Las chirimoyas sin apenas huesos son ya una realidad gracias a La Mayora

El director de La Mayora, Enrique Moriones, junto a uno de los nuevos chirimoyos. :: Eugenio Cabezas
El director de La Mayora, Enrique Moriones, junto a uno de los nuevos chirimoyos. :: Eugenio Cabezas
  • La estación experimental del CSIC comenzará este año a facilitar los primeros plantones de una nueva variedad que además produce fruta entre diciembre y junio

Se llama 'Alborán' y se encuentra actualmente en fase de registro europeo

Cumplido este trámite saldrá de manera inmediata al mercado. Todo apunta a que los primeros plantones se podrán facilitar por fin este año a viveristas y agricultores. Sin embargo, todavía pasarán algunos años para que se pueda ver su fruto en las estanterías de los establecimientos nacionales y extranjeros, toda vez que son árboles que necesitan varios años para crecer y poder producir. Se trata de una nueva variedad de chirimoyo que se caracteriza por la ausencia casi total de huesos -pepitas- en la pulpa de la fruta, algo que ha frenado su comercialización fuera de nuestras fronteras, y además por producir fruto de máxima calidad fuera de temporada.

Las variedades actuales más comunes en las costas malagueña y granadina, que es donde se concentra la producción en Andalucía, son Fino de Jete y Campas, que producen entre septiembre y diciembre, y fuera de este periodo aplicando técnicas de cultivo, pero nunca con calidad de la fruta que ha conseguido la el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora de Algarrobo.

La Mayora posee uno de los bancos de germoplasma de chirimoyo más importantes del mundo, lo que ha permitido la obtención de esta nueva variedad, para la que se han necesitado casi 20 años de investigación.

La obtención de la nueva variedad ha sido posible tras la identificación del gen que determina la presencia o ausencia de las pepitas en una fruta de la familia de la chirimoya, la «Annona squamosa», planta comestible originaria de Tailandia que presenta una mutación natural que impide que desarrolle semillas en sus frutos.

En este trabajo han participado también científicos e investigados de La Mayora. De hecho, actualmente el centro está trabajando en conseguir una nueva variedad de esta misma fruta sin hueso alguno, aunque para conocer sus resultados habrá que esperar todavía unos años.

Alborán, que antes de su denominación era conocida como 'nueva selección 9-24'-, es una variedad que tiene como ventajas que su fruta posee menos semillas en su interior -se concentran en el corazón- y florece y madura más tarde que la Fino de Jete, que es la más extendida. Gracias a estas características es posible incrementar la campaña de recogida más tiempo, hasta mayo e incluso junio. Al madurar más tarde hace que la fruta tenga más grados brix, que es el marcador que del sabor, pero sobre todo presenta más cantidad de azúcares.

La fruta tiene además una tonalidad más verde y su piel exterior es algo más gruesa, lo cual beneficiará la logística.

Uno de los problemas de las variedades actuales, sobre todo de la Fino de Jete, que ocupa más del 90% de la superficie cultivada en Andalucía, es la piel delicada del fruto, lo que dificulta el transporte y manejo poscosecha. Ello impide su expansión comercial, dado que una fruta dañada exteriormente suele ser rechazada por el consumidor.

Asimismo el alto índice de semillas en el interior del fruto dificulta su introducción en los mercados europeos. Como consecuencia, el 90% de la producción de chirimoya se destina actualmente al mercado nacional y gran parte de dicha producción se consume cerca de las zonas productoras.

Según el investigador del CSIC en La Mayora, José Ignacio Hormaza, la variedad fue presentada el pasado mes de diciembre en unas jornadas sobre chirimoyo celebradas en Almuñécar (Granada), a la que también asistió como ponente el investigador José María Farré.

Mayor productor mundial

Aunque España es el mayor productor mundial a escala comercial del cultivo con unas 3.000 hectáreas que produce entre 40 y 50 millones de kilos al año y una facturación que ronda los 55 millones de euros, hay agricultores, sobre todo en la costa granadina, que están arrancando sus plantaciones de chirimoyo en favor del aguacate y el mango, también considerados cultivos tropicales, pero con mayor proyección en el mercado exterior. Sin embargo, la aparición de esta nueva variedad puede favorecer e impulsar al sector, ya que abre nuevas posibilidad de comercialización tanto dentro como fuera de España.

Desde 2002, la chirimoya de la Costa Tropical granadina está reconocida con la Denominación de Origen Protegida, cuyo Consejo Regulador tiene su sede en Almuñécar (Granada), organismo que espera ahora ver sobre el terreno el comportamiento de la nueva variedad que se espera pueda comenzar a comercializarse este año.