«Una tasa evitaría que trabajadores y ciudadanos paguemos el sobrecoste del turismo»

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

¿Cómo ve esta situación de turismofobia? ¿Puede tener razones en la situación del empleo?

–CC OO lleva realizado todo este año una campaña, que se llama ‘La cara B del turismo’, en la que estamos denunciando la situación de explotación de algunos colectivos. Nos parece que el debate hay que abordarlo de manera seria y sosegada, no vale hacerlo de forma alarmista o cargados de fobia. El turismo como actividad productiva es positivo siempre que esté dentro de unos márgenes y tenga una regulación y no se deje al mercado campar a sus anchas, porque si no crea una burbuja que en cualquier momento puede pinchar. Tiene que haber elementos correctores, para que no se produzcan competencias desleales, para que no se abuse de los trabajadores, se permita que tengan jornadas adecuadas, cobren los salarios que les corresponda en función del convenio y no se produzcan abusos como las jornadas interminables cuando tienen contratos de dos horas, que no se cotice a la Seguridad Social o que no se cumpla la ley de prevención de riesgos laborales, que no se dé formación. Deben plantearse elementos que eviten la competencia desleal entre las comunidades autónomas, que se saturen zonas, que se permita el descanso. ¿Por qué no hablar de una tasa o impuesto turístico?

¿Está a favor?

–El Gobierno de España ha puesto un impuesto al sol. ¿Por qué no podemos ponerlo con carácter general, en el conjunto del territorio nacional, para sufragar el sobrecoste que el turismo supone? Porque cuando vienen los turistas hay mas personas en espacios que son patrimonio nacional o cultural, mayor basura, hay que limpiar, proteger, usan los servicios sanitarios. El sobrecoste lo pagamos todos, especialmente los trabajadores con bajos salarios. Pero también como ciudadanos, porque sale de nuestros impuestos. ¿Por qué no podemos abrir un debate sobre abordar elementos impositivos que nos permitan corregir esas desviaciones? Y que ni los trabajadores a través de salarios precarios ni los ciudadanos paguemos el sobrecoste de un turismo que ahora mismo es salvaje y sin reglas.

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