El rescate de un narco detenido en La Línea cuestiona el despliegue policial

Concentración de trabajadores del centro sanitario, ayer../EFE
Concentración de trabajadores del centro sanitario, ayer.. / EFE

Dos guardias civiles heridos al ser embestidos por un todoterreno cuando buscaban a los encapuchados que asaltaron el hospital

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

El asalto de una veintena de encapuchados a un hospital de La Línea, para liberar a un narco detenido por la Policía, ha puesto de manifiesto la debilidad de la presencia policial en la localidad, tantas veces cuestionada como defendida por el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, que ayer mismo volvía a decir que es «la adecuada». El escandaloso suceso se produce tras un notorio incremento de la actividad de las mafias de la droga en la comarca, que llegan a tener radares y hasta comunicaciones encriptadas para no ser capturadas, y que se enfrentan con las Fuerzas de Seguridad sin complejos y a campo abierto.

Ayer mismo un sindicato de la Guardia Civil denunciaba que dos agentes resultaron heridos al ser embestidos por el todoterreno de un narco cuando buscaban a los fugitivos.

Los hechos se produjeron en la tarde del martes. Una veintena de encapuchados, armados con palos y navajas, irrumpieron en el centro sanitario. Agredieron a dos vigilantes de seguridad, empujaron a cuantos se cruzaron en su camino y se llevaron a un joven narco que había sido detenido y estaba siendo custodiado por policías. Se marcharon en un coche que les esperaba en la puerta y en marcha.

Las Fuerzas de Seguridad revisan las grabaciones de cámaras de seguridad en la zona para detenerlos y ha puesto en marcha una 'operación jaula' sin resultados por el momento.

El detenido era un conocido narco de la zona, S.C.D., que fue interceptado en un control y que al huir en su motocicleta había caído y sufría diversas heridas abiertas. Al parecer, un acompañante que logró huir avisó a sus compinches y éstos se presentaron en la sala de urgencia del hospital linense, donde S.C.D. aguardaba a ser atendido, entre los pacientes habituales, esposado y escoltado. Los dos policías que le vigilaban sufrieron heridas leves y lograron detener a uno de los encapuchados, aunque no aunque no pudieron evitar la fuga.

El alcalde de la localidad , Juan Franco, solicitó ayer la puesta en marcha de un plan especial de seguridad y supo de relieve el problema de fondo, la pobreza y una tasa de paro del 35 %. La coordinadora antidrogas Alternativas también hizo hincapié en el problema social y económico que se «ampara la impunidad» de los narcos. Mientras, la plantilla del hospital se manifestó a las puertas para pedir más seguridad.

La misma petición realizó el Sindicato Unificado de Policía, para quien estamos ante «una guerra que no se puede ganar sin el apoyo del Estado». PSOE, IU y Podemos pedirán explicaciones al ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido.

Mientras, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el ministro Zoido se cruzaron cartas después de que Díaz declarara por la mañana que hacen falta más agentes en la zona «cuanto antes» y que «ya no sé cómo se lo voy a decir Rajoy y al ministro Zoido» pues «no es de recibo» que 20 encapuchados «se lleven a una persona vigilada por la Policía».

Zoido respondió con una carta en la que recuerda a Susana Díaz que el caso ha sido «excepcional», que no comparte «en ningún caso» su afirmación de que los narcotraficantes campan a sus anchas por el Campo de Gibraltar y poniendo en duda que «en ningún momento» le hubiera transmitido «queja o preocupación alguna por la situación» . El ministro dice que desde 2017 se han incautado en la zona más de 183.000 kilos de hachís y detenido a 518 personas, entre ellas Sito Miñanco.

La presidenta volvió a replicar, también a través de una carta y utilizando el tuteo, como el ministro, en la que insiste en que «es necesario reforzar mucho más los efectivos que se destinan a combatir el narcotráfico y la delincuencia».

Díaz indica que «no dudo del esfuerzo, pero sí de los resultados» y se reafirma en que «se necesita un esfuerzo aún mayor para combatir la escalada delictiva». Concluye que «los vecinos del Campo de Gibraltar no se merecen esta incertidumbre» y proclama su obligación «desde el respeto y la lealtad institucional», de reclamarlo.

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