Susana Díaz no tiene «ni un minuto» para pensar en las políticas del PSOE

La presidenta de la Junta, en la última sesión en el Parlamento andaluz. /EFE
La presidenta de la Junta, en la última sesión en el Parlamento andaluz. / EFE

La presidenta asegura que todas sus «energías» están en Andalucía y que las cuestiones del partido no le interesan «nada de nada»

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

La presidenta de la Junta y secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz, intenta desde hace meses desviar el foco de la temperatura de su relación con Pedro Sánchez para fortalecer su imagen de gestora alejada de diatribas partidistas con vistas a las elecciones andaluzas cuando toquen. Cuestionada por ello ayer en una entrevista en Canal Sur Radio, Díaz dijo que no le sobra «ni un minuto» de su agenda para dedicarlo a las cuestiones internas del PSOE porque todas sus «energías» las quiere gastar en Andalucía y la política del partido «no me interesa nada de nada». La presidenta andaluza, sin embargo, dio un repaso a varios asuntos políticos del momento, desde las pensiones y la escuela de buen gobierno del PSOE a la prisión permanente revisable, dando evidencias de distancias en algunos casos con la directriz o las respuestas a los mismos de su partido a nivel nacional.

Susana Díaz nunca ocultó desde que perdió las primarias en mayo del pasado año que no quiere participar de un proyecto, el de Pedro Sánchez, que no es el suyo y con el que no se siente identificada, aunque acate la voluntad de su partido e incluso aparezca con el secretario general como mera formalidad, con carácter protocolario, como cuando vino a Sevilla el pasado enero. «La responsabilidad de dirigir el partido la tiene Pedro Sánchez y mi responsabilidad está en Andalucía dirigiendo el PSOE-A y haciendo que el Gobierno andaluz esté a la altura de lo que quieren los andaluces». «Estoy feliz en mi tierra haciendo lo que quiero con el cariño de mi gente». Estas palabras pronunciadas en la entrevista de la radio pública andaluza son parecidas a las de otras veces, desde que dijo que había entendido el mensaje de su partido y se centraría en Andalucía. Las barreras quedaron desde el minuto uno fijadas y ni hay cuota susanista en la ejecutiva de Pedro Sánchez ni cuota sanchista en la de Susana Díaz en Andalucía. Pero en sus últimas declaraciones aparecen otras palabras con un matiz de hartazgo o hastío que no han pasado desapercibidas con las que pretende dejar aún más clara su posición. Como cuando dice que no le sobra «ni un minuto» para pensar en cuestiones del partido o que estas no le interesan «nada de nada». Matices en sus declaraciones que coinciden con la consigna en el PSOE andaluz de huir de entrar al trapo de cualquier asunto que competa a Ferraz para evitar la imagen de pelea interna, pero también la contaminación de decisiones erráticas que los socialistas andaluces no comparten. Esta fue la actitud con la reciente escuela de buen gobierno con la que Sánchez quiso hacer visible la unidad del partido en torno a su liderazgo.

Susana Díaz se sumó a varias ausencias notables, como la de Felipe González y Alfredo Pérez Rubalcaba. El PSOE andaluz envió, no obstante, a varios dirigentes del partido e incluso de la Junta, entre ellas la consejera de Educación, Sonia Gaya, y la directora general de Participación Ciudadana, Rosa Torres. Ferraz no podía acusar al PSOE-A de no colaborar. Para los socialistas andaluces el error de Sánchez fue dejar que el foco estuviera en las ausencias, lo que derivó en un fracaso de su convocatoria.

En la entrevista de ayer, Susana Díaz dejó claro que ella habla a menudo con los exdirigentes del partido y mencionó a Felipe González, Alfonso Guerra, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba, de los que subrayó que tanto han hecho por España, son una referencia histórica y poder asesorarse con ellos es «todo un lujo». Alguno de estos dirigentes admiten que Sánchez no les pide consejo. Díaz ha mencionado que habló con ellos sobre la prisión permanente revisable.

«Bochornoso debate»

Susana Díaz calificó de «bochornoso» el debate sobre la prisión permanente revisable en el Congreso cuando apenas hacían horas del entierro del niño Gabriel Cruz, asesinado por la excompañera de su padre. El PSOE, que no propició este debate, salió el más perjudicado del mismo, lo que desde Andalucía se atribuye a una mala gestión del grupo socialista. Sobre esta cuestión, Díaz ha vuelto a insistir en que se debería haber esperado al pronunciamiento del Tribunal Constitucional sobre el recurso presentado.

Díaz también se pronunció en contra de la propuesta de Pedro Sánchez de un impuesto a la banca para financiar las pensiones. La presidenta andaluza dijo que las pensiones hay que ligarlas «directamente» a la caja de la Seguridad Social, que no se debe romper. «No me gusta que haya impuestos finalistas», ha aseverado. Desde el PSOE andaluz se lamenta que Pedro Sánchez no haya puesto en valor que el Pacto de Toledo, que ha garantizado el sistema de pensiones durante tres décadas, fuese llevado a cabo por un gobierno socialista en 1995. En concreto quien hizo posible este gran pacto nacional fue el expresidente José Antonio Griñán, entonces ministro de Trabajo y ahora en juicio por el 'caso ERE'. Ayer, Susana Díaz insistió en que los mecanismos para ahorrar y garantizar las pensiones deben abordarse en el Pacto de Toledo.

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