La solidaridad salvó a Cuni

Susana y María Jesús Segura, en el paseo marítimo con la perra, que lleva el carrito que le han fabricado.
Susana y María Jesús Segura, en el paseo marítimo con la perra, que lleva el carrito que le han fabricado. / E. C.
  • María Jesús Segura rescató en la autovía a un cachorro de bretón atropellado y ha pagado la operación con ayudas que ha recaudado por Internet

Como cada sábado por la tarde, María Jesús Segura, una vecina de Torre del Mar de 30 años, iba con su coche por la autovía junto a su prima Susana Segura, camino de la academia de la capital donde preparan oposiciones de magisterio. A la altura de la salida de Chilches, miró un instante al arcén de la derecha, donde, entre la vegetación, le pareció que asomaba la figura de un perro, que se movía con dificultad, como si hubiese sido atropellado. Se lo dijo a su prima y, sin perder tiempo, decidieron darse la vuelta.

Tras circular muy despacio durante varios kilómetros, consiguieron localizarlo. Pararon con las luces de emergencia puestas, Susana se puso el chaleco y bajó del coche. Efectivamente, a pocos metros de la calzada, un cachorro de bretón agonizaba. «Lo metimos en el maletero y nos lo llevamos rápidamente a una clínica veterinaria de Torre del Mar», explica María Jesús Segura. Nada más observarla, ya se comprobaba que debía sufrir varias fracturas graves. Tras las correspondientes pruebas, se determinó que tenía rotas las dos patas traseras, la cadera y una vértebra pinzada.

«Carolina, de la Clínica Veterinaria Axarquía, me dio el teléfono de un colega suyo de Benalmádena, que es veterinario especialista en traumatología. Lo llevamos inmediatamente y nos dijo que la operación costaba 1.500 euros», recuerda la joven aspirante a docente. Internet y la solidaridad de varias decenas de amigos de los animales, que se enternecieron cuando conocieron la historia de Cuni, como ha sido bautizada la perra, por haber sido rescatada de una cuneta, hicieron el resto. «Creé un evento en la red social Facebook, bajo el título de ‘Cuni no está sola’. Dejé mi número de cuenta bancaria y en apenas un par de días ya tenía el dinero recaudado. La verdad es que han sido impresionantes las muestras de solidaridad de la gente, con donaciones que han ido desde un euro hasta los 50 euros», confiesa la joven, que reside en Ronda junto a su novio, donde trabaja dando clases particulares. «Ni yo ni mi familia teníamos esos 1.500 euros para pagar la operación, pero mi prima y yo no nos lo pensamos ni un momento, no podíamos dejar morir allí a la perra, por eso pedí ayuda por Internet», añade.

El rescate tuvo lugar el pasado 25 de octubre. «La tuvieron que operar por dos veces, la primera vez el veterinario nos dijo que si abría la columna y veía sangre, tendría que sacrificarla», recuerda Segura. Por suerte para el animal no fue así y Cuni es hoy en día, casi tres meses después del atropello, una perra joven y alegre, que está luchando por sobrevivir y recuperarse totalmente.

De un coto de caza

«Está muy bien, al principio le pusimos un arnés para que pudiera caminar, aunque más bien iba dando saltos con las patas delanteras, y ahora le hemos fabricado, con la ayuda de un taller mecánico de Vélez-Málaga, una especie de carrito de ruedas, como una bicicleta para que vaya apoyando las patas traseras y gane confianza para volver a caminar normalmente», cuenta Segura.

Según explica la joven, el veterinario les ha dicho que a la perra, que está a punto de cumplir un año, no le tienen porqué quedar secuelas del atropello, ya que las fracturas están sellando perfectamente y el pinzamiento de la vértebra se ha corregido. «Más bien parece que es un poco ‘flojilla’, porque se ha acostumbrado a que la ayudemos», bromea la joven, quien se confiesa «una verdadera enamorada» de los animales. «Ya tenía en casa un gato que encontré abandonado cuando era una cría», dice la joven torreña.

Sobre el posible dueño de Cuni, la joven cree que se trataba de un cazador, aunque el animal no llevaba puesto ningún microchip. «Contacté con la protectora de Málaga y recibí varias llamadas de cazadores, pero no quería dárselo a cualquiera porque no sabía lo que iban a hacer con ella», cuenta. «Pienso que por la zona donde fue atropellada, donde hay un coto de caza, es posible que estuviera cazando y se escapara, con la mala suerte de que fue atropellada en la autovía», afirma. Por fortuna, en su vida se cruzaron María Jesús y Susana, que junto a la solidaridad de Internet, salvaron a Cuni.