Otro «doloroso» trance para la abuela de Gabriel

El abogado Francisco Torres, letrado de los padres del niño Gabriel Cruz, en Almería /EFE
El abogado Francisco Torres, letrado de los padres del niño Gabriel Cruz, en Almería / EFE

Declara en calidad de testigo ante el juez de Almería que investiga el crimen del pequeño

SURAlmería

La abuela paterna del niño de ocho años Gabriel Cruz declaró este viernes 23 en calidad de testigo ante el juez Rafael Soriano, quien investiga la muerte violenta del menor a manos presuntamente de Ana Julia Quezada, durante una media hora en un trance que ha sido «muy doloroso» y en que el que habría desgranado lo que recuerda de aquel 27 de febrero en el que su nieto salió de su casa en Las Hortichuelas, Níjar (Almería), a las 15,30 horas para ir a jugar y se perdió su rastro.

Así lo indicó en declaraciones a los periodistas a las puertas de la Ciudad de la Justicia el abogado que ejerce la acusación particular, Paco Torres, quien declinó detallar el contenido de la declaración de la mujer, de 84 años, dado el secreto decretado sobre las actuaciones que se siguen ante el Juzgado de Instrucción 5 de Almería contra Quezada por la presunta comisión de delitos de asesinato, detención ilegal y contra la integridad moral. «Desconozco lo que declaró ante la Guardia Civil. Sé lo que ha declarado esta mañana pero no puedo comentarlo debido a que debo respetar el secreto de sumario, así que poco se puede decir», trasladó Torres, quien, acompañado de su hermano y también letrado Miguel Ángel Torres, destacó el «pesar y el dolor ante una situación tan horrible» tras la testifical de la abuela paterna de Gabriel.

Cabe recordar que la anciana estaba junto a Gabriel y la única sospechosa del crimen cuando se vio por última vez con vida al pequeño y que el magistrado instructor recoge en el auto por el que decretó el ingreso en prisión de Ana Julia Quezada que esta «aprovechó un momento temporal en el que sabía a solas con el niño y que la abuela no lo iba a controlar» para, mediante «engaño» o «promesa de devolverlo pronto a jugar», llevárselo a la finca familiar de Rodalquilar en la que habría ocultado el cadáver. Paco Torres destacó la «extraordinaria dignidad» con la que los padres del menor, Patricia Ramírez y Ángel Cruz, han afrontado un «asunto tan macabro», y se mostró convencido de que, con este comportamiento, «han abierto una especie de brecha a la esperanza. Espero que este mensaje de dignidad que han mantenido en el tiempo y transmitido tanto Ángel como Patricia sea un rayo de esperanza de que hay gente solidaria y generosa aunque pasen cosas tan horribles», añadió.

Sobre el procedimiento penal, del que dijo no tener conocimiento «por ahora» de que se vayan o hayan ordenado nuevas testificales por parte del juez instructor, se mostró cauto y trasladó que espera que «se haga justicia» aunque «al pobre Gabriel nadie lo va a devolver ya», al tiempo que reiteró «lo horroroso de la situación». Tuvo también palabras para los abogados que ejercen la defensa de Ana Julia Quezada, los penalistas Esteban Hernández Thiel y Beatriz Gámez, y dijo que, si bien «tenemos buena relación», lo que digan desde su posición «no me interesa nada absolutamente». «Quiero transmitir como mensaje ese tratado sobre dignidad que han escrito tanto Patricia como Ángel en unas circunstancias extraordinariamente duras», concluyó.

Patricia Ramírez y Ángel Cruz comparecieron el jueves durante dos horas, como testigos y por separado en dos testificales fijadas por el juez para indagar en aspectos que permitan aclarar cuál era la relación del pequeño con Quezada y conocer detalles de su comportamiento hacía ellos durante los 13 días en los que se mantuvo su búsqueda.

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