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Los boniatos de la Axarquía conquistan España y Europa

Cuatro de las empleadas de la firma nerjeña, en la zona donde se hornean los boniatos y se envasan para ser comercializados.
Cuatro de las empleadas de la firma nerjeña, en la zona donde se hornean los boniatos y se envasan para ser comercializados. / E. Cabezas
  • El empresario local Manuel Casanova comercializa casi tres millones de kilos de este tubérculo al año, de los que un 15% se exportan a otros países

Desde que Cristóbal Colón los trajera de América hace más de 500 años, con el Descubrimiento del Nuevo Mundo, los boniatos se han convertido en un tubérculo imprescindible en el menú de generaciones y generaciones de españoles. También llamado batata, patata dulce, camote o kumara, una de las formas más deliciosas de degustarlo es asado al horno, en una receta que es típica de estas fechas, en torno a la festividad de Todos los Santos, que tiene lugar mañana.

En la fértil Vega de Nerja se sembraban décadas atrás decenas de hectáreas de boniatos, que en la zona se denominaban ‘la batatilla blanca de Nerja’. Sin embargo, con el paso de los años, el cultivo ha sido desplazado por los aguacates y los mangos. Algo parecido ha ocurrido en otros municipios del entorno, como Torrox y Vélez-Málaga, aunque aún se mantienen en ellos numerosas explotaciones agrícolas de boniatos.

Sin embargo, desde la localidad del Balcón de Europa salen cada año alrededor de tres millones de kilos de este tubérculo, gracias a la firma agroalimentaria de Manuel Casanova, la tercera generación de una saga de empresarios vinculados al campo que comenzó con su tío Joaquín Casanova, hace más de sesenta años.

Desde las instalaciones situadas en el polígono industrial, se envían a diario centenares de cajas, tanto en fresco como asados al horno. La materia prima, debido al gran volumen, procede en su mayoría de la provincia de Cádiz, donde en municipios como Sanlúcar de Barrameda, Vejer de la Frontera o Medina Sidonia se han sembrado miles de hectáreas. Las cosechas de la Axarquía apenas le permiten conseguir el 5% del total.

El 15% del volumen de boniatos se envía fuera de España, a Europa, fundamentalmente a Holanda, Alemania, Inglaterra, Francia y Suiza, países en los que, según Casanova, hay una gran tradición de cocinar con boniatos, y ahora especialmente son muy demandados por los grandes chefs de los restaurantes prestigiosos. En España, las zonas donde hay más demanda son Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia.

‘Snacks’ de boniatos

En noviembre y diciembre es cuando más volumen de pedidos tienen, por tradiciones como ‘La Castanyada’ de Cataluña, en torno al Día de los Difuntos, «cuando las familias se reúnen para comer castañas y boniatos asados», remarca Casanova. En la nave cuenta con dos grandes hornos industriales, de los que salen al año una media de 200.000 kilos de boniatos asados. El precio de venta ronda los 70 céntimos el kilo, una cantidad que se puede triplicar en las tiendas.

Entre los proyectos que maneja este empresario, que tiene trabajando ya con él a su hijo Alberto, está lanzar ‘snacks’ de boniatos, como si fueran patatas fritas. La firma cuenta con una plantilla estable de 15 personas y factura tres millones anuales.

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