Tragedia en Las Gabias: ¿Muerte por accidente o crimen machista?

Campo de tiro del Centro de Alto Rendimiento de Las Gabias, en Granada, donde ocurrió la trágica muerte de dos jóvenes. /EFE
Campo de tiro del Centro de Alto Rendimiento de Las Gabias, en Granada, donde ocurrió la trágica muerte de dos jóvenes. / EFE

La investigación no ha encontrado aún indicios para esclarecer por qué murieron por disparos de un mismo arma la pareja de novios de Granada

JOSÉ RAMÓN VILLALBA GRANADA.

La única certeza un día después de haber sido encontrados los cadáveres de José Miguel y María del Mar muertos por disparos en un campo de tiro de Las Gabias es que se trata de un drama para sus dos familias y este pueblo del área metropolitana de Granada. La investigación sobre la muerte la noche del jueves por disparos de la pareja de 21 y 24 años continúa abierta sin que lo avanzado hasta ahora permita descartar del todo la hipótesis de la violencia machista o la del accidente fortuito con posterior suicidio de él.

La Guardia Civil no descarta ninguna de las dos hipótesis desde que a las 21.00 horas de la noche del jueves trabajadores del Centro de Alto Rendimiento de Tiro Olímpico de Las Gabias hallaron los cuerpos sin vida de los dos jóvenes sin que ninguno de ellos dijera haber presenciado lo que ocurrió. La autopsia preliminar confirma que los dos murieron por disparos del mismo arma y que primero falleció la chica y luego el chico. La autopsia efectuada al cadáver de la joven apunta a que murió de un disparo muy próximo, sin apenas distancia, que le entró por la parte posterior del cráneo. El cuerpo de la joven no presentaba ninguna otra señal de violencia o de resistencia ante un enfrentamiento previo con el autor de los hechos. A la joven la encontraron sentada en una silla en la zona reservada para el público y los acompañantes, detrás de la línea de tiro.

¿Cómo puede traducirse el resultado de esta autopsia? Pues las versiones difieren bastante en función de a quién se consulte, pero básicamente hay dos tesis. Existe la versión de que los datos aportados por la autopsia podrían inclinar la balanza más a la tesis de que el disparo no fue accidental siempre y cuando se entienda que para tratarlo como fortuito haría falta más distancia entre la víctima y el cañón de la escopeta. En este caso no la había y también el hecho de que lo recibiera por detrás podría apuntar más en la dirección de una posible intencionalidad. Se trataría en este caso de un crimen machista, hipótesis que también se sostiene porque si hubiera sido accidental lo normal es que el joven hubiera gritado antes de pegarse un tiro.

Dos versiones

La otra versión viene a decir que esa cercanía del disparo no resta ninguna credibilidad al hecho de que haya sido accidental. Recientemente se dio un caso, de un disparo accidental que mantuvo en la UCI a una mujer malherida en una vivienda de Huétor Vega que tras recuperarse declaró que todo fue debido a un accidente cuando su amigo, un policía local de Granada, se encontraba manipulando el arma en la casa donde sucedieron los hechos. En aquel caso la víctima lo pudo contar, en la tragedia del pasado jueves por la noche en el Campo de Tiro de Las Gabias, sólo María del Mar y José Miguel saben qué pudo ocurrir.

Hay otra cuestión a tener en cuenta. Las testificales tomadas al entorno de la víctima y del autor del disparo, así como el estudio del contenido de los teléfonos móviles, así como otras pistas más no apuntan a ninguna circunstancia extraña, de mala relación entre ambos, capaz de justificar un episodio de violencia machista. Al menos, así era hasta el cierre de la edición de ayer, lo cual no resta la posibilidad de que los investigadores de la Guardia Civil puedan encontrar algún indicio en los próximos días capaz de avalar la tesis de que se trata de un crimen de violencia de género y no de un accidente.

Los dos jóvenes llegaron al campo de tiro sobre las siete de la tarde del jueves. Solían acudir juntos a estas dependencias. José Miguel sacó fichas para efectuar prácticas con su arma en la galería de tiro al plato. Ella se sentó en la parte trasera de la línea de tiro, mientras observaba cómo él practicaba con su escopeta reglamentaria. Entre serie y serie, según han contado los trabajadores, se les veía paseando por el entorno agarrados de la mano y compartiendo besos. Nadie los oyó discutir en ningún momento.

Fuera de las cámaras

Todo ocurrió después de acabar sus dos series de disparos y cuando ambos se encontraban detrás de la línea de tiro. Ella recibió el impacto de un cartucho que penetró en la parte trasera de su cabeza y disparado a muy corta distancia. En un intervalo de tiempo muy corto, él se disparó con la misma escopeta estallándole el cartucho en la cara. Las cámaras del campo de tiro no grabaron esta escena, porque enfocan a la galería de tiro, pero dos árboles impiden ver la parte trasera donde se encontraba esta pareja. Esas imágenes hubieran sido muy importantes para arrojar luz sobre lo ocurrido. El cadáver de ella fue hallado sobre una silla, sentada, y el de él tumbado a muy poca distancia.

Ninguno de los dos jóvenes tenía antecedentes penales ni constan denuncias por violencia de género ni ningún tipo de solicitud de asesoramiento en el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM). Él tenía su licencia de armas de rito deportivo desde hacía, por los menos, tres años. Para ello tuvo que pasar una prueba ante la Guardia Civil, demostrar con su certificado de penales que no tenía antecedentes y estar apuntado al club de tiro de Las Gabias. En la federación granadina de caza no consta como inscrito.

La noticia conmovió a toda la provincia, en especial a Las Gabias, aunque ninguno de los jóvenes vivía allí, sino en la capital de Granada, ella, y él en Ogíjares. Cerca de doscientas personas se concentraron a primera hora de la tarde en las puertas del Ayuntamiento de Las Gabias para guardar un minuto de silencio por la muerte de los dos jóvenes.

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