La renuncia de la defensa obliga a aplazar el juicio a Juana Rivas por sustraer a sus hijos

Juana Rivas, ayer. :: efe/
Juana Rivas, ayer. :: efe

YELANIA HUERTAS GRANADA.

La situación que se vivió ayer en la sala de vistas del Juzgado de lo Penal número 1 de Granada fue, en palabras del propio magistrado que lo dirige, «un esperpento». Iba a celebrarse el juicio a Juana Rivas, la madre de Maracena que se ocultó casi un mes el año pasado con sus dos hijos menores para evitar entregárselos a su expareja, el italiano Franceso Arcuri, pero no fue posible. Su abogado Juan de Dios Ramírez, miembro del despacho de Sevilla contratado por la granadina para la defensa, pidió como cuestión previa la suspensión de la vista y, acto seguido, planteó su renuncia.

El abogado de Juana explicó que no iba a poder realizar «una defensa justa», al haber sido otro letrado de su bufete, José Estanislao López, quien se había encargado de llevar esta causa. La incomparecencia de su compañero, como aclaró, se debió a problemas de salud -padece una dolencia crónica por la que está de baja desde enero- que le impidió acudir a la vista. Este extremo, como señaló, ha sido certificado por un médico forense y, por su evolución, su compañero no podría volver a vestir la toga hasta septiembre. «No es una estrategia», garantizó.La fiscal y el abogado de Arcuri se opusieron a la suspensión.

El juez Manuel Piñar aplazó el juicio al 18 de julio no sin antes advertir letrado que abandonó la sala de poder sancionado y a Juana Rivas de buscarse otro letrado o tendrá uno de oficio. El abogado de Arcuri opinó que Juana Rivas quiere dilatar el juicio hasta que se produzca en Italia la sentencia sobre la custodia de los niños, ahora con su exmarido.

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