Diario Sur

«La contaminación y el cambio climático afectan a los caladeros más que la pesca»

Mari Carmen Navas, de 43 años, en su despacho de la cofradía del puerto de Caleta de Vélez. :: e. cabezas
Mari Carmen Navas, de 43 años, en su despacho de la cofradía del puerto de Caleta de Vélez. :: e. cabezas
  • La máxima responsable del principal recinto pesquero de la provincia, con 82 embarcaciones, ve «difícil» el futuro del sector por la falta de ayudas

A sus 43 años, Mari Carmen Navas Guerrero es la tercera generación de una saga de pescadores. En su caso tiene un barco junto a su marido, Antonio Morales, también de familia de la mar. En 2010 se convirtió en la primera mujer al frente de una cofradía de pescadores en el Mediterráneo español, la del puerto de Caleta de Vélez, el más importante de la provincia y el segundo de Andalucía en número de barcos y capturas, aunque estuvo apenas un año. Desde diciembre de 2015 ha vuelto al cargo, por lo que esta semana pasada fue reconocida por la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales con uno de los Premios Farola «por su compromiso con la igualdad y su ejemplo profesional».

-¿Cómo recibió el galardón?

-Con mucha ilusión y muy agradecida por la distinción. Para una mujer es un orgullo que te reconozcan tu trabajo y más en una profesión como ésta, que es tan dura.

-¿Cómo lleva lo de ser mujer en un sector eminentemente masculino?

-Me he criado entre pescadores, es lo que siempre me ha gustado y me casé con un pescador, así que es mi vida. En cuanto al puesto de patrona mayor, la primera vez en 2010 noté más rechazo, había gente que decía que no lo veía, pero ahora esta segunda vez va todo mucho mejor. Hay tolerancia, la gente cambia.

-¿En qué situación está el puerto pesquero de La Caleta de Vélez?

-Actualmente quedan 82 barcos, de los que 16 son de cerco, otros 16 de arrastre y el resto de artes menores, es decir, marisqueros, trasmallos y trampas de pulpos. Tenemos 380 afiliados en la cofradía, pero en el puerto hay más de 500 empleos directos. Eso sí, hace apenas cinco años había 25 barcos arrastreros, por lo que se han perdido nueve, que han sido desguazados por sus armadores.

-¿Se han reducido mucho las ayudas europeas?

-Sí, desde hace cinco años ya no hay ayudas directas, hay que solicitarlas y en el puerto de La Caleta nos las han rechazado prácticamente todas. Hay unos criterios muy estrictos, que tienes que cumplir sí o sí, ya no es como antes, que las ayudas se daban a todos para realizar las paradas biológicas. El sector las sigue haciendo, porque tenemos que permitir que los caladeros se recuperen.

-¿Hay entonces más controles e inspecciones a los barcos?

-Sí, muchas más, esto viene todo impuesto desde Bruselas, de la Unión Europea, aunque luego cada país puede adaptar un poco las normas a sus características. Por ejemplo, los barcos tienen que llevar un aparato, que nosotros llamamos la caja azul, y que controla en todo momento las capturas que se están haciendo a bordo. Luego está el tema de los costes, que no han dejado de subir. Por ejemplo, el gasoil bajó algo hace unos años pero ahora está otra vez subiendo mucho. Y en este sector la rentabilidad depende de lo que pescas, si sales y no capturas suficiente, no te salen los números. El cerco y el arrastre, que son barcos más grandes, son más rentables que las artes menores.

-¿Cómo ve el futuro del sector de la pesca extractiva?

-Muy complicado y difícil. Se han reducido hasta las ayudas para el desguace de los barcos. Se nos acusa mucho a los pescadores de agotar los caladeros, pero no se habla tanto de otras cuestiones como la contaminación por la falta de depuración, ya que tenemos contabilizados 130 puntos de vertidos en todo el litoral malagueño, o de los efectos del cambio climático. Es muy fácil acusar siempre al pescador, que es el último eslabón de la cadena y el más débil. Pero nosotros vemos a diario los efectos de la contaminación y del cambio climático, como en las redes sacamos toneladas de basuras, plásticos y residuos, que seguro que no hemos echado nosotros al mar. Esto afecto más a los caladeros que la pesca.