El Supremo rehabilita al juez que cambió las visitas de un menor por una procesión

El juez Serrano :: efe/
El juez Serrano :: efe

El Poder Judicial le había denegado la vuelta a la actividad judicial tras cumplir la pena de dos años de inhabilitación

SUR MADRID.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo acordó ayer la rehabilitación como magistrado de Francisco de Asís Serrano, que fue condenado en 2011 por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) a dos años de inhabilitación especial para empleo o cargo público por un delito de prevaricación culposa tras modificar el régimen de visitas de un menor para que asistiese a una procesión de la Semana Santa de Sevilla.

El alto tribunal anuló, por no ser conforme a derecho, el acuerdo de la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) del pasado 2 de marzo que rechazó la petición de rehabilitación a la carrera judicial formulada por el recurrente al considerar que el cumplimiento de la pena de inhabilitación que le fue impuesta supuso la privación definitiva del cargo de magistrado. Dicho acuerdo estableció también que si deseaba ingresar en la carrera judicial tendría que hacerlo mediante la superación de cualquiera de los modos de ingreso, como cualquier otro ciudadano.

No obstante, el tribunal ha rechazado la petición del magistrado para que se le reconocieran todos sus derechos económicos y administrativos, incluida la antigüedad, desde el 27 de agosto de 2013, fecha en la que se considera extinguida la condena que se le impuso.

En la sentencia dada a conocer ayer, el Supremo explica que entre las causas de incapacidad se encuentran haber sido condenado, procesado o inculpado por delito doloso pero no figura la condena por delito culposo, ni la condena a pena de inhabilitación especial que le fueron impuestas al magistrado.

La Sala recuerda también que el delito de prevaricación es uno de los más graves que pueda cometer un miembro de la Carrera Judicial en cuanto quiebra la esencia del Poder Judicial y la conducta mínimamente exigible a quien lo encarna, pero, añade, que tampoco puede obviar la diferencia sustancial entre prevaricación dolosa y prevaricación culposa del Código Penal.

En noviembre de 2016 el juez había solicitado su reincorporación a la carrera judicial como magistrado apelando a una sentencia del Tribunal Constitucional (TC) que, según él interpretaba, le rehabilitaba como juez. Tras la decisión del Poder Judicial en contra, exclamó que había sido castigado por sus comentarios sobre la violencia de género, cuando aludió a la indefensión de los detenidos por maltrato con denuncias falsas comparándolo con Guantánamo. Serrano, que ejerce ahora como abogado en un despacho sevillano, expresó ayer su alegría en declaraciones a Europa Press. «Tras tanto tiempo se ha hecho justicia y vuelvo a la carrera judicial», no descarta solicitar daños y perjuicios.

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