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Archivan el caso del padre coraje de Vélez-Málaga pese a las «contradicciones» de los dos investigados

Isabel y Aurelio sostienen fotos de su hijo, que tenía 22 años.
Isabel y Aurelio sostienen fotos de su hijo, que tenía 22 años. / SUR
  • La Audiencia considera que no hubo otro vehículo implicado en el accidente de moto en el que falleció el joven Jorge García en junio de 2011

La Audiencia Provincial ha dado carpetazo al caso del padre coraje de Vélez-Málaga, Aurelio García, que lleva años investigando el accidente de tráfico en el que murió su hijo convencido de que hubo otro vehículo implicado. Jorge, que tenía 21 años, falleció el 18 de junio de 2011 al salir despedido de su moto cuando circulaba por la autovía A-7.

El caso, por el que estaban siendo investigados un hombre, fiscal sustituto en Málaga, y la mujer de éste, que es enfermera, había sido sobreseido –por cuarta vez– por el Juzgado de Instrucción número 4 de Vélez-Málaga. Las pesquisas de Aurelio, que llegó a contratar a un detective privado para intentar averiguar qué pasó realmente, situaban a la pareja en el lugar del accidente y llegó a localizar a varios testigos que, al parecer, vieron a ambos asistiendo a la víctima.

La familia del joven fallecido, representada por el despacho Lar Abogados, presentó un recurso de apelación ante la Audiencia por el nuevo sobreseimiento provisional de la causa en el juzgado de instrucción al considerar que no se habían agotado los medios de prueba ordenados por la Sala en la anterior reapertura del procedimiento.

Esta vez, la Sección Primera de la Audiencia ha desestimado el recurso, decretando la firmeza del archivo, porque no comparte la tesis original de la familia, esto es, que hubiese otro vehículo implicado. «[...] Ninguno de los testigos, la mayor parte presentados por la acusación particular, ha involucrado a los investigados en el accidente», sostiene la Sala.

Además, destaca en su resolución que el «principal testigo de los hechos, el único que pudo observar directamente lo ocurrido, antes de que llegasen los demás, manifiesta de forma clara y contundente que la motocicleta cayó sola, sin que hubiera intervenido ningún otro vehículo».

Sin embargo, la Sección Primera coincide con el apelante en que «han surgido muchas dudas, y la Sala sigue manteniendo en lo esencial las mismas, referidas a la presencia o no de los investigados en el lugar en que ocurrió el siniestro», y recuerda que las diligencias «no han resultado ni tan esclarecedores ni tan definitivas» en este sentido. En el auto donde confirma el archivo, la Sección Primera destaca que, pese a que casi todos los testigos sitúan a la pareja en el lugar, las declaraciones de los investigados siguen siendo «contradictorias».

Destinado en Melilla

A la Sala le lama la atención que al principio ninguno de ellos fuese capaz de recordar lo ocurrido, «siendo mucho después, pasados incluso años, cuando aportaron los documentos» que acreditaban la versión que han mantenido: que el fiscal estaba destinado en Melilla, y no en Vélez, y que en aquellas fechas estaban pasado unos días de descanso en la ciudad autónoma, alojándose en un hotel, para lo que su mujer tuvo que cambiar el turno con una compañera.

Otro interrogante que sigue abierta es el referido a los daños que presentaba el coche del fiscal, y que fueron descubiertos por el padre del fallecido, que recorrió ambulatorios, comisarías y hospitales hasta dar con el automóvil. La Audiencia considera éste un «punto oscuro» en las circunstancias colaterales del suceso, «pues las personas (sus propios familiares, aunque lejanos) con las que según el investigado tuvo el siniestro que provocó la reparación del mismo han negado tal accidente».

El tribunal asegura que «no alcanza a entender las razones que pudieran tener los investigados para incurrir en contradicciones, reticencias y dudas», aunque «en ningún momento ha quedado acreditado siquiera indiciariamente» que el coche del fiscal tuviese «una participación directa o indirecta del motorista».

La Sala reprocha a la acusación que se haya centrado en esas contradicciones sin plantear una «tesis» de lo sucedido. El bufete Lar Abogados ha formulado un incidente de nulidad contra el auto y recuerda al tribunal que sí se planteó dicha hipótesis basándose en el informe de un perito, emitido en 2013, quien concluyó como «probable causa inmediata del accidente el haber sufrido la moto un roce que la desequilibró», unido a que el investigado «mintió respecto al origen» de los daños en su coche, según el escrito. Para la acusación, que critica duramente la actuación del juzgado de instrucción, las contradicciones se convierten en un «contraindicio de participación» y lamenta que se esté produciendo un «supuesto de impotencia investigadora».