Susana Díaz rechaza el ajuste de 450 millones, que complica el Presupuesto

La presidenta y la consejera de Salud, durante su visita al nuevo centro de atención primaria de Jaén. :: efe
La presidenta y la consejera de Salud, durante su visita al nuevo centro de atención primaria de Jaén. :: efe

Cs se resiste a suspender las conversaciones para reformar el impuesto de sucesiones y cree que aún hay margen por la mayor recaudación

L. GLEZ.-SANTIAGO SEVILLA.

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, se propone convertir en su máxima prioridad la denuncia del recorte de 450 millones que va a sufrir el próximo Presupuesto andaluz a consecuencia del objetivo del 0,3% de déficit para las comunidades autónomas fijado en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF). El ajuste compromete las expectativas de mayor alegría para el gasto en este próximo ejercicio, de acuerdo con la mejora de la economía, y con ello la que ha sido la clave de su discurso, trasladar la recuperación a la vida de los ciudadanos. El ajuste implica otros 450 millones para 2019, cuando la Junta deberá situarse en déficit cero.

La primera consecuencia va a ser sobre la negociación con Cs para reducir, como éste desea, el impuesto de sucesiones y el tramo autonómico del IRPF. Si esta medida supondría una aminoración de ingresos de unos cien millones, el rígido objetivo fijado en el CPFF es más de cuatro veces este descenso de la caja, por lo que ya a primera hora el portavoz parlamentario del PSOE, Mario Jiménez, daba pistas de la conveniencia de congelar estas conversaciones, hasta evaluar en cuánto va a encajarse el ajuste impuesto.

Juan Marín, líder de Cs, no tardó en responder que aún hay margen para esta negociación, por el aumento de la recaudación previsto, que situó en unos 650 millones de euros, aunque respaldó a la Junta ante el recorte del CPFF.

El 0,6% de déficit repercutirá en el gasto social, que supone el 90% de las cuentas regionales

La presidenta de la Junta recordó por su parte que ya había quedado en abordar la reforma de la fiscalidad con Cs cuando se conociera la nueva senda de déficit y las entregas a cuenta, que aún Hacienda no ha comunicado, para conocer con qué ingresos se cuenta y «no poner en peligro los servicios públicos».

Pero Susana Díaz sabe ya que el 0,3% de déficit va a recaer sobre el gasto social, que representa el 90% del presupuesto autonómico, y proclamó ayer que «lo primero ahora es combatir ese recorte».

La presidenta recalcó que «no vamos a permitir que este ajuste se note en la sanidad, la educación y la dependencia». Díaz calificó de «inmoral y demoledor» el «hachazo» del Gobierno central, cuando el crecimiento previsto es del 3%. «De qué recuperación está hablando Rajoy y Montoro», se preguntó, si esa recuperación «no la siente la gente, si hoy los ciudadanos tienen empleos donde trabajan más y cobran menos y además se pretende recortar 450 millones para esos centros de salud, esos hospitales, esos colegios y esa dependencia». Es «demoledor», dijo, que cuando hay un horizonte de esperanza porque la economía está creciendo y es verdad que está creciendo, castiguemos a los ciudadanos y lo hagamos a través de los servicios públicos y nosotros por ahí en Andalucía no vamos a pasar». No se trata de confrontación, dijeron fuentes del Ejecutivo, sino de reclamar una exigencia.

Andalucía reclamaba en el CPFF que el objetivo de déficit se mantuviera en el 0,6%, el mismo que en 2017, y considera que el ajuste de 900 millones en dos años, atribuido al «rodillo» del Ministerio, que tiene el 51% de los votos, supone un ajuste i»nasumible» por un sistema público» que necesita revitalizarse y dar un salto de calidad tras la larga crisis».

Además argumenta que el Gobierno se reserva la parte más cómoda del ajuste, un 0,7%, y afirma que si se utilizara el volumen de gasto de cada administración a las autonomías correspondería el 0,6% y a la Administración Central el 0,4%.

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