Diario Sur

Fallece a los 88 años Francisco Martín Mata, primer concejal en la democracia del PCE en Vélez-Málaga

  • Fue edil entre 1979 y 1983 y también ejerció la secretaría del PCE en Vélez-Málaga

Francisco Martín Mata, primer concejal que representó al Partido Comunista de España (PCE) en el Ayuntamiento del municipio malagueño de Vélez-Málaga tras la restauración de la democracia y la celebración de los comicios municipales de 1979, ha fallecido este martes a los 88 años.

La agrupación local de IULV-CA ha informado en un comunicado de la muerte de este histórico y "comprometido" militante, quien "ha dejado uno de los más importantes legados para cualquier sociedad: la cordialidad y el afecto como valor de cambio y entendimiento social aun en las épocas más convulsas de la reciente historia".

Martín fue concejal entre 1979 y 1983 y también ejerció la secretaría del PCE en Vélez-Málaga, responsabilidades en las que, según han apuntado sus compañeros de formación, demostró "el talante cordial, recto y afable que destacan todos los compañeros, amigos y vecinos que hoy lamentamos su pérdida".

Desde IU se ha subrayado que la trayectoria política de su familia determinó en gran medida su inquietud y compromiso social; de hecho, su tío Francisco Martín le precedió tanto en la secretaría local del PCE como en el gobierno municipal, del que llegó a ser primer teniente de alcalde durante la II República, tras las elecciones que dieron el triunfo al Frente Popular.

"Como consecuencia de ese compromiso político y social, gran parte de su familia y el propio Paco Elías, tal y como era conocido por amigos y vecinos, sufrieron la dura represión de la Guerra Civil y la dictadura, siendo víctimas de uno de episodios más duros acaecidos durante la contienda: la masacre de la carretera Málaga-Almería", agrega el comunicado.

Desde IU y el PCE de Vélez-Málaga se han expresado las condolencias a la familia y se ha hecho público el pesar por el fallecimiento de un militante "al que recordaremos como el compañero para quien ser comunista no era patente de ser bueno, pero obligaba a serlo".