«La trataba como una mierda desde que se casaron»

Manuel R.M, ayer a su llegada al juicio./Efe
Manuel R.M, ayer a su llegada al juicio. / Efe

La hermana de una mujer asesinada en Sevilla declara en el juicio contra el exmarido, acusado del crimen

SUR

La hermana de María del Castillo Vargas, cuyo exmarido es juzgado desde ayer por su asesinato en diciembre de 2015, ha declarado en el juicio que éste la trataba «como una mierda» desde que se casaron y ha apelado directamente al acusado para que «tenga dos pares de cojones» y «no niegue» el crimen machista. En la primera sesión del juicio con jurado que procesa a Manuel R.M, por el asesinato de María del Castillo Vargas, su hermana Juana Vargas –ambas son hijas de la cantaora Juana Vargas– fue una de la docena de testigos que declararon y tras subir al estrado se quedó el resto de la sesión, al final de la cual ha esperado la salida del acusado al que ha gritado «malnacido» y «sinvergüenza».

En su declaración, Juana Vargas ha asegurado que el exmarido de su hermana le decía que «no valía nada», la tenía «dominada psicológicamente» y «nunca ha querido a nadie, sólo le interesaba el dinero» ya que ha asegurado que siempre «ha vivido de la familia Vargas y mira cómo nos lo ha pagado».

En su testimonio, explicó que las cosas empeoraron a raíz del nacimiento del segundo hijo de la pareja, que ahora tiene nueve años y en el momento de los hechos tenía siete, delante de los cuales se produjeron varias discusiones y amenazas hasta el punto de que según su hermana «él les dijo que como viera a su madre con otro la mataba» y uno de ellos se culpa de no haber avisado a su madre. Juana Vargas aseguró que su excuñado, del que la víctima se separó tres meses antes del crimen y al que denunció varias veces por malos tratos –por lo que tenía una condena previa y una orden de alejamiento– «le robaba», «le ponía los cuernos» y «se iba de putas y de borrachera». «Sabíamos que tenía muy mala leche, que tenía problemas con todo el mundo, pero de llegar a donde ha llegado, yo no me creía eso», ha subrayado.

«De qué sirve denunciar»

A la salida del juzgado lamentó en declaraciones a los periodistas que «de qué sirve denunciar y las órdenes de alejamiento si al final la matan». En la sesión de ayer también declaró un joven con el que la víctima estaba iniciando una relación sentimental en el momento del crimen, quien visiblemente nervioso declaró que María del Castillo «tenía miedo» de su exmarido ya que muchas veces la vigilaba alrededor del bar donde ella trabajaba y que él mismo día del crimen ella le mandó un mensaje con una grabación del hijo pequeño en la que éste le contaba que su padre le había dicho «como te vea con otro te voy a cortar el cuello».

Ha relatado que la noche del 8 de octubre estuvo con ella en el bar donde trabajaba y donde se conocieron entre las 22.30 y las 24.30 y que quedaron para verse cuando saliera, sobre las 1.30. Estuvieron juntos hasta las 4.00, ella le acercó a su casa en El Cuervo, donde está el bar en el que trabajaba la víctima, y después se fue a su casa en Lebrija, desde donde «a las 4.30 me puso un mensaje de que había llegado».

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