialmente peligroso en caso de incendios forestales», actuando como una auténtica trampa por la falta de vías de evacuación. Cabe recordar que cada verano, en los últimos años, se vienen realizando del orden de una veintena de rescates en las inmediaciones, en su mayoría de excursionistas que sufren caídas, con golpes y torceduras.

No fue hasta el año 2012 cuando se restringió con una valla el acceso a los vehículos por encima de la antigua cantera, al tiempo que se prohibió el aparcamiento en los márgenes del carril situado en el cauce. Sin embargo, los coches siguen aparcando. El Ayuntamiento estudia colocar una segunda barrera junto a la calle Mirto, pero tiene el inconveniente de que este vial da acceso a numerosas viviendas diseminadas en el campo.

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