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El aviso de la cocinera evitó una gran tragedia en la explosión de Vélez-Málaga

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Aspecto que presentaba el local afectado al mediodía de ayer, tras la limpieza de la zona. / E. C.

  • La mujer de nacionalidad marroquí y de 35 años, es la única que permanece en la UCI de los seis afectados que siguen hospitalizados

La deflagración de una bombona de butano ocurrida en la tarde del pasado sábado en pleno centro histórico de Vélez-Málaga, en el interior de un local de hostelería del Pasaje Montera, que se saldó con 90 heridos de diversa consideración, de los que cuatro fueron graves, podría haber sido una auténtica tragedia humana si una de las cocineras que trabajaba en su interior no se hubiese percatado de la existencia de una pequeña llama junto a una de las bombonas de butano. Su rápida reacción, avisando a sus compañeros de trabajo y saliendo la última del local, evitó que los daños personales, hubieran sido aún mayores.

Eso sí, la mujer, de 35 años y nacionalidad marroquí, fue la peor parada, y anoche aún permanecía ingresada en estado grave en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Comarcal de Vélez-Málaga, con politraumatismos, aunque su vida no corre peligro. En el centro sanitario de la Axarquía permanecían, al cierre de esta edición, otras cuatro personas: un adulto en Traumatología, un niño en Pediatría y dos hombres más en planta. Por su parte, en el Hospital Regional de Málaga seguía ingresada una mujer de 28 años. En ninguno de los seis casos se tome por la vida de los hospitalizados.

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El suceso provocó una gran conmoción en Vélez-Málaga, que estaba en plena celebración de la Real Feria de San Miguel. El lugar de la deflagración es una zona muy concurrida en la feria de día, con numerosas barras y locales de hostelería, que estaban a rebosar de gente en el momento que se produjo el suceso, sobre las 18.45 horas. El local donde ocurrieron los hechos estaba ayer cerrado y precintado, tras el trabajo de los agentes de la Policía Científica, que abandonaron la zona sobre las 13.00 horas.

Los dueños, un matrimonio de Vélez-Málaga, están «muy afectados» por lo ocurrido, según informaron varios amigos de la pareja. Él es de origen marroquí y ella es de Granada, pero afincada en la capital axárquica. En el local trabajaban media docena de empleados, en su mayoría de nacionalidad alauita. El establecimiento La Bohemia está abierto durante todo el año, pero en la feria monta una terraza exterior de mayores dimensiones, justo delante de la cocina donde se produjo la explosión.

Investigación en curso

La autorización municipal para estas mesas y sillas de feria podía verse pegada en uno de los cristales del local situado al otro lado. Una de las líneas de investigación se centran en determinar si este local, que se emplea también como almacén, cuenta con todos los permisos correspondientes. Además, los agentes especializados tratan de determinar el origen de la fuga de gas que desató la deflagración y si el sistema estaba en regla y con las revisiones al día. En un principio, el local dispone de seguro en vigor.

La deflagración causó cuantiosos daños

La deflagración causó cuantiosos daños / E. C.

No obstante, los peritos tendrán ahora que determinar las coberturas legales, en función de si el establecimiento tenía o no todos los papeles en regla. Fuentes del entorno del matrimonio dijeron que sí, que el bar contaba «con todos los permisos y autorizaciones exigidas», al tiempo que lamentaron lo sucedido y desearon una pronta recuperación a los heridos. «Menos mal que se dieron cuenta del escape de gas por una pequeña llama, que si no hubiera sido una tragedia, en la que hubiera habido muertos seguro», aseguró Juan Benítez, un vecino de 63 años que vive justo encima, aunque en el momento de la deflagración no se encontraba en casa.

Francisco Javier Peláez, de 46 años, estaba en su vivienda, en la tercera planta de un bloque cercano, cuando sintió «una gran explosión, seguida de una brusca sacudida del suelo». «Lo primero que pensé es que era otro terremoto como el de enero pasado. Pero cuando me asomé a la calle ya vi lo que era. Teníamos las ventanas cerrada por la feria y aún así sonó como una bomba, y se movió todo el piso».

Por su parte, el alcalde veleño, Antonio Moreno Ferrer (PSOE), manifestó que lo ocurrido podría haber sido «mucho peor» debido a la aglomeración de personas en la zona por la celebración de la feria, y agradeció la labor de los servicios de emergencias y de los voluntarios sanitarios que atendieron a los heridos, tanto en el lugar como en el Hospital de la Axarquía.

«La coordinación fue muy importante para que en unos momentos de pánico pudiéramos mantener la suficiente calma y atender a los heridos», dijo el regidor, quien avanzó que hoy se reunirá la Junta Local de Gobierno y, si es necesario, la Junta de Portavoces para evaluar, ya con los informes en la mano, «si era evitable este accidente, y obviamente tomaremos las medidas oportunas».

Moreno explicó que la cafetería siniestrada «no es un establecimiento de feria, sino un establecimiento permanente», por lo que la documentación necesaria es diferente, «pero a través de nuestros servicios técnicos conoceremos toda la documentación».