La renta de inserción mínima estará dotada con al menos 205 millones de euros anuales

Susana Díaz, Juanma Moreno y Carmen Lizárraga, en la sesión de control ayer en el Parlamento. :: efe
Susana Díaz, Juanma Moreno y Carmen Lizárraga, en la sesión de control ayer en el Parlamento. :: efe

Moreno y Maíllo acusan a Susana Díaz de incapacidad para gestionar medidas contra la pobreza en Andalucía

MARÍA DOLORES TORTOSA SEVILLA.

El contundente informe del Defensor del Pueblo, Jesús Maeztu, la tarde del miércoles en el Parlamento alertando de la brecha de la desigualdad en Andalucía debió de tocar la fibra solidaria de los dirigentes políticos andaluces. Las acusaciones sobre la responsabilidad de esta situación centró el rifirrafe entre el líder del PP, Juanma Moreno, el de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, y la presidenta, Susana Díaz, en la quincenal sesión de control al Gobierno. Moreno acusó a Díaz de «inyectar» el veneno de la desigualdad en Andalucía por su incapacidad para gobernar. Maíllo adujo su falta de credibilidad por incumplimiento de sus promesas. La jefa del Ejecutivo andaluz respondió con reproches a ambos y el talonario de la Junta: Anunció que su prometida renta mínima de inserción social estará dotada con 819 millones de euros desde 2018 hasta 2021, es decir, 205 millones anuales de media.

Esta renta destinada a familias con ingresos inferiores a 415 euros mensuales fue anunciada por Susana Díaz en el debate sobre Andalucía del pasado junio como una de las medidas para erradicar la pobreza y la desigualdad en esta Comunidad. La Junta concede en la actualidad un subsidio solidario para aquellas familias sin ingresos durante seis meses al año. La futura renta, reclamada por sindicatos y organizaciones contra la pobreza, garantizará un periodo más amplio, hasta que la familia remonte. Según los ingresos, serán salarios desde los 415 euros y los alrededor de 650 euros mensuales. En la actualidad hay unas 50.000 familias demandantes del salario social y la Junta no siempre puede atender todas las peticiones con celeridad suficiente.

Maíllo (IU) dudó de que Díaz cumpla con la renta de inserción cuando no lo ha hecho con los planes de empleo aprobados por la Junta para ciudades atacadas por un paro masivo, poniendo el ejemplo de Linares tras el cierre en 2011 de Santana Motor. «Ya no la cree ni el Tato», dijo. Díaz reclamó al dirigente de IU «rigor» en lugar de lecciones «moralistas» para combatir la pobreza. Recordó que se ha vivido una dura crisis y atribuyó a la gestión de la Junta que en dos años se hayan creado 290.000 empleos.

El debate con Moreno fue como es habitual bronco y con iguales reproches. El presidente del PP andaluz acusa a Díaz de no saber gestionar y le recordó que hay 366.000 hogares con todos sus miembros en paro. «Susana Díaz es una pésima gestora, que inyecta el veneno de la desigualdad», afirmó. Le ha pedido que negocie con los grupos la renta de inserción ya que, en su opinión, el mejor «antídoto a ese veneno» es el diálogo.

«En Andalucía se ha creado empleo y se ha protegido a las personas, lo que es el antídoto del veneno que venía de las políticas de Rajoy», respondió Susana Díaz, quien reprochó a su oponente del PP que le atribuya a ella los «pobres» y a Rajoy los empleados. Aprovechó que Moreno le volviera a pedir la supresión del impuesto de sucesiones para tacharle de incoherente. «Me habla de la erradicación del a pobreza para acabar pidiendo que se le suprima impuestos a los más ricos».

El portavoz de Ciudadanos, Juan Marín, volvió a sacar el agravio a su grupo y Podemos por no tener representación en órganos de extracción parlamentaria como el consejo de administración de la RTVA por falta de acuerdo entre PSOE y PP, imprescindible en el caso de la cadena pública de televisión y radio. Díaz instó a los grupos del Parlamento a impulsar un nuevo diálogo para desbloquear los nombramientos en la empresa pública y dar cabida en ellos a Podemos y C's, aunque el tema derivó en un agrio rifirrafe con Moreno sobre si es el PP o el PSOE el que pone chinas para un acuerdo.

Moreno desveló que la dificultad de entendimiento estriba en que el PSOE quiere la continuidad de Joaquín Durán al frente de la RTVA hasta que este se jubile en dos años.

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