«Veo a Susana Díaz mirando cien por cien a Andalucía, no se plantea otra cosa»

Rosa Aguilar, este pasado jueves en uno de los patios del Parlamento andaluz. /Antonio Prado / O. P. Junta de Andalucia
Rosa Aguilar, este pasado jueves en uno de los patios del Parlamento andaluz. / Antonio Prado / O. P. Junta de Andalucia

Rosa Aguilar Consejera de Justicia e Interior. La nueva titular de Justicia se propone modernizar esta administración y una alianza de personas influyentes contra la violencia machista

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

De Rosa Aguilar se dice que es una superviviente de la política. Ahora afronta una nueva etapa como consejera de Justicia e Interior tras haber sido titular de Cultura dos años. Pero Rosa Aguilar es algo más. En el Gobierno de Susana Díaz es la voz de la experiencia. Este viernes, esta abogada de profesión cumplía 60 años, la mitad de ellos dedicados a la política. Coincide además con los 40 años de las primeras elecciones. Varias efemérides por las que una mujer que ha sido la primera portavoz en el Congreso y la primera alcaldesa de Córdoba con Izquierda Unida, ministra de Medio Ambiente y Medio Rural con José Luis Rodríguez Zapatero, ya con el PSOE, tiene mucho que contar del pasado. Pero Aguilar se resiste a hablar del pasado, incluso elude mencionar al PCE y a Izquierda Unida, en los que militó desde su juventud hasta 2009, y los llama ‘organización’. Prefiere mirar al presente y al futuro y se emociona cuando habla de Córdoba, su gran pasión. De sus personajes históricos confiesa que le gusta como referente la princesa Walada, hija de un califa Omeya de los siglos X-XI que escribió versos revolucionarios contra su amante traidor.

Cumple 60 años.

–Sí, cambio de dígitos.

Y hace 30 que está en primera línea de la política, desde que en 1987 fue concejala en Córdoba.

–La verdad es que estuve resistiéndome para formar parte de candidaturas porque quería desarrollar mi profesión como abogada.

Trabajaba en un despacho de abogados de derecho laboral.

–Empecé a trabajar en Comisiones Obreras. Elegí ser abogada porque es una carrera que te permite servir a la ciudadanía. Vengo, en mi vida personal, de comunidades de cristianos de base, el compromiso social es el que ha primado en mi vida y ese fue el que me llevó a la política, el que me ha dado ilusión y fuerzas para trabajar.

«Vengo de los cristianos de base, soy creyente, pero como cristiana a mí no me representa la Conferencia Episcopal» Creyente

«No he hablado nada de él en años y no lo voy a hacer ahora. Paso palabra, ni me preocupa ni me ocupa» Julio Anguita

«Hablamos en su día todo lo que teníamos que hablar y eso nos permitió tener un afecto» felipe gonzález

«Aposté por Susana Díaz en las primarias y volvería a hacerlo, pero las primarias es pasado» susana díaz

«Por supuesto que espero que sean absueltos, pero como consejera de Justicia no voy a dar pie a que se interprete que se quiere interferir, seré respetuosa» Juicio a Chaves y Griñán

«Es un error garrafal. El CGPJ tiene que rectificar su decisión de un solo juzgado en cada provincia, además dedicado a causas ordinarias» Poder Judicial y cláusulas suelo

«Me hubiera gustado recibir el respeto que yo le he tenido a la organización, en la que sigo teniendo amigos y amigas» Dolida con IU

Dejó el PCE e Izquierda Unida, pero ¿sigue siendo de CC OO?

–Me siento de Comisiones, lo digo con absoluta normalidad, soy parte de CC OO, aprendí mucho en su momento y he seguido aprendiendo de la evolución del sindicato y sus posicionamientos.

¿Y desde el punto de vista religioso?

–No hablaría de punto de vista religioso, por eso subrayo lo de social. Soy una persona creyente, con un fuerte compromiso social hacia los demás, hacia las personas, pero me mantengo al margen y muy alejada de la estructura eclesiástica. A mí no me representa como cristiana la Conferencia Episcopal.

Ahora que se cumplen 40 años de las primeras elecciones. ¿Cómo considera lo que fue la transición y aquellos años que usted vivió?

–Es verdad que era joven entonces, pero sé valorar lo mucho que la transición aportó para la democracia. Es fácil mirar al pasado en 2017 como si no tuviera valor lo que entonces se hizo. Creo que sí tuvo mucho valor y mucha generosidad, fundamentalmente por parte de la izquierda española. Se dieron pasos importantísimos para consolidar la democracia .

No lo llamaría entonces régimen del 78 como Podemos.

–No, en absoluto, es un disparate.

¿Y qué opina de la posición pro Podemos de Julio Anguita, con quien compartió aquella etapa aunque luego se distanciaran?

–En relación a Julio Anguita paso palabra, no voy a hablar nada de él, no lo he hecho durante muchos años, tampoco lo voy a hacer ahora. Ni me preocupa ni me ocupa.

¿Qué le parece que el PCA defienda la salida de España de la Unión Europea ?

–Soy sumamente respetuosa con las organizaciones en las que en su día milité. Lo único que me sorprende es que ahora quieran hacer una negación de todo lo que entonces se hizo, decidido por la propia organización democráticamente. Yo estoy a favor de más Europa. Creo, no obstante, que Europa se ha equivocado sobre cómo afrontar la crisis. Se ha puesto de espaldas a la ciudadanía y ha aplicado una receta que ha sido tremendamente injusta, como es la austeridad. Y con eso estoy de acuerdo en lo que ha planteado el Partido Socialista desde que entramos en la crisis, más Europa no es la Europa de la desigualdad, sino todo lo contrario.

En 2009 deja la Alcaldía de Córdoba para entrar en el Gobierno socialista de Griñán. En IU todavía lo ven como una traición. ¿Le han molestado las críticas y memes de antiguos compañeros en las redes con su foto con el voto a Susana Díaz en las primarias del PSOE?

–La verdad es que a mí me hubiera gustado recibir el respeto que yo le he tenido a la organización y a las personas que forman parte de ellas, porque además yo sigo teniendo muchos amigos y amigas en esa organización y lo van a ser para siempre. Cuando me fui ya estaba distanciada de IU.

La política es paradójica. Tres años después fueron sus antiguos compañeros los que pactaron un gobierno de coalición con Griñán. Me refiero a Diego Valderas.

–Yo tenía buena relación con Diego, lo mismo que con Gaspar Llamazares, otra cosa es la opinión que ellos pudieran verter por mi decisión, insisto, que era algo que venía de atrás y se podría prever.

¿Qué opina de la polémica sobre la fallida propuesta de nombrar a Diego Valderas comisionado para la Memoria Histórica?

–Creo que se tendría que haber entendido en sentido positivo por parte de Izquierda Unida. Las propuestas no deben tener doble lectura. La presidenta lo hizo desde la normalidad política. Había sido su vicepresidente. Lo normal es que aquel que tuvo un protagonismo en el inicio de la ley, lo pudiera tener a la hora de desarrollarla. Era algo mucho más natural, algo que se sacó de contexto y se llegaron a conclusiones que eran desde mi punto de vista erróneas.

Como portavoz de IU en los noventa fue el azote del entonces presidente, Felipe González, en el ‘caso Gal’. Luego en 2011 fue candidata del PSOE al Congreso y Felipe presentó su candidatura en Córdoba. ¿Fue entonces la reconciliación?

–Felipe y yo teníamos una buena relación desde antes. Hablamos en su día todo lo que teníamos que hablar con toda normalidad y eso nos permitió encontrarnos y tener un afecto y que estuviera en mi presentación. Los caminos se transitan. Hay conversaciones que quedan para las personas. El pasado está en el pasado, a mi me gusta hablar del presente y del futuro, sobre todo del presente en el Gobierno de Susana Díaz. Hay cosas sobre las que no tengo ningún interés en hablar porque nada aportan.

Dolida con IU

¿Por qué aceptó la propuesta de Griñán de entrar en su gobierno en 2009?

–Cuando Pepe Griñán me llama yo ya estaba cerca de irme y no lo había hecho por respeto a mis compañeros de la candidatura de IU. En las terceras elecciones (2007) planteé que no me presentaba, y en esa decisión, tras pedírmelo compañeros de toda España, pudo más mi corazón, mi cariño a Córdoba, que la razón. Insisto, ya estaba muy distanciada de IU. La propia noche electoral empezó la cuenta atrás. Había circunstancias ‘sui géneris’, realidades que hacen daño y duelen.

¿Cuáles?

–Parte interna de la organización había pedido la abstención a mi candidatura. No lo he dicho nunca, pero no entendía por qué gente que me había pedido que me presentara, luego a la hora de la campaña, estaban pidiendo la abstención. No lo entendía y me dolió. En esa cuenta atrás llegó la oferta de Griñán.

Entonces usted dijo que nunca se afiliaría al PSOE, pero acabó haciéndolo.

–Nunca dije eso. Lo que dije es que nadie nunca me pidió que me afiliara al PSOE y que yo decidiría. En ese momento no lo tenía decidido.

¿Y cómo la convenció Susana Díaz para que se afiliara en 2014?

–Lo que me hizo afiliarme fue conocer el proyecto socialista en toda su amplitud y magnitud, conocer su funcionamiento, ver la implicación y la generosidad de los compañeros en el trabajo y mirar hacia Susana, que es, sin duda, un futuro cierto y seguro para Andalucía. Es lo que hizo que yo, de manera natural, diera el paso. Soy una persona con cultura política de militancia. Lo hice de forma voluntaria.

Conociendo ya el PSOE por dentro y con su experiencia política, usted, que apostó fuerte por ella, ¿a qué cree que se debe que Susana Díaz perdiera las primarias frente a Pedro Sánchez?

–Es verdad, no lo he ocultado, he dicho con toda nitidez que he apoyado a Susana y volvería a hacerlo. Pero las primarias es pasado y Susana es futuro, futuro seguro para Andalucía. Los compañeros han decidido y yo tengo un respeto profundo por el resultado de las primarias y por Pedro Sánchez, como no podía ser de otra manera.

¿Y no cree que le perjudicara, como se ha dicho, que hubiera cierto machismo y clasismo en algunos sectores socialistas porque era mujer y andaluza?

–Susana lo ha dicho con claridad, hubo un resultado en las primarias, tenemos un secretario general que va a contar con su lealtad, y a trabajar para que todo vaya mejor en Andalucía.

¿Sigue viéndola en la política nacional?

–Veo a Susana mirando cien por cien por ese nuevo tiempo para Andalucía, no se plantea otra cosa. Ella en un momento dio un paso pensando además que era bueno para Andalucía, un análisis que comparto. Hay algo que he visto en ella, Susana se preocupa de las personas. Hay algo que me sorprende y me hace identificarme con ella, y es que cuando alguien en cualquier visita que hace en cualquier lugar, le plantea un problema, nunca, nunca, cae en saco roto, de inmediato habla con nosotros, con los consejeros, a ver qué pasa con ello. A mí esa actitud me parece fundamental, la política tiene que tener sentimientos, sino se pierde su esencia.

La presidenta no solo ha vuelto a depositar su confianza en usted, sino que le ha dado mayor responsabilidad como consejera de Justicia e Interior. Las dos son dos políticas de raza, de convicciones religiosas, pero de generaciones diferentes y trayectorias distintas. ¿Por qué esa sintonía entre Susana Díaz y Rosa Aguilar?

–Somos de generaciones diferentes, pero con un camino muy parecido. Efectivamente, las dos venimos de grupos de cristianos de base; ella decidió muy joven militar en el PSOE, y yo también tuve muy joven la militancia (en el PCE); ella pronto entendió que solo desde un partido se pueden cambiar las cosas y luego empezó en el ámbito de lo local, la escuela de la democracia, ella en el Ayuntamiento de Sevilla y yo en el de Córdoba. Estuvo como yo en el Congreso, luego en el ámbito autonómico...

Pero nunca coincidieron.

–No, hasta que entré en su gobierno (en 2015). Pero sí hay una conjunción de elementos que sí son comunes en la vivencia política. En esa medida, yo soy de la opinión de que en estos espacios las mujeres tenemos que ofrecer complicidad para avanzar, abrir espacios, impulsar el cambio.

¿Qué le ha sugerido que haga en su nueva responsabilidad?

–Diálogo para los consensos, acuerdos constantes para hacer avanzar en Andalucía la Justicia. Por eso hemos anticipado obras de infraestructuras, el plan de sedes judiciales, prioridad a las oficinas fiscales piloto. Estamos en un momento fundamental en la administración de Justicia, que requiere nueva tecnología, por eso vamos a poner 30 millones de euros de fondos Feder para tener un nuevo Adriano que permita iniciar un expediente vía electrónica y que la ciudadanía acceda desde su casa a su propio expediente por internet.

¿Y eso cuándo se verá?

–Eso pronto, ya hemos licitado la adjudicación. Se están estudiando las propuestas de las empresas que han concurrido al concurso. No vamos a parar de trabajar en ello. El ir a más en la administración de Justicia está en la nueva tecnología, en una forma de organizar el trabajo para más eficiencia y eficacia.

En esa política de consenso con el sistema judicial hay dos asuntos espinosos, los juzgados de cláusulas suelo y la división de la sala de lo Penal del TSJA entre Granada, Málaga y Sevilla. La Junta ha mostrado discrepancias con el Poder Judicial sobre ello.

–El Consejo General Poder Judicial conoce bien la posición de la Junta en contra de las cláusulas suelo. El CGPJ se ha equivocado. Es un error garrafal que tienen que rectificar. No valen ocho juzgados en Andalucía, que además de sustanciar las causas ordinarias que tienen, tengan también que solucionar las demandas de las cláusulas suelo. Tiene que escuchar lo que le estamos diciendo desde las comunidades, se ha equivocado. El consejo general de la abogacía ha recurrido la medida, los magistrados ya hay mayoría que han dicho que no están de acuerdo. Por tanto, el CGPJ tiene que ser sensible, tiene que rectificar cuanto antes. Nosotros hemos sido respetuosos con el cumplimiento. Están ya los ocho juzgados y hay 23 funcionarios ya destinados y quedan 21 por incorporarse. Cumplimos, pero exigimos rectificación, porque eso supone un retraso en las demandas de los ciudadanos, se colapsarán los juzgados. Los que ganan son los bancos.

¿Ha hecho alguna mediación sobre la sala de lo Penal? ¿Qué noticias tiene?

–De momento ninguna información de manera formal. Espero que el Consejo General del Poder Judicial atienda la petición de la Junta. (Esta reclama que la sala de lo Penal siga con sede única en Granada).

El juicio a Chaves y Griñán le va a pillar como consejera de Justicia. Es conocida su amistad con Griñán, de la que fue consejera de Fomento...

–También Con Manolo (Chaves), de quien fui compañera en el Gobierno (de Zapatero).

¿Qué opina sobre el proceso a los expresidentes de la Junta?

–Sobre esto ya ha hablado la presidenta (Susana Díaz) lo que pensamos, que son personas honestas y honradas que han dedicado su vida a Andalucía y que nunca se han beneficiado de sus cargos. Desde el ámbito de la administración de Justicia en la Junta, nosotros cumpliremos con lo que es nuestra competencia y obligación de que haya todos los medios y personas. Es un compromiso que vamos a cumplir de principio hasta el final. Nos pondremos de acuerdo y se le darán todos los medios a la Justicia (para el juicio).

¿Tiene esperanzas de que sean absueltos?

–Siempre, por supuesto, faltaría más. Yo espero que al final la sentencia sea absolutoria. Creemos en su inocencia plena y esperamos lógicamente que la Justicia se pronuncie en ese sentido. Pero le insisto que por mi condición de consejera de Justicia soy tremendamente respetuosa con las resoluciones judiciales y no voy a dar pie a que se interprete que se quiere interferir absolutamente en nada.

Falta de medios

El presidente del TSJA, Lorenzo del Río, se ha quejado muchas veces de falta de medios. ¿Le ha prometido una solución?

–Aquí hay un problema de fondo, se llama Presupuesto General del Estado. El Gobierno nos está negando el pan y la sal en la financiación autonómica. Los últimos años hemos recibido casi 5.000 millones de euros menos y eso hubiera redundado en favor de la administración de Justicia. Ya le he dicho al presidente del TSJA que los recursos son finitos. Ahora tenemos 8.265 funcionarios, pero siempre se necesitan más recursos humanos. Vamos paso a paso. Y hay otro problema de fondo, estamos necesitando un gran pacto sobre la administración de Justicia. Al Gobierno de España lo que le demando es voluntad política para ese gran acuerdo.

Susana Díaz ha ampliado las competencias de Justicia devolviéndole las políticas contra la violencia machista. ¿Qué va a hacer en esta materia?

–En este tema la presidenta es la primera que alzó la voz y enarboló la bandera de la necesidad de un pacto de Estado y en eso Andalucía va a estar en la primera línea.

¿Y mientras hay pacto estatal o no? En un año con 30 mujeres asesinadas, seis en Andalucía, y un bebé, ¿hay alguna medida nueva?

–Sí, voy a constituir, junto al Instituto de la Mujer, un grupo de personas expertas para hacer una alianza en Andalucía contra la violencia de género, que nos permita ponernos de acuerdo en una conjunción de acciones. A la par vamos a tener un trabajo transversal, desde Igualdad, Salud, Educación, Empleo. Ahora se trabaja con todo el mundo, pero todo puede perfeccionarse, vamos a establecer un protocolo de actuación en cada consejería.

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