Susana Díaz recibe a Pedro Sánchez con un mensaje rotundo: «Nunca fuimos nacionalistas»

La secretaria general de los socialistas andaluces, ayer, durante su intervención ante el plenario del cónclave regional / Efe

La presidenta apela a la fuerza del PSOE andaluz y se vuelve a rodear de históricos como Guerra, Chaves y Griñán como desafío a la España asimétrica de Ferraz

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Susana Díaz y Pedro Sánchez se reencuentran hoy por primera vez después de la fugaz y amarga entrevista en el congreso federal de junio en el que apenas hablaron. Aquel era el congreso en el que Sánchez confirmaba su rotunda victoria frente a Díaz en las primarias para dirigir el PSOE. El marco de hoy en Sevilla es el congreso de los socialistas andaluces que revalidan un liderazgo de la presidenta autonómica igual de rotundo en su fortín. El 94,8% de los casi 500 delegados respaldaron su gestión al frente del PSOE-A. Hoy se votará su nueva ejecutiva, en la que continuará Juan Cornejo como secretario de Organización, aunque el resto de nombres no se dieron a conocer ayer. Díaz desvelará entonces si incluye a algún sanchista, aunque lo probable es que no, como Sánchez hizo la suya sin ningún susanista. Hasta ahí todos en paz.

Pero la paz no parece posible entre los dos dirigentes socialistas. Al menos así quedó ayer constatado en el discurso de Díaz al comienzo del cónclave ante un millar de personas y en el desarrollo posterior del mismo, quedando patente que las espadas siguen en alto entre los partidarios de uno y otra. Díaz no mencionó en ningún momento a Pedro Sánchez, pero gran parte de su discurso estuvo lleno de alusiones y pullas a su secretario general. Casi todas para marcar distancias con él.

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En concreto con su apuesta por un federalismo plurinacional asimétrico como solución al independentismo catalán. La presidenta centró su intervención en la defensa de la igualdad territorial y la unidad de España y en reivindicar la memoria histórica de su partido, de la que se se considera heredera de sus esencias. Díaz, que se hizo acompañar de los expresidentes José Rodríguez de la Borbolla, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, exhibió músculo y reivindicó su legitimidad como presidenta de una comunidad en la que el PSOE siempre ha estado en el Gobierno para que se le tenga en cuenta en el debate territorial. Sobre este dejó claro que Andalucía no va a renunciar a lo conquistado el 28F de 1980, cuando logró una autonomía igual a la de las comunidades históricas como País Vasco y Cataluña.

«Primero las personas, después los territorios. El PSOE nunca fue nacionalista». Díaz lanzó este aldabonazo a cuenta de la ‘declaración de Barcelona’, que para los socialistas andaluces ha sido la espoleta que ha desatado todos los demonios territoriales en el partido al poner sobre la mesa la posibilidad de que el modelo federal que defienden todos los socialistas sea asimétrico, con unas nacionalidades con más privilegios que otras, o con mejor financiación que otras.

Díaz advirtió a su secretario general que Andalucía siempre hará bandera de la igualdad como a lo largo de su historia autonómica. «La igualdad va a ser la bandera en el debate de la financiación y lo hago pensando en España. Defendemos el espacio común y la soberanía nacional. Queremos justicia, igualdad y trato equitativo con el resto de territorios de España», dijo la dirigente andaluza en un escenario del que cuelgan grandes banderolas con la palabra ‘igualdad’, el mismo en el que hoy hablará Sánchez.

Una Andalucía de segunda

La presidenta de la Junta recordó que los andaluces salieron a la calle para defender una autonomía en la que no se fuera «menos que nadie ni más que nadie». Y remarcó que Andalucía accedió a la autonomía por la «vía constitucional», en alusión al referendo del 1 de octubre y mostrando el camino a los nacionalistas catalanes.

Los mensajes a Ferraz sobre el modelo territorial y político del partido continuaron en los debates de la ponencia marco a puerta cerrada. Los escasos sanchistas presentes intentaron sin éxito que el documento incluya una referencia a la plurinacionalidad. «Eso ya está aprobado. Los congresos regionales ni ratifican ni corrigen lo que aprueba el congreso federal», explicó después a los periodistas José Caballos.

Este dio cuenta de otro rifirrafe con los seguidores de Pedro Sanchez sobre el documento. Pretendieron que se suprimiera la expresión «Andalucía de primera» del párrafo 130 de la ponencia marco, que dice lo siguiente: «Se apuesta por una Andalucía fuerte y de primera en una España cohesionada y solidaria que avance hacia un modelo federal». Caballos se preguntó si es que los autores de la enmienda estarían proponiendo que hubiera una «Andalucía de segunda». «Los socialistas no vamos a dar un paso atrás. Vamos a estar amarrados al palo del 28F. Si alquien quiere que nos aflojemos de ahí, que nos espere sentados. No vamos a aceptar autonomías de primera y de segunda bajo ningún concepto».

El cónclave regional evidencia el pulso con los sanchistas cara a los congresos provinciales

Díaz también quiso manifestar en el debate a puerta cerrada sobre su gestión el derecho de los socialistas andaluces a su libertad de opinión, aunque se respetase las directrices de la dirección nacional, como respuesta a las críticas de los sanchistas. Defendió el modelo de democracia representativa frente a la supremacía de las consultas a militantes que pregona Sánchez. «¿O acaso vosotros no habéis sido elegidos por los militantes?», preguntó a los delegados que asistieron al congreso.

Otro aspecto que el congreso deja en evidencia es la casi nula influencia de los sanchistas en el PSOE andaluz. Solo han podido acudir 31 con voz y voto. Como representantes de la ejecutiva federal estuvieron en la apertura solo tres: el malagueño Ignacio López, la gaditana María Jesús Castro y el granadino José Antonio Rodríguez, alcalde de Jun. Ni el presidente del congreso, el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, ni Díaz hicieron alusión a la presencia de los miembros de la ejecutiva federal, algo que ha molestado a los sanchistas.

Para estos este congreso era de trámite y tienen sus miras en los provinciales, donde planean dar la batalla para ganar direcciones. Pero también en este objetivo, Díaz se ha adelantado. El congreso regional deja en manos de las agrupaciones provinciales la decisión del porcentaje de avales necesarios para poder concurrir a primarias. Los sanchistas reclaman que se pasara del 20% a un 3% de avales, pero la mayoría susanista ha evitado que quede aprobado en este cónclave. Para dirigentes cercanos a Pedro Sánchez esta decisión es reflejo del miedo de Díaz a perder poder en las provincias.

Las diferencias con Pedro Sánchez tuvieron gestos significativos. En el arranque del congreso Díaz rindió homenaje a Alfonso Guerra como un gesto de desagravio tras ser apartado por Ferraz de la presidencia de la Fundación Pablo Iglesias. «Alfonso Guerra es una página difícil de arrancar en el PSOE», dijo parafraseando el libro de memorias del expresidente del Gobierno.

Mario Jiménez, Manuel Chaves, Manuel Jiménez Barrios, José Rodríguez de la Borbolla, Alfonso Guerra, José Antonio Griñán y Juan Cornejo, ayer / SUR

Homenaje a Chaves y Griñán

Díaz también rindió homenaje a Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Como se sabe, están a la espera de juicio por el ‘caso de los ERE’. El PSOE andaluz ha justificado su invitación por el homenaje que este congreso hace a la historia del partido en Andalucía, al cumplirse 40 años de su fundación. Pero el protagonismo que se les dio y las palabras de la presidenta revelan que también se les ha querido resarcir por los malos momentos sufridos por este caso judicial, por el que dimitieron como militantes. La entrada de Chaves, Griñán y José Rodríguez de la Borbolla al plenario abriendo pasillo a Susana Díaz fue recibida con un gran aplauso y fue el momento más emotivo de la apertura del congreso.

Rafael Escuredo no ha acudido por encontrarse de vacaciones. Los sanchistas echaron de menos a Carlos Sanjuán, que fue secretario general del PSOE andaluz seis años (1988-1994). Mientras la organización dice que estaba invitado, fuentes del político malagueño, declarado sanchista, aseguran que no ha recibido invitación. Su imagen sí está en varias fotos de la exposición montada como homenaje al aniversario del PSOE andaluz y a su protagonismo en la historia autonómica bajo el lema «Un gran partido para un gran pueblo». «Me siento orgullosa de los hombres y mujeres que nos han acompañado para hacer grande a Andalucía», dijo al comienzo del congreso. «Vendrán otros secretarios generales después de mí, pero quisiera tener el hueco que tenéis vosotros en el corazón de los socialistas andaluces», enfatizó.

El plenario cerró con el himno de Andalucía, en contra de la petición de los sanchistas, que querían que se cantara la Internacional como en el federal. Otra diferencia más.

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