Las vidas cruzadas de Chaves y Griñán

Manuel Chaves y José Antonio Griñán, durante la celebración del juicio. :: efe/
Manuel Chaves y José Antonio Griñán, durante la celebración del juicio. :: efe

Los expresidentes vuelven al foco nacional por sus declaraciones en la vista oral, de la que Griñán salió airoso el miércoles y a Chaves le toca este lunesComparten banquillo en el juicio de los ERE y sus trayectorias están llenas de encuentros y encontronazos

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Las vidas y trayectorias políticas de Manuel Chaves (Ceuta, 1945) y José Antonio Griñán (Madrid, 1946) han transcurrido de manera paralela hasta este mal trago de enfrentarse a un tribunal de justicia al final de sus carreras políticas. Los dos comparten no solo banquillo en el mayor caso de corrupción en la política andaluza, aunque ninguno está acusado de enriquecimiento ilícito a diferencia de las tramas Gürtel, Bárcenas y Púnica que afectan al PP. También sus trayectorias han sido muy parecidas y sus destinos se han cruzado numerosas veces a lo largo de una vida pública dedicada a la política desde el PSOE durante 40 años. Han sido presidentes de la Junta, ministros de Trabajo con Felipe González, presidentes del PSOE, y amigos personales hasta que la misma política y el 'caso ERE' los separó.

Los dos parecen ahora unidos frente a la situación más adversa de sus vidas, después de una etapa de varios años en los que la vieja amistad que les unía se rompió. Aquella relación de Chaves y Griñán que iban al cine y viajaban juntos, incluidas sus mujeres, Antoñita y Mariate, se resquebraja con la sucesión al frente de la Junta y la pugna de ambos y sus sectores (los del 'antiguo testamento' y los 'tecnócratas')por el control del PSOE andaluz. Chaves cede a disgusto la dirección de este a Griñán en un congreso extraordinario en 2010. En bandos encontrados en un PSOE en crisis con la pérdida de las elecciones municipales y generales en 2011, ninguno consigue calibrar el devenir del 'caso ERE', que estalla con la instrucción de la jueza Mercedes Alaya en enero de aquel año.

Distanciados

A Griñán le tocó gestionar el escándalo de los intrusos y las sobrecomisiones y la entrada en prisión preventiva por primera vez en la historia política andaluza de altos cargos de la Junta, incluido un exconsejero de los dos expresidentes, Antonio Fernández.

Muchas de sus decisiones no gustaron a Chaves. Distanciados se vieron subidos al tren de los ERE que acabó por descarrilar sus carreras políticas y sus legados cuando en el invierno de 2014 el Tribunal Supremo, a instancias de la jueza Alaya, porque Griñán era senador y Chaves, diputado, les abre una investigación como imputados.

Se ven de nuevo en un mismo destino con orígenes y desarrollo muy similares. Chaves cumplirá 73 años el 7 de julio y Griñán 72 el 7 de junio. Los dos nacieron en el seno de familias de padres militares franquistas de ascendencia andaluza, Chaves en Ceuta y Griñán, en Madrid. El padre de Chaves fue coronel de Infantería y el de Griñán, oficial de la guardia de Franco. Un tío de Griñán, hermano de su madre, Rafael Martínez Emperador, juez de lo Social en Madrid, fue asesinado por ETA en 1997.

Ambos estudian Derecho en la Universidad de Sevilla y se especializan en la rama laboral. Chaves se doctora y planea dedicarse a la enseñanza universitaria. A finales de los sesenta se afilia al PSOE y UGT en la clandestinidad, mientras Griñán oposita a inspector de Trabajo. Griñán se casa en 1970 y Chaves en 1972. Este, que aparece en la famosa foto de la tortilla con Felipe González y Alfonso Guerra, es elegido diputado por Cádiz en las primeras elecciones generales de 1977 y en 1986 es nombrado ministro de Trabajo del segundo gabinete de González.

Crisis

Griñán entra en el primer Gobierno autonómico en 1982 con cargos de viceconsejero de Trabajo y Salud. En 1990, con Chaves de presidente en la Junta, es nombrado consejero de Salud. Fue la primera vez que coinciden, aunque el destino siguió cruzando sus carreras. Griñán pasa dos años después a ser ministro de Salud y luego de Trabajo hasta 1996 con Felipe. Puso en marcha el Pacto de Toledo sobre las pensiones, uno de sus logros políticos. Luego sería diputado nacional hasta que en 2004, Chaves le nombra consejero de Economía y Hacienda. Entonces ya se le señaló como su heredero, algo que no se vio hasta 2009, cuando José Luis Rodríguez Zapatero convence a Chaves de abandonar la Junta para ser vicepresidente segundo y ministro de Política Territorial.

Aunque Chaves estuvo 19 años como presidente de Andalucía y Griñán solo cinco, sobrellevaron crisis parecidas.. Chaves afrontó escándalos de corrupción como el de Juan Guerra y el 'caso Ollero' en los noventa. Javier Arenas estuvo cerca de quitarle el poder, pero salió airoso de la famosa 'pinza' PP-IU coaligándose con el PA en 1996. Arenas estuvo más cerca de arrebatarle el poder a Griñán en 2012 cuando el PP gana por primera vez en Andalucía, pero esta vez es IU la que salva la Presidencia para el PSOE.

Chaves gana con los renovadores la pelea de estos con los guerristas en los 90. En las primarias de 2000 apuesta por José Bono, pero gana Zapatero. Este le nombra presidente del PSOE. A Griñán se lo quieren cargar los del 'antiguo testamento'. Apuesta por Carme Chacón en 2012 y gana Alfredo Pérez Rubalcaba. También es elegido presidente del PSOE. Sustituye a Chaves en otro nuevo pulso.

Los dos expresidentes andaluces tienen en común un sentido de la política como servicio público y altura de Estado, afirman antiguos colaboradores. A Chaves, serio y tímido, siempre le obsesionó no salir de ningún lado a empujones y eso le impidió preparar un relevo generacional en el partido y al frente de la Junta. Griñán, de carácter más expansivo, tuvo claro desde un principio que su misión era facilitar ese cambio generacional en el PSOE y apostó por Susana Díaz.

Griñán dimite en 2013 un mes después del auto de Alaya que imputa a Magdalena Álvarez y otra veintena de altos cargos. En su decisión pesó el 'caso ERE', pero también su propia estrategia anunciada un año antes de no repetir otras elecciones.

Díaz logró levantar y unir al PSOE andaluz en medio de la crisis de los ERE y la sangría de votos de este partido en España. Gana las elecciones sin mayoría en 2015, pero Cs le exige la dimisión de Chaves como diputado nacional y de Griñán como senador para respaldar su investidura en junio. El Tribunal Supremo imputa a Griñán el mismo mes y pide el suplicatorio para hacer lo mismo con Chaves.

Dimisiones

La dimisión de ambos y la renuncia al carnet del PSOE fue un último servicio al partido, opinan excompañeros. En el caso de Griñán se comprueba después hasta qué punto sale perjudicado. El Supremo solo lo acusó de prevaricación, que no conlleva cárcel. El instructor de Sevilla le añadió malversación, con 6 años de petición de condena por la Fiscalía. Griñán lo recordó al declarar este miércoles pasado ante el tribunal que le juzga. Una declaración de la que, según fuentes de las defensas, salió airoso y asombrando al propio tribunal. Chaves, que este lunes deberá declarar, se enfrenta a diez años de inhabilitación.

La diferencia de petición de penas ha influido en la forma de afrontar el trago amargo de la pena de telediario durante los últimos tres años. Griñán, que ha padecido además la muerte de familiares muy cercanos, apenas ha salido y ha dedicado este tiempo a escribir sus memorias. Chaves, que siempre fue más retraído, se ha vuelto más participativo, incluso publicando artículos sobre la política actual.

En el juicio se les ve sentados juntos y en actitud cordial del uno con el otro. No es solo fachada, cara a la cámara que siempre les enfoca. Conocidos de ambos aseguran que han recuperado la relación. «La amistad no es la que era, de salir juntos, por ejemplo, pero han vuelto a mantener una relación cordial», aseguran.

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