Comienza la campaña del mango, el segundo cultivo tropical más pujante

La cosecha no será récord, debido a los frutos que no han cuajado como consecuencia de las lluvias de mayo pasado.
La cosecha no será récord, debido a los frutos que no han cuajado como consecuencia de las lluvias de mayo pasado. / A. P.
  • El sector confía en alcanzar en esta campaña, que se prolongará hasta noviembre, los 20 millones de kilos de fruta

El cultivo de mango de la provincia está de moda, tanto que amenaza con quitarle el primer puesto al aguacate. Se trata de hecho de la gran apuesta del campo malagueño de los últimos tiempos, y de manera especial en la Axarquía, donde los propietarios de suelo, muchos de ellos abandonados, no están dudando en adaptarlos para realizar nuevas plantaciones.

Según la Asociación Nacional de Productores de Frutas Tropicales, Málaga concentra el grueso de las tierras de cultivo destinadas a esta fruta tropical, con cerca de 4.000 hectáreas, lo que convierte al mango en el segundo gran cultivo del sector subtropical malagueño, sólo detrás del aguacate, que ocupa unas 6.200 hectáreas. Sin embargo, para el presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Málaga, José Manuel Pardo, en menos de una década el mango será la estrella de los cultivos subtropicales.

Para Pardo, entre las razones que están detrás del interés por este cultivo se encuentra sobre todo el hecho de que requiere menos agua de riego que el aguacate, su mayor rendimiento en cosecha –una hectárea de mango produce entre 20.000 y 30.000 kilos de fruta, mientras que la misma superficie de aguacate, siempre que no esté en intensivo, ronda sólo los 7.000 kilos–, y su gran adaptación a los terrenos en pendiente, algo que reduce el gasto de los productores en movimientos de tierra. «Son árboles de gran rusticidad, que permiten su cultivo en lomas y altas pendientes. Además son más productivos en este tipo de suelos que en bancales», señala Pardo.

Este técnico agrícola pone de ejemplo que en municipios como Vélez-Málaga terrenos en cotas elevadas que durante años han estado abandonados, con olivos y almendros en baja densidad que se habían perdido, están siendo transformados para el cultivo de mango.

Para Pardo, todos estos factores hacen prever que en menos de 10 años explotaciones ahora dedicadas en cotas altas al aguacate sean transformadas para cultivar mangos, de manera que el aguacate quedará reducido a la zonas más bajas.

Variedades tempranas

A pesar del ‘boom’ que está experimentado este cultivo este año no habrá una producción récord. Como se preveía inicialmente. La cosecha, que acaba de comenzar con la recolección de la variedades más tempranas (Tommy Atkins, Kensington y Osteen de invernadero), se espera que acabe el noviembre próximo con unos 20 millones de kilos de producción, cifra muy similar a la registrada hace dos años (en 2014 la cosecha rondó también las 20.000 toneladas de fruta). En 2015, en cambio, la cosecha apenas alcanzó los nueve millones de kilos.

Según el jefe del departamento técnico de Trops, David Sarmiento, las previsiones iniciales apuntaban a que este año se podía batir el récord de producción. Sin embargo, las lluvias del pasado mayo, coincidiendo con la segunda floración de las plantaciones y la bajada de temperaturas, ha provocando una gran cantidad de abortos, razón por la cual la producción final no será tan buena como la prevista durante la primavera.

«El mango es un árbol que tiene varias floraciones al año. Sin embargo, los productores practicamos en marzo una poda de flor con el objetivo de provocar una segunda un mayo y así evitar el mal tiempo, garantizarnos una mayor producción. Lo que ha ocurrido este año es que ha llovido en mayo, cuando la fruta estaba en la fase de cuajado, causando gran cantidad de abortos», explica el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Frutas Tropicales, José Linares.

La variedad imperante en Málaga es la Osteen. De momento, los que han iniciado su cosecha son los que las tienen el cultivo en invernadero. Las explotaciones al aire libre comenzarán la recolección en la primera quincena de septiembre. «Todavía no tienen los grados brix necesarios, por lo que todavía es necesario esperar. En las variedades tempranas estamos realizando una primera pasada, pero habrá que realizar varias más hasta cosechar toda la producción, aunque en su justo momento de maduración», señala el gerente de Frutas Sigfrido, Sigfrido Molina.

Advertencia

Para Linares, es necesario que loas agricultores tengan conciencia de que no se puede cosechar la fruta antes de tiempo, ya que ello puede ir en contra de los intereses del mango español. «Nuestra fruta tiene fama de buena, pero es porque se comercializa en sus momento y no antes, cuando todavía no está para consumir. Si vendemos mangos que no están maduros, los consumidores no repetirán», señala el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Frutas Tropicales.

A pesar de esta advertencia, algunos productores, en un intento de obtener un mejor precio, han llevado sus mangos a las subastas estando inmaduros y sin alcanzar la calidad que exige el mercado, con el riesgo que ello representa. No obstante, se trata de cantidades no significativas, aunque su repercusión puede ser muy negativa, dado que si un consumidor compra una fruta no madura lo más probable es que no repita.

De momento, los precios que están alcanzando los mangos Osteen de invernadero son bastante rentables para los productores –entre 1,40 y 1,50 euros el kilo.–, aunque no alcanzan los niveles de 2015, campaña en la que se llegó a pagar hasta 1,90 euros por kilo.