Diario Sur

Vecinos de Torrox protestan por los ladridos de los perros de una protectora

Tres de los animales, en el vallado y el invernadero del centro.
Tres de los animales, en el vallado y el invernadero del centro. / E. C.
  • Los residentes se quejan de que el refugio de la asociación Tail Torrox tiene sesenta canes que no les dejan dormir por las noches

Daniel Rico vive a apenas 300 metros en línea recta del refugio que la asociación Protectora Tail Torrox tiene en la carretera de acceso al pueblo desde la costa, desde hace unos ocho años. Pero desde hace unos dos, justo cuando nació su primer hijo, asegura que prácticamente no hay noche en la que no se despierten él o algún otro miembro de su familia. «Mi niño tiene miedo de los ladridos», dice este vecino, que trabaja en Correos en Nerja.

«Cuando llego por las tardes y me tengo que poner a estudiar no me puedo concentrar, aunque lo peor es por las noches, si empieza a ladrar uno, ya siguen todos», cuenta este residente en la zona, que junto a otros 200 vecinos han presentado «numerosas» quejas en el Ayuntamiento y han denunciado la situación en «innumerables» ocasiones ante la Policía Local.«Los policías vienen y nos dicen que conocen la situación, pero que no pueden hacer nada, porque es una finca privada y no hay maltrato», cuenta Rico, quien reconoce que aunque los animales están «aparentemente» bien cuidados, pues no les falta comida ni agua, «las instalaciones no son las mejores». «Son unos invernaderos y casetas prefabricadas, en las que en verano tiene que hacer un calor terrible. Seguramente ladran tanto por el calor», opina Rico.

Por su parte, desde la asociación protectora, uno de los voluntarios, Pedro Lacárcel, niega a SUR que los animales estén en malas condiciones. «Estamos aquí porque fue donde el Ayuntamiento dijo que podíamos estar, si nos dan un sitio mejor, con luz y agua, nos iremos, pero hacemos una labor muy importante, la Policía Local, la Nacional y la Guardia Civil nos llaman cuando aparecen perros abandonados», comenta este voluntario, que precisamente también reside en la misma zona, en uno de los bloques del entorno de Conejito, a menos de un kilómetro del lugar. «Yo no los escucho, pero bueno, si ladran será porque hay otros perros cerca, hay fincas próximas en las que la gente tiene perros de caza y amarrados, los nuestros están todos sueltos», dice.

Uno para tres pueblos

Este voluntario explica que no cuentan con ningún tipo de ayuda oficial, «y necesitamos unos 2.000 euros al mes» para poder comprar la comida y las medicinas que precisan los alrededor de 130 perros que cuidan, de los que unos 60 están en las instalaciones del cortijo y la finca junto a la carretera de acceso a Torrox Pueblo.

Por su parte, el alcalde, Óscar Medina (PP), dice ser conocedor de las quejas y lamenta la situación, pero añade que no pueden hacer nada. «Estamos tratando de buscar una parcela con los ayuntamientos de Nerja y Frigiliana, para crear un servicio mancomunado, para las asociaciones de los tres pueblos», cuenta el regidor, quien lamenta que la Junta de Andalucía se haya opuesto a una primera ubicación que plantearon los tres alcaldes en la zona del cauce bajo del río Chíllar, por ser un entorno inundable, a pesar de existir varias naves.

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